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noviembre 06, 2008

La Mediocridad del Periodismo Argentino parece no tener fondo.



Constantemente me pregunto qué es lo que las universidades enseñan acerca de periodismo, porque he observado que los buenos periodistas que tienen programas en radio o televisión o escriben para diarios no tienen título universitario, tienen una mente mucho más abierta, son más hábiles para formular preguntas, y sobre todo muestran un bagaje cultural mucho más elevado; mientras quienes poseen el título se muestran encasillados en unos códigos de corrección política tan absurdos, tan estrechos de mente, tan carentes de conocimiento acerca de la evolución de las cosas, que parecen competir los periodistas titulados en hacer la pregunta más idiota. Pero hay una explicación a esto. El periodista debe entender o conocer acerca del problema para formular preguntas. Si no entiende sobre el asunto no puede hacer preguntas razonables. Tener conocimientos de cualquier materia es una enorme ayuda, pero los periodistas recibidos de las universidades tienen un título que los acredita como profesionales, pero la ignorancia de los graduados en casi todas las materias importantes como economía, historia, filosofía, o política es muy escasa y lo que poseen está impregnado de dogmatismo, casi fundamentalismo tan abundante en las universidades.

Y se ve claramente que los periodistas modernos con título universitario ya no les interesa la información, sino que el interés está puesto es juzgar a la gente que no concuerda con su ideología. Sus mentes han sido reducidas a los límites impuestos por las teorías de algún teórico, de cuyos libros hicieron su Biblia, y todo lo que encaja en la teoría es correcto y todo lo que la contradice es incorrecto. Tal es el caso del periodismo mediocre e idelogizado de la televisión argentina: mediocre, sobornado, adulón del gobierno y alcahuete del poder. Esa es la conducta poco profesional de periodistas como Guillermo Andino, Rodolfo Barrilli, María Laura Santillán, Magdalena Ruiz Guiñazú, Fanny Mandelbaum, Jorge Silvestre, Guillermo Bonelli, Gerardo Rozin y Alfredo Leuco. Han perdido todo crédito como informadores. Debe ser muy ingenua una persona para creerles lo que dicen.

Una semana atrás, el periodista (sin título que conste) José Benegas publicó en su blog, imágenes de unos recibos emitidos por esos falsos representantes de la “cultura nacional”, que permanentemente cantan consignas contra el capitalismo y a favor del socialismo, como: Mercedes Sosa, León Greco, Adriana Varela y Teresa Parodi. En esos recibos constan cifras elevadísimas por honorarios pagados por la Jefatura de Gabinete de la Nación. Cifras elevadísimas realmente; importes cuyos montos hacen suponer que se trata de grandes negocios capitalistas, que revelan la hipocresía de estos falsos amigos y defensores de los pobres, y que dejan al descubierto la complicidad que tienen con el poder. Es una irregularidad evidente, sin embargo el mediocre y corrupto periodismo de Argentina, en lugar de avanzar en el asunto, tratando de esclarecer el caso, ha encontrado un atajo para encubrir este asunto, acusando a José Benegas de no explicar qué es lo que cubre el pago de dichos recibos, e incluso el diario Página 12 va más lejos, y en su edición del domingo 2 de noviembre de 2008, publica un articulo donde consta que el diario ha estado investigando los movimientos y la vida, tal como lo hacían las polícias políticas del régimen nazi en Alemania, o la KGB en la URSS, sobre los movimientos y actividades de José Benegas y varios de sus lectores, pero la investigación del diario sobre esta gente tiene también relación con la oposición de este periodista a la estatización de los Fondos de Jubilaciones y Pensiones, y a la prédica constante del periodista a favor de los derechos individuales. José Benegas, está entre los pocos periodistas que no forman parte de la manada de periodistas obedientes del mandamás Kirchner.

No es de descartar, que una agresión física contra José Benegas y sus lectores “marcados” por las fuerzas de choque del gobierno y sus periodistas alcahuetes de Página 12 y también del grupo Clarín, sea posible. José Benegas ha sido identificado como enemigo y el gobierno va a buscar eliminarlo como lo ha hecho con cualquier persona que no se arrodille ante él. El reporte de Página 12, y los comentarios publicados en los blogs partidarios del gobierno son una amenaza latente.

