julio 10, 2008
Todos contra Uribe
Deberíamos rogarle a Dios que AU no se siga reeligiendo, como sus enemigos esperan que lo haga.
Por Luis Marín
Parece cierto que estaba en marcha un verdadero "intercambio humanitario" patrocinado por Francia y Suiza, que brindó el escenario para hacer creíble la movilización de los rehenes y luego, por algún intersticio, se coló el gobierno de Colombia para recibir a los rehenes en lugar de los supuestos mediadores.
JAQUE. Lo que suena "raro" en la operación no es que se haya ejecutado sin disparar un tiro, sino que no hubiera podido realizarse sin la participación y el compromiso de altos mandos de las FARC.
Así lo ha declarado el gobierno colombiano: infiltraron al Secretariado. Si esto es así, esos infiltrados que hicieron posible la operación todavía están allí, como los guerrilleros que entregaron a los secuestrados, contra los que no se disparó y se pide que no sean ajusticiados pues "no tienen la culpa de nada".
Parece cierto que estaba en marcha un verdadero "intercambio humanitario" patrocinado por Francia y Suiza, que brindó el escenario para hacer creíble la movilización de los rehenes y luego, por algún intersticio, se coló el gobierno de Colombia para recibir a los rehenes en lugar de los supuestos mediadores. Quizás nunca se sepa si con la connivencia de los promotores europeos, ayuda de EE.UU. e Israel o mediante pagos u otras concesiones subalternas.
También es cierto que cayeron dos custodios, especialmente odiosos, pero sacrificados por sus propios secuaces, que de otra manera no sería creíble la operación. Imagínense: todos los secuestrados rescatados sin tener a la vista ni un solo guerrillero. No, eso no se lo hubiera tragado nadie.
INGRID. Lo increíble de ella no es su fantástica recuperación, de una mujer al borde de la muerte, trasladada en un chinchorro porque no podía caminar, con hepatitis, leishmaniasis y otros parásitos y dolencias que en el momento de mayor presión sobre el gobierno de Colombia, contaba solo con días de vida. Y de repente emerge esta mujer radiante, ciertamente hermosa, perfectamente centrada, informadísima de las últimas incidencias de la política colombiana y mundial, que comienza a despachar como una Jefa de Estado, de una rueda de prensa a otra, de un presidente a otro, de un idioma a otro, mandando mensajes a Ecuador, Venezuela, Argentina. De una vez se lanzó como virtual candidata a las próximas elecciones, con todo y reelecciones en mente.
La prensa colombiana no le escatimó las preguntas más dolorosas, como si estaba arrepentida de haber ido voluntariamente a San Vicente del Caguán, que es como decir al cautiverio. Y a sus hijos, qué sentían después de verla tan deteriorada en fotos y ahora encontrarla tan bien, lo que produjo la visible irritación del canciller francés. No faltó quien calificara todo de "teatro".
Ya tenía el antecedente de la liberación de su compañera de fórmula, Clara Rojas, que salió del cautiverio maquillada y con las uñas pintadas. Se ha dicho y repetido que el papá de su hijo, Emmanuel, es Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timoleón o Timochenko, conocidísima estrella de Telesur cómodamente instalado en Venezuela, lo que ninguno de los dos ha desmentido.
Ciertamente, se puede decir sin que quede nada por dentro que son mujeres increíbles; pero porque no se les puede creer.
LIBERALES. De la endiabladamente complicada política colombiana lo que se saca en claro es que la verdadera guerra civil ha sido históricamente entre liberales y conservadores. Cómo se infiltraron los comunistas en ese pleito familiar es algo que merece un análisis aparte.
Los comunistas de todo el continente suelen poner como punto de partida de la violencia guerrillera en Colombia el asesinato de Gaitán, que era un liberal. Tirofijo fue un infiltrado en el partido liberal, hasta que fundó a las FARC en los años 60. La mitología comunista ubica a Fidel Castro en Bogotá en aquellos años y hasta al Che Guevara, participando en el llamado "Bogotazo".
La falsedad de esta propaganda comunista se pone en evidencia constatando que en los mismos años 60 comenzaron también las guerrillas en Venezuela, más bien, en casi todos los países de Centro y Sur América, instigadas por Castro, no por el asesinato de Gaitán y el Bogotazo.
