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julio 07, 2013

Impuestos: lo que el gobierno no te cuenta.



Un trabajador promedio aporta el 53% de sus ingresos a sostener el costo del estado. Un agricultor de Pehuajó aporta el 84% de su ingreso al estado y queda sólo para él el restante 16%. Aún así, el estado argentino tiene un gigantesco déficil, una astronómica deuda pública a pesar de haber declarado en deffault su deuda hace diez años. El gasto público clasificado en los tres departamentos del gobierno son: Ejecutivo 93%, Judicial 6%, Legislativo 1%

El fracaso del intervencionismo: el granero del mundo se queda sin trigo


Argentina, el gran granero del mundo se queda sin trigo. Este es el resultado del intervencionismo gubernamental en el mercado: regulaciones imposibles, impuestos asfixiantes, intromisiones en las decisiones empresariales, etc. La cosecha de trigo de este año bajó de un promedio de 17 millones de toneladas anuales a 9 millones. Ha sido la menor superficie sembrada en 110 años.


El gobierno no autoriza la importación de trigo porque hiere el orgullo nacional de ser el granero del mundo, además del poderoso argumento que la oposición tendrá contra el gobierno a semanas de las elecciones de congresistas, pero haría vista gorda para que entre trigo en forma de contrabando desde Uruguay, donde el precio está a la mitad que en las plazas de Rosario y Buenos Aires.

Leer nota entera en: El Observador

febrero 21, 2010

Milton Friedman hablando del Estado Mínimo

En este video dividido en cuatro segmentos, el profesor Milton Friedman habla de las ineficiencias del Estado, las fallas en los controles que éste tiene y los costos que carga contra los ciudadanos. Propone ideas acerca de cómo darle información y libertad de elección a los ciudadanos y finalmente propone cuáles departamentos del gobierno deberían ser disueltas

Parte 1 de 4






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enero 25, 2010

Obama Care, el despilfarro estatal desenfrenado.



Bonita canción de Ray Stevens.La canción es una parodia del Plan de Salud de Obama, que parece encantador pero costará a los contribuyentes 36 trillones de dólares (36 billones para nosotros) en los próximos diez años. Muchos estadounidenses no se han dado cuenta de este costo, pero lo harán cuando tengan que llenar la declaración jurada del IRS (equivalente a Afip). Algunos estadounidenses soñadores se están despertando y viendo la cruda realidad, el plan es insostenible por su elevado costo; tendrían que elevarse los impuestos tanto que la economía de la nación no podría exportar su producción.

Aquí, pongo otro video de Ray Stevens acerca de los Taxes (impuestos)

junio 19, 2009

El rol del Derecho en la Crisis Financiera



El Dr. Jesús Huerta de Soto comenta que cómo distorsiona el proceso de cooperación social dado que las leyes en sentido material son pocas e inestables; atribuye al estatismo la causa de todos los problemas, en especial, de la actual crisis financiera.

Fuente: Universidad Francisco Marroquín

octubre 30, 2008

El Asalto a Mano Armada de Kirchner



Por Alberto Benegas Lynch (h)


El Gobierno de Cristina Kirchner acaba de asaltar a mano armada a los argentinos: ha confiscado las jubilaciones privadas por un valor de 30.000 millones de dólares e incorporado esos fondos a las arcas estatales.

Es un asalto a mano armada porque el aparato estatal está respaldado por la fuerza de las armas, razón por la que los ciudadanos no pueden resistir tamaño abuso, a menos que recurran al derecho a la legítima defensa, en la tradición de Buchanan-Sidney-Locke, al que recurrió Argentina en 1810 para liberarse del yugo español. Pero, como decía Juan Bautista Alberdi, dejamos de ser colonos de España para serlo de nuestros propios gobiernos.

Este manotazo viene a continuación de otros, como la reiterada confiscación de los depósitos: primero por Menem, luego por De la Rúa y finalmente por Duhalde. Decir "finalmente" es una expresión de deseos, ya que el ataque de los gobiernos a los ciudadanos está a la orden del día. Pero este nuevo manotazo es peor que los anteriores porque antes entregaron a los depositantes confiscados promesas de pago futuro en papeles de la deuda emitidos por los propios asaltantes, como si un ladrón entregara pagarés a sus víctimas.