El gobierno argentino carece de escrúpulos, y ha demostrado en los cinco últimos años que son capaces de cometer cualquier bajeza. No tienen respecto alguno por la libertad de las personas y sus propiedades; no respetan derechos ajenos, manipulan la constitución, los códigos legales y procesales; han establecido un estado de espionaje, persecución y hostigamiento contra ciudadanos opositores al régimen, dividiendo a la población en clases y buscando enfrentarlas entre si; después de haber estafado al mundo negándose a pagar las deudas públicas, ahora están yendo a manotear los ahorros para la vejez de más de 9 millones de argentinos con argumentos absolutamente falsos y en complicidad con las peores pandillas que se han apoderado de los sindicatos. Todos los actos del gobierno argentino han tenido rasgos propias de pandillas y totalmente carentes de un carácter democrático. Nunca en la historia argentina hubo un gobierno más demagógico que el de Néstor y Cristina Kirchner.
El periodismo para ser verdadero periodismo debe volver a ser un servicio informativo independiente y neutral; en vez de buscar la difamación, el juzgamiento de personas por sus opiniones diferentes, ser un agente de propaganda del gobierno, y sobre todo prostituir el título profesional a cambio de un soborno.

Sobre las Elecciones de Estados Unidos

El martes a la noche estaba viendo la televisión buscando noticias acerca de las elecciones en los Estados Unidos. Muchos periodistas argentinos, seguramente pagados con fondos del gobierno, han viajado para cubrir las noticias, pero me encontré con un problema, no encontraba información confiable y neutral. Los periodistas y analistas políticos de los que abundan, pero que no abundan en calidad, estaban tan a favor de Barak Obama, que no parecían reporteros sino agentes de campaña del candidato presidencial. Todo eran elogios para Barak Obama y descalificativos para John McCain y para el saliente presidente George W Bush. No se enciende el noticiero para escuchar un discurso político de un periodista, eso está bien si viene de un entrevistado por el periodista, pero no del periodista mismo.

Descubrí que casi todos no tienen idea acerca de la realidad política estadounidense. Apenas se habían escrutado unos pocos votos en sólo trece estados de la costa este, excepto Kentucky y ya habían dado ganador al candidato Obama, basándose en información falaz. Era evidente que Obama tenía una preferencia clara entre potenciales votantes previos a las elecciones, pero otra cosa diferente es dar por ganador, sin tener constancia suficiente de una victoria después del resultado. Cuando se mencionó la victoria en TN, sólo se habían contabilizado el 4% de los votos en Floridas, menos del 3% en Virginia y nada en Nueva York el estado más poblado de la región este. Sólo Kentucky con 11 electores había escrutado el 40% de sus votos. En total el número de votos escrutados al momento representaba el 1% del total nacional. Escuché luego otras frases harto repetidas en Argentina, que no tienen aplicación alguna en los Estados Unidos con una democracia 100 años más avanzada, y que reflejan la mediocridad periodística a la que me refiero, tales como: voto castigo, buscar al culpable, los ricos son más ricos y los pobres cada vez más pobres, justicia social, y otras propias de este país subdesarrollado, e incivilizado de Argentina.

Por suerte el periodismo está perdiendo el monopolio de la información. La aparición de Internet, y de muchos medios de comunicación, están dando medios a los individuos de escribir lo que deseen decir, sin tener que soportar la intermediación y la censura de un intermediario. Pero seguramente los periodistas no harán algo para retener la audiencia brindando un mejor periodismo, menos ideologizado y menos sobornado por el gobierno o por quien sea. Se me ocurre que en lugar de competir y mejorar buscarán en el Estado, protección contra los blogs, estableciéndoles reglamentos para que sea imposible tener uno, y/o subsidios para los medios de prensa;y el Estado haciendo gala de lo que desde siempre ha hecho: ser el refugio preferido de todos los inútiles que buscan distribuir pérdidas, ladrones que buscan dinero fácil, vagos que quieren trabajar dos días por semana y descansar cinco, delincuentes que quieren inmunidad, les proporcionará sin mayor dilación.