Es extraordinariamente sorprendente que la senadora Piedad Córdoba lo sea del partido liberal, pese a sus demostraciones de egregia dirigente comunista, asidua contertulia de los hermanos Castro y de las FARC.
La familia de Ingrid Betancourt también proviene del Partido Liberal. Su madre, Yolanda Pulecio, siempre ha sido funcionaria de ese partido e incluso en estas extraordinarias circunstancias del rescate de su hija no ha escatimado francas y sinceras expresiones de odio ancestral contra el presidente Uribe.
Lo que riza el rizo es que el mismísimo ministro de la defensa, Juan Manuel Santos, también proviene de ese partido, fue ministro, colega y colaborador de Ingrid Betancourt durante el gobierno de Cesar Gaviria, personaje de tan directa responsabilidad en la tragedia que vivimos los venezolanos.
Ingrid Betancourt rompió con el PL por causa de la "narcocampaña" de Ernesto Samper, fundó su propio partido, de inspiración "Verde" europeo y compitió en las elecciones de 2002 contra los candidatos, liberal y conservador, Horacio Serpa y Álvaro Uribe. Su campaña fue un fracaso absoluto, salvo la curiosidad de que su partido ganó la alcaldía del municipio de San Vicente del Caguán, la zona de despeje concedida por el gobierno de Pastrana a las FARC. Hacia allá dirigieron sus pasos Ingrid Betancourt y Clara Rojas para ser secuestradas hace seis años, los mismos que tiene Álvaro Uribe en el poder.
Ingrid Betancourt es un misil disparado contra Álvaro Uribe, para lo que basta ver la distante y fría actitud del Presidente frente a su archienemiga del pasado, del presente y del futuro. La única, junto con Sarkozy, que sigue privilegiando el papel de Chávez y Correa en la mediación con las FARC, para lograr, no ya un humilde intercambio humanitario, sino "la Paz". La que está logrando Uribe con su política de seguridad democrática y (horror) con el Plan Colombia.
LA V INTERNACIONAL. Mejor conocida como Foro de Sao Paulo, le declaró la guerra a Álvaro Uribe como principal obstáculo para la expansión del proyecto totalitario en Latinoamérica. Con este fin ha puesto a tocar "La Orquesta Roja".
Visto que el primero en la línea de frente se considera muy expuesto y blanco seguro de una acción penal internacional, convino en diversificar el apoyo a las FARC con otros presidentes, como Correa y Ortega, y otros voceros, no ya del gobierno sino de la "oposición" venezolana.
Teodoro Petkoff, se trasladó a Colombia con la misión de despotricar contra Alvaro Uribe; pero al modo de la oposición complementaria, que algunos llaman disonancia cognoscitiva: comparándolo con Chávez. Ambos son "personalistas y autoritarios". Curiosamente no dijo "reeleccionistas", que le hubiera quedado mejor; salvo que, como a Ingrid Betancourt, le guste la reelección presidencial o ese sea un punto que ningún "oposicionista complementario" osaría hurgar.
Por lo demás, no aporta nada sino "tomas de posición" sobre lugares comunes de la izquierda continental: que no es el momento de la "lucha armada" sino de crear un movimiento político para tomar el poder por vía electoral, o sea, lo mismo que dice Chávez y repite el muñeco de ventrílocuo Evo.
Que el problema del narcotráfico es general de toda la sociedad colombiana y desafortunada pero inevitablemente ha "contaminado" a la guerrilla, a la que le sigue atribuyendo "ideales tan altos" que, aunque no llegó a definirlos, puede suponerse que se resumen en el socialismo, el ideal que profesa Petkoff.
Que el culpable del problema de las drogas es, para variar, Estados Unidos, por ser el mayor consumidor del mundo y "mientras haya un mercado que consuma, habrá quien surta ese mercado". Lo raro de este argumento no es que parezca más propio de un liberal que de un socialista, sino que libra de responsabilidad a productores y traficantes, convirtiendo en culpables a los consumidores que, hasta ayer nada más, eran las víctimas del delito.
Para seguir con los clichés, coincide una vez más con Chávez condenando la política de inmigración europea y reiterando la acusación a Europa de dejar un "legado de horror" en África, sin explicar porqué ese legado no es extensible a los demás continentes, igualmente colonizados por los europeos.
