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octubre 09, 2008

El capitalismo es aún el único proyecto común de la humanidad.



La explosión de la burbuja en Wall Street se produce en un mundo sin opciones reales. Vuelve a estar de moda criticar al mercado en oposición al Estado tanto en nombre de la eficiencia como de la moral. ¡Craso error! Precisamente si hay algo que muestra la fortaleza del liberalismo ha sido su reacción frente a esta crisis. Las enormes diferencias con 1929.

Por Pablo M. Leclercq *
Fuente:
Diario La Prensa

Diversos hechos de los últimos días han actualizado un ya viejo deporte de nuestra cultura occidental: poner al capitalismo en la picota. El rescate de la Fed y del secretario del Tesoro ha sido vista por mucha gente, incluso por legisladores republicanos, como una medida intervencionista típica del más crudo socialismo estatista, antítesis del capitalismo. Sin embargo esto no es nuevo en el sistema capitalista, sino que está en su misma esencia afrontar sus crisis con las herramientas técnicas y académicas disponibles o las que resulten de la innovación superadora de la crisis.


LA GRAN DEPRESION

El primer gran desafío serio el capitalismo lo tuvo con la gran crisis del 30. De ella emergió Keynes, con su gigantesca Teoría General...... en la que estableció las primeras bases de las políticas anticíclicas.

Ella partía de la observación del inevitable movimiento oscilatorio de la economía y el capitalismo emergió fortalecido con un nuevo arsenal de instrumentos de política económica y al terminar la guerra con una red de instituciones nacionales e internacionales a partir de los acuerdos de Bretton Woods, del que nacieron el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, demás organismos multilaterales de financiamiento y las Naciones Unidas como sucesora de la Sociedad de las Naciones.

De allí para abajo un frondosísimo organigrama de agencias multilaterales para coordinar tanto las acciones financieras internacionales, ayudando a los países en problemas de pagos, como las tendientes a asegurar la paz y el bienestar de la humanidad.

Fue la tarea mancomunada de grandes estadistas apoyados en las mentes más lúcidas del mundo académico que le dieron al planeta la posibilidad de experimentar, a partir de la posguerra, el salto de crecimiento más alto, sostenido, socialmente más distribuido y geográficamente más extendido de la historia de todos los tiempos.

Las comparaciones de la actual crisis con la del 30 muestran diferencias de contexto político internacional muy diferentes. El socialismo, con su más vigorosa vertiente, el marxismo, se presentaba como una alternativa real al capitalismo como sistema de organización social y económica.

La revolución bolchevique de octubre de 1917, aunque todavía en el quirófano, estaba alumbrando un mundo nuevo que el mundo viejo esperaba ver nacer con ansiedad. Algunos con esperanzas, otros con miedo. Estaba muy patente la impactante profecía de Marx sobre el final del capitalismo que contenía, según él, el germen de su propia destrucción. Para muchos, la profecía ya estaba en marcha.

Frente a esa situación y ante la fragilidad que mostraba el capitalismo frente a la crisis, cuyos fundamentos descansaban en las ideas de la libertad política y económica de los pensadores liberales de los siglos XVIII y XIX que habían arraigado fuertemente en las nacientes clases medias de los países más importantes de la época, nacen las ideas corporativistas que dan lugar a los movimientos fascistas. Pasaban a constituirse en el refugio de las clases medias de Europa y de Argentina, desguarnecidas frente al avance del comunismo, visto por ellas como una fuerte amenaza.

Las ideas de la democracia liberal sustentada en decisiones individuales en los mercados y en el voto, aparecían obsoletas y particularmente débiles frente a la turbulencia de la crisis y al avance de las ideas de la dictadura del proletariado. Era necesario defender la libertad conquistada por las clases medias, amenazada, reforzándola con una representación corporativa, supuestamente más fuerte que la simple representación ciudadana.