mayo 29, 2007

El poder de la prensa


Por Alberto Illán Oviedo


A finales de la década de los años sesenta del siglo XX, Jane Fonda, Tom Hayden, Susan Sontag y otras personalidades del mundillo intelectual de izquierdas de los Estados Unidos apoyaron una campaña totalmente sectaria en contra de la Guerra de Vietnam. El Gobierno norteamericano llevaba años embarcado en un escenario bélico en el que la mentira y la manipulación, pero sobre todo la falta de una estrategia clara, con una política basada en ciertos principios, corrompían una lucha que moralmente era entendible e incluso necesaria, la lucha contra el totalitarismo comunista.
Los medios de comunicación, dominados por una visión progre, liberal desde la perspectiva estadounidense, ayudaron a crear buena parte de la mitología del Vietnam, ocultando hechos como las fosas comunes donde los norvietnamitas apilaban a miles de ciudadanos asesinados por el Vietcong y retransmitiendo ciertas acciones del ejército de su país que, sin el debido contexto, sólo parecían actos de barbarie de una nación que se decía democrática pero bombardeaba con napalm a niñas inocentes, con unos aliados corruptos capaces de ejecutar en la calle y de un tiro a un supuesto traidor. Y así, mientras Jane Fonda visitaba Hanoi y desde la radio enemiga instaba a sus soldados compatriotas a abandonar la lucha, mientras Peter Arnett creaba su propia leyenda a base de contar sólo lo que le interesaba, en Vietnam del Norte nadie se atrevía a criticar la forma de llevar la guerra de Ho Chi Min, nadie instaba al pacifismo a los soldados y guerrilleros, nadie llamaba la atención por el elevado número de muertos que se producían entre sus propios compañeros en cargas suicidas y batallas perdidas de antemano.
Culpar a la prensa de la derrota norteamericana en Vietnam sería un ejercicio de cinismo por mi parte; la culpa la tuvieron una sucesión de gobiernos que no se atrevieron a ser contundentes, sino que crearon una especie de sangría que duró décadas. Sin embargo, sí se puede asegurar que los periodistas contribuyeron a este desenlace. Este ejemplo del poder de la prensa en un país con un elevado grado de libertad es interesante en dos sentidos.
Cuando existe una división de poderes, cuando existen unas instituciones que favorecen la libertad y protegen la propiedad de las personas se generan corrientes de opinión dentro de la prensa libre que pueden hacer tambalearse al Gobierno más duro, se invita al análisis y a la crítica de forma que se mejoran, al menos en teoría, las políticas que se desempeñarán en una situación similar en el futuro. La pluralidad de opiniones críticas favorece la pluralidad de soluciones. Sin embargo, la visión progresista imperante en los medios de comunicación ayudó a crear una paradoja: mientras en las encuestas la mayoría del pueblo americano era favorable a la intervención contra el comunismo, en los medios imperaba una línea editorial muy diferente, lo que obligaba a los políticos a tomar decisiones estúpidas desde la perspectiva política, presupuestaria y militar. Los medios de comunicación ocultaron información al ciudadano y es posible que si todas las versiones hubieran tenido la suficiente cobertura mediática, los gobernantes norteamericanos, tan dependientes de la reputación en los medios audiovisuales, podrían haber considerado otras opciones y los resultados desde luego hubieran sido diferentes.
Dos ejemplos recientes pueden ilustrar este comentario y demostrar que cuando una sociedad es libre la crítica al gobierno la hace más fuerte y cuando, por el contrario, el Gobierno y el Estado impiden esta libertad, la sociedad se empobrece. El papel del Gobierno de Ehud Olmert en la última guerra que ha librado Israel en el Líbano ha sido objeto de las críticas de la prensa y de los israelíes. Lo han calificado de ineficiente y peligroso para las tropas que allí intervinieron, que los objetivos fijados no se alcanzaron y que de alguna manera todo sigue igual, lo que ha obligado al primer ministro a rendir cuentas y defenderse. Esta actitud crítica, que ya se dio en otros conflictos entre Israel y los estados musulmanes circundantes, es la que ha permitido al primero ganar todas las guerras, obtener el apoyo mayoritario de su pueblo y convertir este estado en el abanderado de Occidente en Oriente Medio.
Muy diferente es la situación en la cada vez más bolivariana Venezuela donde el sátrapa Hugo Chávez ha decidido eufemísticamente no renovar la concesión a la cadena Radio Caracas Televisión (RCTV) reduciendo así la cantidad y la calidad de la información a los venezolanos, eliminando la última cadena importante que mantenía una actitud crítica al régimen, demostrando de una manera trágica y extrema que el Estado no puede tener ninguna capacidad para imponer, quitar y poner medios, controlar los contenidos o aliarse con determinados grupos de información cercanos a sus ideas, y que la democracia puede degenerar en un totalitarismo fortalecido por las urnas.
Fuente: Instituto Juan De Mariana