Esto da por tierra con los últimos vestigios del Estado de Derecho en Argentina. A partir de ahora, cualquier propiedad está en manos de la arbitrariedad del soberano. Así lo anticipaba Alberdi, padre de la Constitución del país, quien en 1854 escribió:

Después de ser máquinas del fisco español, hemos pasado a serlo del fisco nacional: he ahí toda la diferencia. Después de ser colonos de España lo hemos sido de nuestros gobiernos patrios; siempre estados fiscales, siempre máquinas serviles de rentas que jamás llegan porque la miseria y el atraso nada pueden redituar.

Lamentablemente, con esto el Gobierno de Cristina Kirchner se inscribe en la línea del socialismo del siglo XXI de sus admirados Chávez, Ortega, Correa y Morales. Una cachetada feroz a la democracia y un paso firme al autoritarismo más cavernario. Nada queda de los principios democráticos tan bien expuestos por tantos autores a través de la historia, desde Cicerón hasta Sartori. Retornamos así a la negación del sistema, ilustrada por las tramposas cuentas sobre votaciones que puso Juan González Calderón en su tratado de Derecho Constitucional: 50% ¬+ 1% = 100%; 50% - 1% = 0%.

Estos acontecimientos brindan la oportunidad de tomar distancia, despejar telarañas mentales, pensar, discutir y escudriñar propuestas fértiles, como las presentadas por autores de la talla de Anthony de Jasay, y no seguir empecinados en utopías, cuyos incentivos naturales conducen sistemáticamente al abuso de poder.


Fuente: AIPE

ALBERTO BENEGAS LYNCH (H), presidente de la Sección de Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Argentina.

julio 06, 2008

El Estado Depredador

Por Antonio Margariti


La Argentina se ha convertido en un lugar donde los gobernantes se dedican a preservar sus intereses particulares mediante el pillaje, el saqueo impositivo y la devastación de las instituciones.

Entre los economistas, ha sido una cuestión muy debatida la que se vincula con la dirección del proceso económico del país.

Dicha controversia se refiere a una milagrosa coordinación que se produce todos los días. En efecto, causa admiración comprobar que el proceso económico cotidiano funciona con la precisión de un reloj sin que la mayoría de nosotros repare en quién, cómo, cuándo, dónde y mediante qué instrumentos se realiza dicha coordinación.

Diariamente, el almacenero, el carnicero, el verdulero o el panadero abren sus puertas y tienen disponibles los alimentos que los hogares necesitan. Del mismo modo, existe una coordinación muy precisa que permite que miles de camiones cargados con cereales, oleaginosas, harinas, aceites y biodiesel lleguen oportunamente al puerto, desde lugares lejanos. También observamos que los buques de ultramar esperan en las radas -fluviales o marítimas- para cargar esos productos granarios en sus bodegas y, rápidamente los transportan a los puertos de destino donde son recibidos por fabricantes que los transforman en alimentos y los distribuyen mediante una compleja red de comercialización.

Millones de trabajadores, con millones de bienes intermedios, en millones de lugares, se coordinan todos los días para producir, transportar, distribuir y poner al alcance de millones de consumidores los millones de productos que necesitan.

Así funciona una economía moderna. Con un grado de división del trabajo jamás alcanzado en el pasado y un nuevo tipo de tecnología en todas las formas de producción, a través de sistemas de registros de datos intercomunicados por una red mundial. La economía se ha convertido en uno de los aparatos más complicados creados por el hombre y que reacciona con la máxima sensibilidad a cualquier interferencia o error en el proceso de coordinación.

Mercado o planificación

Desde que se tuvo conciencia de esta compleja coordinación del proceso económico, ha habido un acuerdo científico en señalar que existen dos únicas formas de coordinación: el mercado o la planificación estatal.

Ludwig von Mises (1881-1973) afirmaba que “simplemente no hay otra opción que ésta: que el Estado se abstenga de interferir alterando el libre juego del mercado, o que se delegue el manejo completo de la producción y distribución en los funcionarios del gobierno. Ya sea mediante el orden de la competencia, que coordina el interés individual con el interés general, o la dirección centralizada del proceso económico en manos del Estado, no hay otro camino intermedio”.