Y EN ESO LLEGO PERON

En la Argentina esta situación se evidenció políticamente en la disputa entre Uriburu, corporativista, y Justo, liberal, después del golpe militar del 30. El triunfo de Justo y de la Concordancia, así se llamó el pacto entre conservadores y radicales, permitieron prorrogar 13 años más las ideas del capitalismo, agiornado con los nuevos vientos del mundo post crisis.

La creación del Banco Central, inspirada en figuras como Prebisch y el socialista Pinedo y las Juntas Reguladoras de granos, carnes y otros productos, fueron claras muestras del espíritu abierto y receptivo de las ideas de avanzada con origen en el mundo capitalista renovado del new deal de Roosvelt, espíritu que había hecho de la Argentina una nación de brillo internacional durante más de medio siglo. Esta apertura era compartida tanto por el conservadorismo como por el radicalismo y el socialismo.

Lamentablemente, con el golpe militar de Ramírez en 1943, la gran nación argentina sucumbe tardíamente al corporativismo fascista cuando en Europa ya se vislumbraba su derrota.

Su principal emergente es Perón, creador del populismo nacionalista, clara expresión de un pragmatismo asincrónico con los tiempos del mundo y que hoy, sin el liderazgo de su fundador, subsiste gloriosamente reinante en la Argentina sumida en la decadencia. Para cualquier observador imparcial externo, en esa fecha, 1943, termina la historia del ascenso argentino y se inicia la de su retroceso no concluido aún. En ese período la Argentina es el país que, en términos relativos, más retrocedió en el mundo.


CUSTODIO UNIVERSAL

Pero volviendo al mundo de la crisis del 30, Sólo baste señalar que el capitalismo como tal, era una experiencia que sólo se desarrollaba orgánicamente y en plenitud en América del Norte, siguiéndole desde atrás, Canadá, Argentina y Australia.

Su esencia en América radicaba en un proyecto social integral, mucho más complejo que meramente económico, que iba al hueso de la sociedad, formando parte de su contrato social y de su misma sociología. Europa lo incorporaba a través de sus clases pudientes como fenómeno consecuente y necesario al proceso de industrialización pero disfuncional a su trama social fuertemente jerárquica.

Como fenómeno cultural, el capitalismo era visto en Europa, sobre todo en Alemania, como un producto importado, contrario a la tradición, que despertaba reacciones nacionalistas.

Es recién al terminar la guerra que el capitalismo, el liberalismo o la democracia liberal, tomadas estas tres denominaciones como equivalentes, se introduce en Europa por vía de la ayuda económica americana con su plan Marshall y en lo cultural a través de la sed de libertad que había provocado en las sociedades europeas su dolorosa privación con los regímenes tiránicos experimentados. Podría sostenerse que la guerra despertó en los europeos el riesgo de la pérdida de la libertad y comenzó a aceptar a Estados Unidos como su custodio universal.

Comienza entonces la segunda mitad del siglo XX en un mundo dividido en dos por sendos bloques: el capitalista y el comunista en el marco de Yalta y de la guerra fría.

El mundo capitalista, incluyendo Estados Unidos, Europa y Japón, se globaliza y su espectacular e incuestionable éxito presiona de tal manera con su efecto demostración al mundo comunista que éste, representado por su mayor experimento, la Unión Soviética, implosiona como un castillo de naipes, mientras su otro gran exponente, China, abandona pausada y silenciosamente el maoísmo para lanzarse a la globalización capitalista a una velocidad vertiginosa.


SIN ALTERNATIVAS

La actual crisis se produce entonces en un nuevo mundo sin sistemas alternativos. Sin trasbordos posibles. Los discursos anticapitalistas aparecen como expresiones extemporáneas de líderes políticos irresponsables que se quedaron con el cassete de décadas pasadas prendido y no tienen la menor significación si no fuera porque alientan el terrorismo y amenazan, en un par de casos, con el riesgo nuclear.

El capitalismo se ha transformado entonces en el único proyecto común. Mejorarlo es una tarea de todos. En esto están Lula en Brasil, China y la India, como los nuevos grandes actores del capitalismo global.