Para darle "un tono distendido" a la entrevista, Teodoro Petkoff relata su vida de guerrillero, lo que está muy bien en el auditorio al que se dirige; pero toma una anécdota que llama la atención. Relata una oportunidad en que se tragó medio litro de sangre humana para engañar a los médicos y tener acceso al hospital militar, de donde se escapó descolgándose por una cuerda desde un séptimo piso.
Hechos completamente repugnantes no solo por el contenido, de ingerir sangre humana, sino por la finalidad, que es engañar a unos médicos y ulteriormente fugarse de una prisión; pero que retratan perfectamente a Teodoro Petkoff. De paso, pueden servir para explicar la degradación moral en que se encuentra este país. Esta conducta no sólo causa beneplácito en los entrevistadores y el público de allá, sino que son dispensados y hasta aplaudidos desde aquí.
Teodoro Petkoff es el modelo de reflexión y análisis intelectual con el que se desayunan los venezolanos todos los días, gracias a sus amigos locutores de radio que leen sus "editoriales" todas las mañanas para que sirvan de luz y guía espiritual a la colectividad. Acto seguido, todos se alarman por los índices de criminalidad.
Pero para ir al fondo del asunto: ¿Por qué esa anécdota, precisamente? ¿Qué significa ingerir sangre humana? De antaño se cree que la sangre es portadora de la vida y atributos de la persona, por lo que en algunas culturas primitivas es un grave pecado derramarla al suelo. También es fama que los vampiros la toman para apropiarse de la vida de sus víctimas y prolongar la propia de forma indefinida. Probablemente ese no sea el caso de Petkoff, por lo que la pregunta obligada del periodista debió ser: ¿De dónde sacó litros de sangre humana para beberla, si estaba preso? ¿Tuvo que desangrar a alguien? ¿La facilitaría algún médico, contra toda ética? Pero estas especulaciones nos alejan de nuestro propósito.
La cuestión es que Teodoro Petkoff es capaz de cualquier cosa, hasta de hechos que son repugnantes para la naturaleza humana, con tal de engañar a otros y conseguir sus objetivos. Ese es el mensaje esencial, que deben copiar muy bien los guerrilleros colombianos en vísperas de su pacificación para tomar el poder por vía electoral y realizar el socialismo utilizando mecanismos democráticos.
MATE. Álvaro Uribe se encuentra ante una disyuntiva insoluble. Si vuelve a reelegirse, como parece ser su propósito o del Partido Conservador que le sigue, vulnera el principio de la alternabilidad en el gobierno, que es tan caro al modelo de democracia occidental, que debe promover. En cuyo caso, le daría la razón a Fidel Castro y a sus discípulos, que quieren destruirlo.
No parece que Álvaro Uribe vaya a desistir de una presidencia efectiva en aras de un lugar en la Historia, que nadie le garantiza que va a tener. Por lo que menos que un Washington, que renunció a un tercer mandato y fijo el límite de dos períodos en EE.UU., es más probable que asuma el camino de un Franklin D. Roosevelt, que intentó hasta un cuarto mandato, para morir sin cumplirlo y por quien se promulgó la XXII Enmienda, que prohíbe más de una reelección.
El argumento es el mismo: frente a la amenaza totalitaria que enfrenta es necesario un liderazgo fuerte y continuo. El problema es que con esto se estaría admitiendo que el continuismo es mejor que la alternabilidad, al menos en ciertos casos o bajo ciertas condiciones.
Lo que está en juego es el principio de la alternabilidad, que está siendo tan rudamente golpeado en todo el mundo. Si Álvaro Uribe se sigue reeligiendo con el argumento de que es un "buen gobierno" o que nadie lo puede hacer mejor, ¿Qué se le podrá objetar a gente como los Castro, Chávez, Mugabe, Kadaffi, Lukashenko y compañía, que dicen básicamente lo mismo? Hasta un canalla como Putin podría reírse internamente diciendo: "¿Ven? Todos somos iguales".
Quienes preferimos la democracia occidental como "el menos malo de los regimenes", deberíamos rogarle a Dios que Álvaro Uribe no se siga reeligiendo, como sus enemigos esperan que lo haga.