Sin ninguna duda la función coordinadora del mercado ha sido infinitamente superior a la tarea de dirección de la planificación estatal, caracterizada por su brutalismo, impregnada de errores e ignorancia, plagada de despilfarros y enlodada por la corrupción de los gobiernos, tal como lo experimentó la Unión Soviética con los planes quinquenales desde 1921 a 1989, en que el Gosplan (Comité Estatal de Planificación de la URSS) terminó grotescamente.

Es obvio que el funcionamiento del mercado sólo produce resultados óptimos cuando opera dentro de un régimen de sana competencia y, legalmente se impiden los intentos de fraude, engaño, violencia o predominio mediante el monopolio. La sana competencia requiere y depende de condiciones morales que pueden condensarse en estas tres simples reglas: posesión pacífica de los bienes, transmisión por consenso y cumplimiento de las promesas. Como decía Wilhelm Röpke (1899-1966) “la intervención estatal es necesaria para respetar y hacer cumplir esas reglas, pero es esencial que se haga “conforme” al mercado, es decir dentro de leyes que permitan la libre competencia, nunca en contra de ella”.

La tercera vía

En algunos países se intentó seguir una tercera vía bajo los lemas: “ni mercado ni planificación central”, “tercera posición”, “plan y antiazar”. El caso más importante fue la experiencia francesa de la “planificación indicativa” desarrollada entre 1952 y 1973. Fue concebida como un método científico basado en modelos econométricos, que tenían en cuenta la programación lineal, las teorías secuenciales y el empleo de la matriz input-output para pronosticar el futuro. Intentaban eliminar la incertidumbre para que la economía funcionara mecánicamente. Mediante esos modelos los ingenieros sociales franceses pretendieron llevar a cabo una acción deliberada para asignar recursos a cada sector al margen de las fuerzas del mercado.

El método consistía en realizar un gigantesco estudio de mercado entre todos los sectores de la economía nacional y todas las regiones del país. Su autor intelectual fue Pierre Massè (1898-1987) un notable matemático experto en teoría del azar, programación dinámica y principio de mínima de Pontriagyn, acompañado por Louis Armand (1905-1971) y Jean Fourastiè (1907-1990). Tales científicos diseñaron una política económica que no suprimía la libertad de empresa, pero indicaba a los agentes económicos las directrices que el Gobierno y el sector público iban a seguir en el próximo quinquenio. Recibió el nombre de planificación indicativa para distinguirla de la planificación centralizada forzosa, de la Unión Soviética. Sin embargo, la experiencia francesa fracasó estrepitosamente porque en 1973 la primera crisis del petróleo hizo estallar todas las previsiones globales. Allí comprobaron que el crecimiento económico -después de la IIª guerra mundial- hubiese ocurrido mucho mejor sin la planificación indicativa. Pero la rigidez burocrática que impuso a la economía francesa terminó liquidando todo resto de espíritu innovador y anulando los reflejos de adaptación para enfrentar una imprevista crisis mundial.

Experiencia argentina

Desde hace 5 años, el gobierno argentino ha decidido seguir una cuarta vía, la vía del “sin”.

Sin mercados libres. Sin plan quinquenal. Sin planificación indicativa. Sin estadísticas confiables. Sin reglas políticas. Sin garantías constitucionales. Sin estabilidad monetaria. Sin razonables impuestos a la exportación. Sin relaciones internacionales de jerarquía. Sin contactos con organismos mundiales de crédito. Sin parlamento autónomo. Sin justicia dispuesta a poner limites. Sin seguridad personal en la vía pública o en el hogar. Sin pudor en las licitaciones.

Durante estos años, el Estado argentino se ha ido convirtiendo en un verdadero Estado depredador, que es aquél donde sus gobernantes se dedican a preservar sus intereses particulares mediante el pillaje, el saqueo impositivo y la devastación de las instituciones, imponiendo su poder omnímodo con la complicidad del Congreso y la sumisión de la Justicia.