Es en este nuevo contexto internacional en el que se desenvuelve esta crisis, bien distinta a la del treinta. En la crisis que comienza en 1928, ni los gobiernos involucrados ni los economistas tenían claro lo que debían hacer. No disponían de la teoría, ni del instrumental técnico ni de las instituciones adecuadas para enfrentarla. Por contraste, en la crisis actual, el gobierno del principal país involucrado, Estados Unidos, reacciona conjuntamente con el Congreso y los dos candidatos a Presidente, con gran decisión y velocidad, asistidos por una red técnica e institucional de gran solvencia.

Precisamente si hay algo que muestra la fortaleza del capitalismo ha sido su reacción frente a esta crisis. Han ido a la raíz del problema con un rescate cuyo costo será solventado con el aporte de los contribuyentes norteamericanos que significará el ajuste fiscal más espectacular de la historia.

Lo más extraordinario no es el ajuste, sino la unanimidad alcanzada por todos los políticos del país para sostener una medida acordada, sin especulaciones sobre sus particulares costos políticos. Esto merecería un comentario aparte, comparando esta conducta con la de nuestros políticos y nuestra clase dirigente en el transcurso de la crisis argentina del 2001, que al eludir en su momento la responsabilidad de un ajuste controlado, el país tuvo que sufrir uno caótico, amplificando los efectos de una crisis que terminó siendo catastrófica.


TRES FACTORES

Cuestiones polémicas como el moral hazard o riesgo moral tratarán de resolverse con un castigo a los ejecutivos responsables, por la vía de la interrupción de los pagos de sus bonos y otros honorarios, sin descartar la vía penal si correspondiere.

Todo este proceso, como así también el manejo de los fondos aplicados al rescate, sería permanentemente monitoreado por una Comisión que se integraría con todos los sectores políticos del Congreso estadounidense. Se iniciará luego, seguramente, una etapa en la que se analizarán las causas de la crisis que, más allá de la discusión sobre si es una crisis de liquidez o de solvencia, lo que queda mucho más claro es que se trata de una crisis de transparencia.

Esto ha sido la consecuencia de, por lo menos, tres factores. El primero, un exceso de liquidez mundial que potenció a los dos factores siguientes. El segundo, la explosión, en los mercados de capitales, de nuevos productos e instrumentos financieros manejados por los bancos de inversión, la securitización de carteras de crédito y su apalancamiento para nuevas inversiones y la hiperactivación de los derivados y de los mercados secundarios en general.

El tercero, el factor tecnológico, sin el cual no hubiera podido darse lo anterior, que ha permitido aumentar la velocidad y simultaneidad de operaciones en pantalla, exponenciando las cantidades de transacciones diarias.

Por otro lado, y a partir de análisis más profundos sobre la visibilidad de los mercados obstaculizada como consecuencia de los factores mencionados, se establecerán nuevas regulaciones y quizás nuevas instituciones de control o la reestructuración de las existentes.

Cabe un último comentario en relación a los mercados. Está de moda entre opinantes con poca o nula formación económica criticar al mercado en oposición al Estado tanto en términos de eficiencia como morales.

El mercado no es más que un mecanismo o herramienta que sirve para arbitrar las transacciones entre las partes en un régimen teórico de competencia perfecta, pleno empleo de la economía y libre movilidad de factores.

Todo distanciamiento de estas condiciones teóricas, a las de la realidad, debe necesariamente ser corregido por regulaciones para restituirlas en lo posible. Es allí donde el Estado debe intervenir y no en fijar o arbitrar en el precio, que es el cierre del proceso de la transacción, reemplazando al mercado en esta función. Atender lo primero es liberalismo, lo segundo es estatismo.

En esas condiciones el mercado es el mecanismo que mejor asigna los recursos de la economía en beneficio de todos los sectores sociales. ƒse es su valor moral y la razón de su éxito en el mundo donde se lo practica. Si los Evo Morales del mundo consideran al capitalismo como su peor enemigo no tienen porqué temerle. Jamás habrá capitalismo allí donde ellos estén como gobernantes.