Origen: Diario de América
junio 04, 2007
Nicolás Sarkozy Nuevo Presidente de Francia

Nicolás Sarkozy es el nuevo Presidente de la República en Francia. Tiene 52 años de edad, es hijo de inmigrantes húngaros, y ha sido varias veces ministro de carteras diferentes, -la última desempeñada por él ha sido la de Economía-, significa una ruptura de la política francesa. Sarkozy significa un giro a la derecha en Francia. Pronunció un discurso dias previos a la segunda ronda electoral, que aboga por la vuelta a los valores perdidos por el movimiento izquierdista de mayo de 1968, como el trabajo, la virtud, el honor, etc. También en su programa establece combatir al clientelismo político, la corrupción en las áreas gubernamentales, y el intervencionismo excesivo del Estado en la economía. En las próximas elecciones para diputados que se celebrarán el 10 y 17 de junio cómo queda conformada la Asamblea Nacional, donde se apoya el gobierno y luego las elecciones senatoriales en septiembre, si Francia gira hacia las políticas más liberales y con menos regulaciones y menor participación del Estado en la economía. Ha propuesto fijar un tope máximo a los impuestos.
Francia en un Estado con una tradición estatista intervencionista que puede remitirse a la revolución de 1789 e incluso antes durante la monarquía. Las propuestas de Sarkozy van más lejos que los de cualquier presidente anterior, veremos cuanta resistencia al cambio puede surgir cuando comiencen a debatirse las reformas que propuso en su campaña como reducir el poder de los sindicatos, terminar con privilegios de los burócratas que viven como parásitos del resto de la sociedad, o de erradicar los desvalores izquierdistas. A continuación el discurso:
Pero la política retorna. Retorna por todas partes en el mundo. La caída del Muro de Berlín pareció anunciar el fin de la Historia y la disolución de la política en el mercado. Dieciocho años después, todo el mundo sabe que la Historia no ha terminado, que siempre es trágica y que la política no puede desaparecer porque los hombres de hoy sienten una necesidad de política, un deseo de política como rara vez se había visto desde el fin de la segunda guerra mundial.
Necesidad de nación
La necesidad de política tiene por corolario la necesidad de nación. La nación también había sido condenada. Pero aquí está de nuevo, para responder a la necesidad de identidad frente a la mundialización, vivida como una empresa de uniformización y mercantilización del mundo en la que ya no quedaría lugar para la cultura y para los valores del espíritu. Quizá la inquietud es excesiva, pero es bien real y expresa una necesidad de identidad muy fuerte. Por todas partes la he encontrado en esta campaña; en todas partes me han hablado de ella gentes de toda condición. Pero la nación no es sólo la identidad. Es también la capacidad de estar juntos para protegerse y para actuar. Es el sentimiento de que no se está solo para afrontar un futuro angustioso y un mundo amenazante. Es el sentimiento de que, juntos, se es más fuerte, y podremos hacer frente a lo que, solos, no podríamos afrontar.
Yo he querido volver a poner la voluntad política y Francia en el corazón del debate político. La voluntad política y la nación están siempre para lo mejor y para lo peor. El pueblo que se moviliza, que se convierte en una fuerza colectiva, es una potencia temible que puede actuar tanto para lo mejor como para lo peor. Hagamos las cosas de manera que sea para lo mejor.
Conjuraremos lo peor respetando a los franceses, manteniendo nuestros compromisos, respetando la palabra dada. Conjuraremos lo peor haciendo que la moral retorne a la política.
Contra los herederos de Mayo del 68
No me da miedo la palabra "moral". Desde mayo de 1968 no se podía hablar de moral. Era una palabra que había desaparecido del vocabulario político. Hoy, por primera vez en decenios, la moral ha estado en el corazón de la campaña presidencial. Mayo del 68 nos había impuesto el relativismo intelectual y moral. Los herederos del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, de que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo. Habían querido hacernos creer que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos alumnos, que no había diferencias de valor y de mérito. Habían querido hacernos creer que la víctima cuenta menos que el delincuente, y que no puede existir ninguna jerarquía de valores. Habían proclamado que todo está permitido, que la autoridad había terminado, que las buenas maneras habían terminado, que el respeto había terminado, que ya no había nada que fuera grande, nada que fuera sagrado, nada admirable, y tampoco ya ninguna regla, ninguna norma, nada que estuviera prohibido.