Con confiscaciones impositivas, exacciones injustas, presiones políticas de organismos reguladores y movilización de fuerzas de choque reclutadas en la clientela asistencial, nuestro Estado depredador ha dirigido la economía pensando sólo en el corto plazo. Su máximo umbral de horizonte se encuentra en la próxima elección. Hasta allí estiran sus enfoques, pero ni un metro más allá.

Esta parcial visión de la realidad sólo tiene en cuenta el aspecto político, ignorando todas las demás cuestiones por donde transcurre la vida real de las personas: los aspectos culturales, económicos, religiosos, científicos, tradicionales, familiares, emocionales y regionales que definen el estilo de vida elegido por los ciudadanos.

Antonio I. Margariti es economista y autor del libro “Impuestos y pobreza. Un cambio copernicano en el sistema impositivo para que todos podamos vivir dignamente”, editado por la Fundación Libertad de Rosario.
Este es un artículo publicado por Antonio Margariti en el sitio http://www.economiaparatodos.com.ar/

diciembre 01, 2007

Sebastián Piñera, el gasto público y la ineficiencia del estado

Sebastián Piñera habla del gasto público y la ineficiencia estatal en la República de Chile. Piñera fue candidato presidencial en las últimas elecciones presidenciales y ha sido el ingeniero que diseñó el exitoso plan de jubilaciones privadas, que en Chile se conocen como AFP (Administradores de Fondos de Pensiones).

Sebastían Piñera es columnista de el Cato Institute y de AIPE Net.
Parte 1/4



Parte 2/4



Parte 3/4



Parte 4/4

agosto 19, 2007

LA PETICIÓN DE LOS FABRICANTES DE VELAS


Por Frederic Bastiat (Francia 1801-1850)



En 1845 el brillante Frederic Bastiat, colocándose en la posición de los fabricantes de velas, se dirige a los legisladores franceses, refiriéndose a las políticas proteccionistas que hoy ciento cincuenta años después se siguen practicando, en estos términos:

De los fabricantes de velas, mechas, linternas, candeleros, postes de luz, cortamechas y apagavelas. Y de los productores de sebo, aceite, resina, alcohol y, en general, de todo lo relacionado al alumbrado.
A los Honorables Miembros de la Cámara de Diputados.
Caballeros:
Ustedes están en el camino correcto. Se preocupan principalmente del destino del productor. Desean liberarlo de la competencia extranjera, esto es, reservar el mercado nacional para la industria nacional.
Estamos sufriendo la ruinosa competencia de un rival extranjero quién, al parecer, trabaja bajo condiciones tan superiores a las nuestras para la producción de la luz, que está inundando con ella el mercado nacional a un precio increíblemente bajo. Porque en el momento que aparece, cesan nuestras ventas, los consumidores se vuelven a él y todo un rubro de la industria francesa, cuyas ramificaciones son innumerables, se reduce hasta un completo estancamiento. Este rival que no es otro que el sol, sostiene una lucha tan inmisericorde contra nosotros, que sospechamos está siendo alentado en contra por el pérfido Albión, particularmente porque tiene por esa isla orgullosa un respeto que no tiene por nosotros.
Solicitamos pasen una ley exigiendo el cierre de todas las ventanas, puertaventanas, ojos de puerta, los cierres y persianas; en suma, todas las aperturas, huecos, rajaduras y fisuras a través de las cuales suele entrar el sol a las casas, en detrimento de las industrias leales. Con ellas - estamos orgullosos de decirlo - hemos equipado al país, el cual no puede, sin evidenciar ingratitud, abandonarnos ahora en tan desigual combate.
Si ustedes cierran tanto cuanto sea posible todo acceso a la luz natural, creando así una necesidad de luz artificial, ¿qué industria de Francia no será alentada en última instancia?
Si Francia consume más sebo, tendrá que haber más ganado y rebaños y, en consecuencia, habremos de ver un incremento de los campos fértiles, de la carne, la lana, el cuero y especialmente el estiércol, la base de toda riqueza agrícola.
Nuestros páramos serán cubiertos de árboles resinosos. Numerosos enjambres de abejas recogerán de nuestras montañas sus tesoros perfumados que hoy pierden su fragancia como las flores de las que emanan. Así, no habrá una sola rama de la agricultura que no experimente una gran expansión.
Lo mismo es cierto de la navegación. Miles de buques se dedicarán a cazar ballenas (por el aceite de ballena) y en poco tiempo tendremos una flota capaz de defender el honor de Francia y de satisfacer las patrióticas aspiraciones de los abajo firmantes.
Pero, ¿qué diremos de las especialidades de la manufactura parisién? Desde ahora se contemplará el dorado, el bronce y el cristal en los candeleros, en las lámparas, en las arañas y en los candelabros, brillando en grandes espacios, comparados con los cuales los de hoy no son sino pesebres.
Se requiere poca reflexión, caballeros, para convencerse de que quizá no hay un solo francés, desde el rico accionista de la compañía Anzin hasta él más humilde vendedor de fósforos, cuya condición no sea mejorada por el éxito de nuestra petición.
¿Nos objetarán ustedes que aunque nosotros ganemos con esta protección, al final no ganará Francia, porque el costo lo cubriría el consumidor? Tenemos lista una respuesta.
Ustedes no tienen más derecho a invocar los intereses del consumidor. Lo han sacrificado dondequiera encontraron que sus intereses se oponían a los del productor. Por la misma razón deben hacer lo propio esta vez.
En realidad, ustedes mismos han anticipado esta objeción. Cuando se les ha dicho que el consumidor tiene algo que ganar en la libre importación de acero, carbón, ajonjolí, trigo y textiles, “si”, han respondido, “pero el productor tiene algo que ganar en su exclusión”. Pues bien, si los consumidores tienen algo que ganar con la admisión de la luz natural, los productores tienen con seguridad algo que ganar con su prohibición.
Si ustedes nos garantizan un monopolio sobre la producción de la luz durante el día, en primer lugar tendremos que comprar grandes cantidades de sebo, carbón, aceite, resina, cera, alcohol, plata, acero, bronce y cristal para suministro de nuestra industria. Y, más aún, nosotros y nuestros numerosos proveedores, habiéndonos vuelto ricos, consumiremos mucho más y esparciremos la prosperidad en todas las áreas de la industria nacional.
¿Dirán que la luz del sol es un don gratuito de la naturaleza y que rechazar tales dones sería rechazar la riqueza misma bajo el pretexto de alentar los medios para adquirirla?
Si adoptan esa posición, sin embargo, ustedes darán un golpe mortal a su propia política. Recuerden que hasta ahora siempre han excluido los productos extranjeros porque y en la medida que se parecían a los dones gratuitos. Ustedes tienen sólo la mitad de la razón al aceptar las demandas de otros monopolistas por el hecho de admitir nuestra petición. Porque la nuestra está completamente de acuerdo con vuestra política establecida; y rechazar nuestras demandas precisamente porque están mejor fundamentadas que la de cualquier otro, sería un absurdo.
El trabajo y la naturaleza colaboran en varias proporciones en la producción de una mercancía, dependiendo del país y del clima. La parte con que contribuye la naturaleza siempre está libre de costo; la parte del trabajo humano es la que confiere valor y por eso se la paga.
Si se vende una naranja de Lisboa a mitad de precio que una naranja de París, es porque el calor natural del sol, que por supuesto está libre de costo, hace por la primera lo que la segunda debe al calor artificial, para el cual necesariamente hay que pagar en el mercado.
Así, cuando llega a nosotros una naranja de Portugal, uno pude decir que se nos ofrece a mitad de costo, o, en otras palabras, a la mitad del precio comparado con el precio de París.
Ahora bien, es sobre la base de ser semigratuita la naranja extranjera, que ustedes sostienen que su ingreso debe ser impedido. Se preguntan “¿cómo puede resistir la mano de obra francesa la competencia de la mano de obra extranjera, si es que la primera tiene que hacer todo el trabajo, mientras la otra sólo lo hace a medias, ocupándose del resto el sol?”. Pero si el hecho de que la mitad del costo de un producto sea gratis los lleva a ustedes a excluirlo de la competencia, el hecho de que esté totalmente libre de costo, ¿cómo puede hacer que ustedes lo admitan en la competencia? Ustedes no son consistentes o, de lo contrario, luego de excluir - por ser perjudicial a la industria nacional - lo que está libre de la mitad del costo, deberán excluir lo que es totalmente gratuito con mucha mayor razón y con el doble de entusiasmo.
Cuando un producto - el carbón, el acero, el trigo o los textiles - viene de afuera y lo podemos adquirir por un menor monto de trabajo que si lo produjéramos nosotros mismos, la diferencia (entre lo que pagamos y nos costaría) es como un don gratuito que se nos confiere. El volumen de este regalo es proporcional al monto de la diferencia. Es un cuarto, la mitad o tres cuartos del precio local. El regalo puede ser completo si es que el donante, como el sol cuando nos proporciona la luz, no pide nada de nosotros. La pregunta es si lo que desean para Francia es el beneficio del consumo libre de costo o las supuestas ventajas de una producción onerosa. Hagan su elección, pero sean lógicos.
Porque en tanto ustedes prohíban, como lo hacen, el carbón, el acero, el trigo, los textiles extranjero, en la medida que su precio se acerca a cero, ¡cuan inconsistente sería admitir la luz del sol, cuyo precio es cero el día entero!

