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enero 17, 2008

Esperanzas 2007

Un artículo publicado por Porfirio Cristaldo Ayala en el diario ABC de Asunción de Paraguay.

El 2007 fue un gran año. Los visionarios de la ruina se llevaron varias desilusiones. El petróleo no se acabó ni su producción llegó a su tope, no hubo guerra con Irán, bajó el precio del etanol y de los biocombustibles, en lugar del “calentamiento global” vino un “enfriamiento global”, subió el precio de los alimentos mejorando el ingreso de los agricultores, y, si bien en algunos casos ello resultó en una pesada carga para países pobres importadores netos de alimentos, es más fácil para estos ajustar el consumo que restringir la producción.

Los grupos de intereses contrarios al petróleo aseguran que su producción llegó a su pico y que a partir de ahora la oferta de combustibles fósiles se irá ajustando a través de la suba de precios, lo que significará un poderoso freno a las economías de los países pobres. Nada de esto, sin embargo, parece tener mucha lógica. Varios países están encontrando nuevos e inmensos yacimientos petrolíferos que comenzarán a explotar. Brasil es un ejemplo, China es otro, también India y México encontraron nuevas reservas.

En Brasil, solo los pozos de “Tupí” recientemente descubiertos duplicaron las reservas brasileñas conocidas. Estas reservas podrán convertir al Brasil en unos años más en el décimo productor mundial de petróleo y uno de los primeros en biocombustibles. También están surgiendo nuevas tecnologías que permiten seguir explotando rentablemente viejos pozos y extraer petróleo de fuentes anteriormente ya agotadas, inservibles o con pozos muy profundos. El petróleo está lejos de acabarse.

EE.UU., país que genera hasta un cuarto de todas las emisiones globales de calentamiento en el mundo, pese a la contrariedad de otros países desarrollados, se resiste a aprobar el acuerdo de Kyoto y a aceptar los estrictos límites que éste impone sobre la emisión de dióxido de Carbono (CO2), debido a los altos costos que tendría tratar de cumplir las exigencias, con riesgos de frenar el crecimiento de la economía. Las emisiones de EE.UU., desde 1990, no obstante, han venido mejorando bajo un esquema de cooperación voluntaria en el mercado de carbono. Les ha superado a Canadá, Nueva Zelanda, España, Portugal, Irlanda, Turquía.

El 2007 también ocasionó alguna vergüenza entre los defensores del calentamiento global. En distintos lugares del planeta, desde Seúl, Corea, hasta Johannesburgo, Sudáfrica, y, desde Nueva Zelanda, hasta Charlotte, N. C., se presentó una ola de frío polar que convirtió al año 2007 en un genuino año del “enfriamiento global”.

Pero la mayor desilusión recibieron los “profetas” que todavía no se habían percatado que el ser humano, año tras año, vive una mejor calidad de vida, una existencia más sana, larga y saludable, en áreas más limpias.

Nunca antes la mortandad infantil, el hambre y la desnutrición estuvieron tan bajos ni la expectativa de vida fue tan alta. Nunca antes los pueblos han estado tan cerca del desarrollo tecnológico y el avance medioambiental. El 2007 tiene el mejor récord en la historia de la humanidad.

El Cato Institute ha lanzado recientemente el extraordinario libro de Indur M. Goklany, El mejoramiento de la situación del mundo, una investigación exhaustiva con una visión optimista —aunque realista y hasta conservadora— de la globalización y sus consecuencias: el crecimiento económico, el libre comercio y el avance tecnológico, apoyado en abundantes gráficos, estadísticas y datos históricos. Ni la globalización ni el crecimiento económico emergente han ampliado las desigualdades en el interior de los países.

Los estudios de Goklany demuestran también que el mundo avanza inexorablemente hacia el fin de la pobreza y el atraso, gracias al aumento sostenido de la libertad económica y la sólida protección de los derechos de propiedad privada logrados en los últimos 30 años. Las necesidades básicas de la vida, desde alimentos hasta educación, pueden conseguirse hoy con mayor facilidad y son mucho más baratas. El mundo está recibiendo el soplo de libertad que esperaba para florecer.

octubre 13, 2007

La democracia prostituída

En el diario ABC de Paraguay se publicó un artículo que se refiere a la degradación de la democracia y las instituciones en los países latinoamericanos con el resurgimiento de los populismos. El diario le llema "Democracia puta" que no suena muy elegante. Creo que el título desmerece la calidad del artículo, que es muy acertado en su contenido.

Democracia puta

En estos días actuales las democracias latinoamericanas pasan por una dura prueba, pues con los mismos mecanismos de competencia electoral libre y plural algunos líderes izquierdistas que ganan elecciones se hacen del poder legítimo y desde el día siguiente de su triunfo comienzan a ejecutar sus proyectos de acabar con el sistema político mediante los cuales accedieron su mando. La eliminación de las normas que limitan el período presidencial es su primera meta a conquistar.

Tienen la intención de eternizarse en el poder y, con ello, reventar la democracia entendida como la rotación permanente de proyectos políticos y de personas. Pretenden excluir para siempre a todo el que no esté adherido a su partido. Construyen dictaduras con fórmulas “democráticas” y, cuando se sienten fuertes y disponen de los medios, inician el segundo plan: la exportación de su “revolución”.