Recordad el eslogan de Mayo del 68 en las paredes de la Sorbona: "Vivir sin obligaciones y gozar sin trabas". Así la herencia de Mayo del 68 ha liquidado a la escuela de Jules Ferry en la izquierda francesa, que era una escuela de la excelencia, del mérito, del respeto, del civismo; una escuela que quería ayudar a los niños a convertirse en adultos y no a seguir siendo niños grandes, una escuela que quería instruir y no infantilizar, porque había sido construida por grandes republicanos que tenían la convicción de que el ignorante no es libre. Pero la herencia de Mayo del 68 ha liquidado esa escuela que transmitía una cultura común y una moral compartida, cultura y moral gracias a las que todos los franceses podían hablarse, comprenderse, vivir juntos. La herencia de Mayo del 68 ha introducido el cinismo en la sociedad y en la política. Han sido precisamente los valores de Mayo del 68 los que han promovido la deriva del capitalismo financiero, el culto del dinero-rey, del beneficio a corto plazo, de la especulación. El cuestionamiento de todas las referencias éticas y de todos los valores morales ha contribuido a debilitar la moral del capitalismo, ha preparado el terreno para el capitalismo sin escrúpulos y sin ética, para esas indemnizaciones millonarias de los grandes directivos, esos retiros blindados, esos abusos de ciertos empresarios, el triunfo del depredador sobre el emprendedor, del especulador sobre el trabajador.
La izquierda hipócrita
Los herederos de Mayo del 68 han degradado el nivel moral de la política.
Todos esos políticos que reivindican la herencia de Mayo del 68, dan al prójimo lecciones que jamás se aplican a sí mismos, quieren imponer a los demás comportamientos, reglas, sacrificios que jamás se imponen a sí mismos.
Proclaman: "Haced lo que yo digo, no hagáis lo que yo hago". Ésa es la izquierda heredera de Mayo del 68, la que está en la política, en los medios de comunicación, en la administración, en la economía. La izquierda que le ha tomado gusto al poder, a los Privilegios. La izquierda que no ama a la nación porque no quiere compartir nada. Que no ama a la República porque no ama la igualdad. Que pretende defender los servicios públicos, pero que jamás veréis en un transporte colectivo. Que ama tanto la escuela pública, que a sus hijos los lleva a colegios privados. Que dice adorar la periferia, pero que se cuida muy mucho de vivir en ella. Que siempre encuentra excusas para los violentos, a condición de que se queden en esos barrios a los que ella, la izquierda, no va jamás. Esa izquierda que hace grandes discursos sobre el interés general, pero que se encierra en el clientelismo y el corporativismo. Que firma peticiones y manifiestos cuando se expulsa a algún "okupa", pero que no aceptaría que se instalaran en su casa. Que dedica su tiempo a hacer moral para los demás, sin ser capaz de aplicársela a sí misma. Esa izquierda, en fin, que entre Jules Ferry y Mayo del 68 ha elegido Mayo del 68, es la que condena a Francia a un inmovilismo cuyas principales víctimas serán los trabajadores, los más modestos, los más pobres.
Ésa es la izquierda que desde Mayo del 68 ha renunciado al mérito y al esfuerzo, que ha dejado de hablar a los trabajadores, de sentirse concernida por la suerte de los trabajadores, de amar a los trabajadores; porque el valor trabajo ya no forma parte de sus valores, porque su ideología ya no es la de Jaurès o la de Blum, que respetaban a los trabajadores, sino que ahora la ideología de la izquierda es la del reparto obligatorio del trabajo, la de las 35 horas, la del asistencialismo. La crisis del trabajo es ante todo una crisis moral, y en ella la herencia de Mayo del 68 tiene una enorme responsabilidad. Yo quiero rehabilitar el trabajo, quiero devolver al trabajador el primer lugar en la sociedad.
Liquidar la herencia de Mayo del 68
La herencia de Mayo del 68 ha debilitado la autoridad del Estado. Esos herederos de los que en Mayo del 68 gritaban "CRS = SS", toman sistemáticamente partido por los violentos, los alborotadores y los estafadores contra la policía. Lo hemos visto tras los incidentes de la Estación del Norte. En lugar de condenar a los violentos y de apoyar a las fuerzas del orden y su difícil trabajo, no se les ha ocurrido nada mejor que esta frase, que merecería ser inscrita en los anales de la República: "Es inquietante constatar que se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud". Como si los vándalos de la Estación del Norte representaran a toda la juventud francesa. Como si fuera la policía la que estaba actuando mal, y no los violentos. Como si los violentos hubieran destrozado todo y saqueado los comercios para expresar una revuelta contra una injusticia.