mayo 17, 2007

La Unión Europea no puede seguir así

Hasta hace un tiempo no tenía una opinión sobre el proyecto de Constitución Europea, pero ahora me doy cuenta de muchas cosas, y creo que ha sido bueno que fuese rechazada por Francia. Sarkozy propone un minitratado para UE con las claúsulas mínimas de una constitución. Pues el proyecto rechazado en el plebiscito francés constaba de 500 páginas. Eso no era una constitución, ni un tratado de libre comercio. La constitución de los Estados Unidos, está escrita en apenas 5 carillas y el texto original sólo tenía 7 artículos, y ha sido un verdadero tratado de integración que ha durado por 220 años, y tiene perspectivas de durar siglos. Estados Unidos es una unión mucho más perfecta que Europa.La acumulación de poder por Bruselas en desmedro de los estados nacionales, es lo contrario a lo que se debe hacer para preservar la libertad, pues el poder debe diseminarse, porque el poder es enemigo de la libertad y de la creación de riqueza. Los estados nacionales ya tienen demasiado poder acumulado y son la causa de tanto robo institucionalizado. La delegación de poder debería hacerse hacia abajo, es decir a las regiones, de estas a las provincias, y de estas a los municipios. Una nación como España con tantos problemas de separatismo, es evidente que las regiones vascas y catalanas reclaman más libertad para si mismas y menos intervención de Madrid, donde el gabinete está por encima de la Cámara de diputados y ésta por encima del Senado, que no tiene ningún función, salvo consultiva pero sin poder de veto. En Gran Bretaña el problema es similar a España, donde Escocia y Gales reclaman más autonomia de Londres.En el caso de Bruselas será lo mismo, los estados nacionales que integran la UE reclamarán más tarde por sus derechos cuando la Comisión Europea los sofoque con reglamentaciones.La UE heredera del Mercado Común Europeo, y de la Comunidad Europea creadas por Francia y Alemania, se ha vuelto paradójicamente contra estos países fundadores, porque la idea original se ha desvirtuado, y parece ser más conveniente para los estados que fueron satélites de U.R.S.S. con menor desarrollo económico y más pobreza y carencia de instituciones.La creación del Euro ha sido otro error grave, porque ha eliminado la competencia de monedas, dándole un monopolio al Euro; que juntamente, con el exceso de legislación, la insoportable carga fiscal en Europa para sostener la Seguridad Social y el Estado de Bienestar, las burocracias supranacionales, nacionales, regionales, etc han hecho que se un lugar poco atractivo para la inversión por la baja rentabilidad de las mismas, producto de esos costos fiscales que quitan competitividad de los productos europeos frente a otros mercados.La UE como está hoy, la defiende la izquierda sobre todo, que aboga por la intervención en la vida privada, el derroche de recursos, y la creación de organismos para controlar cualquier estupidez que se ponga de moda.