Internamente, su primera víctima son las Fuerzas Armadas, de la cual se excluye a todo militar que no merezca la completa confianza del nuevo único líder. Una purga general despoja a las Fuerzas Armadas de los jefes y oficiales institucionalistas, dejándola a cargo de “los leales”. Después arremete contra el Poder Judicial, realizando las mismas tareas depuratorias para luego, ya con los principales resortes controlados, iniciar el proceso de desmantelamiento de la prensa no alineada y la supresión progresiva de la libertad de expresión.

El resultado final de este procedimiento es la anulación completa, si no la supresión definitiva de toda idea, doctrina, orientación partidaria o movimiento contrario a la ideología oficial de la nueva dictadura. Sucumbe la libertad en todas sus formas tradicionales y lo que resta es un pueblo indefenso sometido a sus nuevas cadenas. Se confía en que el transcurso del tiempo borrará pronto el recuerdo de la democracia anterior y el beneficio del goce de sus libertades y, entonces, un pueblo atontado, obligado a trabajar para sobrevivir y para alimentar al Partido, a reprimir sus dudas, inquietudes y oposiciones, acabará convertido en un dócil rebaño de borregos, como bien recordamos los paraguayos que vivimos la era stronista.

Este es el proceso en marcha que vemos actualmente en el panorama político de Venezuela, Bolivia y Ecuador. En particular y más claramente en la primera, donde Hugo Chávez, con ya una década de gobierno, se apresta a dar el golpe final haciéndose coronar gobernante vitalicio imponiendo en el país una nefasta dictadura de corte marxista al estilo del que triunfara y se impusiera en Rusia en 1917, desconociendo el triste final que esos sangrientos regímenes tuvieron después de seis décadas de explotar y oprimir a sus pueblos, asesinar a sus adversarios y poner en grave riesgo la paz mundial.

Hugo Chávez, un dinosaurio que surgió de las cavernas más oscuras de la historia, está a punto de convertirse en amo y señor definitivo de la suerte de su pueblo y de los cuantiosos recursos económicos de su país, excluyéndose de toda competencia real y suprimiendo todo obstáculo que pueda interponerse entre él y su proyecto de vitaliciado. Tiene, además, el dinero necesario para comprar voluntades y pagar el precio de “lealtades”, dentro y fuera de su país.

Chávez es un dictador, pero UN DICTADOR MUY RICO; dispone hoy del poder absoluto de hacer con el dinero producido por el petróleo lo que se le antoje; ya no tiene encima ninguna contraloría, nadie a quien deba rendir cuentas. Con su gruesa petrobilletera recorre ahora América Latina y financia partidos, movimientos, organizaciones sociales y campañas electorales. Lo que no puede comprar, lo alquila o neutraliza. Al gobierno argentino le compra bonos del tesoro de Kirchner que nadie quiere y así puede exhibir sus sonrisas de complicidad, aplausos y abrazos, pasear libremente por ese país pronunciando encendidos discursos llamando a la “revolución popular” y haciendo otros teatros para exportar su dictadura.

Entre los cuales figura en lugar prioritario su desesperada intención de introducirse en el Mercosur para, una vez dentro de él, agilizar su intervencionismo en la política interna de los países miembros, con los cuales ya no tiene ninguna afinidad, porque mal que bien, en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay continúan rigiendo principios básicos del estado de derecho, del régimen democrático y de libertades públicas. Chávez va a pagar en efectivo por su ingreso y tiene billetes a patadas. Quiere comprarles a Brasil y Argentina lo más barato posible la legitimidad internacional que su pertenencia del Mercosur cree le va a proporcionar.

La pregunta que continuaremos formulando una y otra vez es ¿para qué sirve el Protocolo de Ushuaia que pretendió establecer un compromiso para todos sus estados miembros de conservar intactas las instituciones democráticas? En este documento Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay declaran que “La plena vigencia de las instituciones democráticas es esencial para el desarrollo de los procesos de integración entre los Estados Partes del presente Protocolo” (Art. 1) y se comprometen formalmente a que “toda ruptura del orden democrático en uno de los Estados Partes del presente Protocolo dará lugar a la aplicación de los procedimientos previstos en los artículos siguientes” (Art. 3).

¿Van a admitir a Venezuela, cuyo dictador por anticipado ya se excluyó de dichas cláusulas? ¿O lo van a admitir primero para luego aplicarle la “Cláusula Democrática”? El absurdo y el ridículo rodean a esta intención de prostituir al Mercosur, pero está en marcha y solamente los parlamentarios brasileños y paraguayos tienen en sus manos la posibilidad de impedir esta vergonzosa deserción de los principios fundamentales declarados en nuestras cartas fundamentales y tratados de integración.

A los gobernantes actuales de nuestros países, que tanto cacarean su apego a la democracia y a las libertades fundamentales, y que ciertamente gracias a ellas alcanzaron el poder, ahora les tiemblan las rodillas y se les afilan los dientes a la vista de la deslumbrante petrobilletera abierta de un rústico dictador inescrupuloso, dispuesto a todo, incluyendo el soborno de los “demócratas”.

Si nuestros presidentes del Mercosur, aun sabiendo cuál es su obligación histórica con la defensa de los principios y valores políticos que iluminan nuestros pueblos, son capaces de venderse o de liarse en una relación adúltera con un dictador megalómano surgido de las catacumbas de un pasado siniestro, tendremos que convenir que nuestras democracias se venden como auténticas putas. No cabe ya una calificación más dura para describirlas.

Este artículo fue publicado en http://nomeparece.wordpress.com