Como si el hecho de ser jóvenes lo excusara todo. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente siempre inocente. Ésos son los herederos de Mayo del 68, que denigran la identidad nacional, que atizan el odio a la familia, a la sociedad, al Estado, a la nación, a la República.
En estas elecciones se trata de saber si la herencia de Mayo del 68 debe ser perpetuada o si puede ser liquidada de una vez por todas. Yo quiero pasar la página de Mayo del 68. Pero tiene que ser más que un gesto. No hay que contentarse con poner banderas en los balcones el 14 de julio y cantar la Marsellesa en vez de la Internacional en los mítines del Partido Socialista. No se puede decir que se desea el orden y tomar sistemáticamente partido contra la policía. No es posible seguir denunciando la "provocación" y el "Estado policial" cada vez que la policía intenta hacer respetar la ley. No se puede decir que uno apuesta por el valor del trabajo y, al mismo tiempo, generalizar las 35 horas, seguir cargándolo con impuestos y estimular la mentalidad del asistido, del que cobra del Estado para no trabajar. No se puede decir que se desea obstaculizar las deslocalizaciones y al mismo tiempo rechazar cualquier experimentación del IVA social, que permite financiar la protección social con las importaciones. No es posible proclamar grandes principios y negarse a inscribirlos en la realidad.
Yo propongo a los franceses romper realmente con el espíritu, con los comportamientos, con las ideas de Mayo del 68, con el cinismo de Mayo del 68. Propongo a los franceses devolver a la política la moral, la autoridad, el trabajo, la nación. Les propongo reconstruir un Estado que haga realmente su trabajo y que, en consecuencia, domine las feudalidades, los corporativismos y los intereses particulares. Les propongo rehacer una República una e indivisible contra todos los comunitarismos y todos los separatismos. Les propongo reedificar una nación que de nuevo esté orgullosa de sí misma.
Ciudadanía de deberes
Al poner sistemáticamente los derechos por encima de los deberes, los herederos de Mayo del 68 han debilitado la idea de ciudadanía. Al denigrar la ley, el Estado y la nación, los herederos de Mayo del 68 han favorecido el crecimiento del individualismo. Han incitado a cada cual a no pensar más que en sí mismo y a no sentirse concernido por los problemas del prójimo. Yo creo en la libertad individual, pero quiero compensar el individualismo con el civismo, con una ciudadanía hecha de derechos pero también de deberes.
Quiero derechos nuevos, derechos reales y no virtuales. Quiero un derecho real a un techo, al alojamiento. Un derecho real al cuidado de los hijos, a la escolarización de niños con minusvalías, a la dependencia para los mayores. Quiero el derecho a un contrato de formación para los jóvenes de más de 18 años, y a la formación a lo largo de toda la vida. Quiero el derecho a la caución pública para aquellos que no tienen padres, para los que no tienen relaciones, para los enfermos a los que no se les quiere prestar porque se considera que representan un riesgo demasiado elevado. Quiero el derecho a un contrato de transición profesional para los que están en paro.
Pero quiero que estos derechos estén equilibrados con los deberes. La ideología de Mayo del 68 habrá muerto cuando la sociedad se atreva a recordar a cada cual sus deberes, cuando en la política francesa se ose proclamar que, en la República, los deberes son la contrapartida de los derechos. Ese día al fin se habrá realizado la gran reforma moral e intelectual que Francia necesita una vez más. Entonces podremos reconstruir sobre cimientos renovados esa República fraternal que es el sueño siempre inacabado, nunca realizado de Francia desde el primer día en que tuvo conciencia de su existencia como nación. Porque Francia no es una raza, no es una etnia, ni sólo un territorio; Francia es un ideal incansablemente perseguido por un gran pueblo que, desde su primer día, cree en la fuerza de las ideas, en su capacidad para transformar el mundo y hacer la felicidad de la humanidad.
Quiero decírselo a los franceses: el pleno empleo, el crecimiento, el aumento del poder adquisitivo, la revalorización del trabajo, la moralización del capitalismo, todo eso es necesario y es posible. Pero eso no son más que medios que deben ser puestos al servicio de una cierta idea del hombre, de un ideal de sociedad donde cada cual pueda encontrar su lugar, donde la dignidad de todos y cada uno sea reconocida y respetada.»