mayo 12, 2007

Suecia comienza a desarmar el Estado de Bienestar


Por Emilio Cárdenas


El nuevo gobierno de centro sueco se propone realizar una serie de reformas que incluyen la eliminación del impuesto a los bienes personales, la creación de incentivos tributarios que estimulen la inversión y la privatización de activos en manos del sector público.
“Admitámoslo, camaradas, la modernidad o la globalización no son un invento imperialista. Son realidades y está en nosotros transformarlas en oportunidades.”— Michelle Bachelet, presidenta de Chile, en su poco difundido discurso inaugural de la última reunión anual de la Internacional Socialista.
En septiembre del año pasado, una coalición de partidos políticos de centro derrotó al socialismo sueco y accedió al gobierno de su país con mayoría parlamentaria propia.
Cumpliendo con sus promesas electorales, el joven primer ministro, Fredrik Reinfeldt, de 42 años, puso rápidamente en marcha la estrategia para concretar algunas reformas que afectan a los cimientos mismos de la estructura socialista que Suecia fue edificando a lo largo de varias décadas.
A diferencia del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, Reinfeldt acaba de anunciar que derogará el impuesto a los bienes personales, cuya tasa, en Suecia, es del 1,5% anual.
Para Solá, la reciente adopción del mismo tributo en la provincia que administra, que no existía hasta ahora, tiene un sentido simbólico: el de redistribuir la riqueza.
Para Reinfeldt, la derogación de ese impuesto tiene también un sentido simbólico, aunque muy distinto. Diametralmente opuesto. Pese a que, en términos de ingresos, el mencionado impuesto a la riqueza no es importante cuando se lo compara con otros tributos y a que sólo el 2,5% de los contribuyentes suecos lo pagan, la experiencia de Suecia sugiere que este tipo de impuesto ha provocado a lo largo de los años una distorsiva fuga de capitales y una dramática caída de la inversión en esa nación.
Para muchos, el impuesto a los bienes personales reduce los incentivos a la inversión, a punto tal que entre todos los miembros de la Unión Europea, en las cifras que miden el porcentaje de la actividad económica en manos nacionales, Suecia está ubicada en un lamentable 18° lugar. Esto es natural, porque —frente a un impuesto como el que ahora será abolido— los emprendedores prefieren que el capital sujeto al mismo, en lugar de aumentar, se reduzca, para bajar la carga fiscal.
Luego de abolir el impuesto a los bienes personales, con absoluta coherencia, el gobierno de Reinfeldt se propone también ofrecer a los inversores, particularmente a aquellos que pertenecen al universo de las pequeñas y medianas empresas, incentivos tributarios importantes, que estimulen la inversión. Reinfeldt y Solá pertenecen, obviamente, a universos intelectuales bien distintos.
En paralelo con lo antedicho, Reinfeldt anunció que en los próximos tres años privatizará buena parte de los activos que hoy están en manos del sector público, esfuerzo del que espera obtener unos 21.800 millones de dólares para el erario común. La privatización será abierta y todos los inversores extranjeros, cualquiera sea su origen, podrán participar en ella.
En la actualidad, el gobierno sueco participa en 57 empresas o grupos distintos, que hoy emplean a unas 200.000 personas. Esto que incluye el 19,5% de Nordea (el más grande banco regional), el 45,3% de TeliaSonera (la empresa telefónica local), el 6,7% de OMX (la operadora de la Bolsa local), el 21,4% de SAS (la aerolínea de bandera sueca), además de una participación en V&S (el fabricante de licores, entre los cuales está el conocido vodka Absolut). El gobierno tiene también participación en propiedades inmuebles y empresas farmacéuticas.
El calendario para las privatizaciones programadas todavía no se conoce, pero el gobierno está trabajando activamente en el respectivo programa, que pronto se dará a conocer.
La Suecia socialista parece así estar dando paso a lo que el primer ministro Reinfeldt llama “un país normal”. Nosotros, comparativamente, vamos camino a lo que Reinfeldt seguramente llamaría “un país anormal”, lo que es muy diferente.


Emilio J. Cárdenas se desempeñó como representante permanente de la Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas.
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