* Economista de la Fundación Futuro Argentino que dirige el ingeniero Manuel Solanet. El lector podrá encontrar más artículos de interpretación en www.futuroargentino.org



Más allá de la discusión sobre si es una crisis de liquidez o de solvencia, lo que queda mucho más claro es que la actual se trata de una crisis de transparencia.

Aquellos años locos. Operadores de Wall Street concretan sus negocios el 25 de octubre de 1929.

agosto 18, 2007

EN EL MUNDO DONDE REINA LA JUSTICIA SOCIAL EL RESULTADO ES MÁS POBREZA


Autor: Armando Ribas

Cuentan que Lenin alguna vez dijo que la eficiencia ""no era un prejuicio burgués o capitalista"". La razón de la cita anterior es que aparentemente la palabra ideología ha sido políticamente demonizada, tanto que parece ser sinónimo de fanatismo. Así, supuestamente el mundo debe discutir hoy realidades tales como la pobreza, la política impregnada de compasión y la ciudadanía, de altruismo. En este mundo que reina la justicia social, el resultado es más pobreza y peor distribución de la riqueza que va a parar a los políticos compasivos que exigen el altruismo de los ciudadanos. Ni qué decir que esta farsa, que ya ha sido convertida en tragedia, está asimismo impregnada de antiyanquismo. Es decir contrario a ese mundo imperialista, explotador salvaje y que ahora pretendería imponer de nuevo una doctrina Monroe, con tropas en el Paraguay.Los países latinoamericanos una y otra vez durante el siglo XX haciendo uso irrestricto del ""derecho a la autodeterminación de los pueblos"" han mostrado al mundo su incapacidad para lograr una sociedad libre, democrática y próspera. Y aquí opera el antiyanquismo, tal como otrora, como la excusa por excelencia para justificar nuestros recurrentes fracasos (con botas y con votos) a los que sin lugar a dudas ha contribuido el FMI (pero no el gobierno de Estados Unidos). En esa actitud se obvia el hecho manifiesto de que la decisión pertinente es ideológica, por más que aun los propios norteamericanos crean que son a-ideológicos. Lo ideológico no es una estupidez ni un fanatismo per se. Lo cierto es que hay ideologías estúpidas (erradas) que crean los fanatismos aun supuestamente basados en la razón, tal cuales son el socialismo, el comunismo, el fascismo y el nazismo y su contraparte necesaria el nacionalismo. Esas fueron las ideologías que nos llevaron a la Segunda Guerra Mundial y si no hubiese sido por la intervención de Estados Unidos, el mundo con nosotros incluidos sería nazi o comunista.


LA VERDE INGLATERRA

La historia de la humanidad y particularmente la de Argentina son una muestra paladina del realismo de la anterior observación. Voy nuevamente a repetir el análisis de la evolución económica de la humanidad que creo que es más que ilustrativo. En su obra Modern Economic Growth (El crecimiento económico moderno), Simón Kutznetz sostiene que el crecimiento económico sólo pudo haber comenzado hace a lo sumo 300 años. Y así dice: ""Si el producto per cápita hubiera crecido 15% por década durante tres siglos antes de 1960, el producto per cápita en 1660 habría sido de 1/66 del presente. Pero un producto per cápita de aun 1/20 del nivel presente no habría podido sustentar la población de aun los países más desarrollados; y la tasa de crecimiento supuesta (15% por década; 1,4% anual) no se habría mantenido en la mayoría de los países por más de 200 años."" El análisis anterior revela, pues, que el crecimiento económico comenzó precisamente con el desarrollo del mal llamado sistema capitalista, aproximadamente en el siglo XVIII.Esa aseveración habría sido refrendada por el juicio de David Hume, refiriéndose precisamente al país donde comenzara el mal denominado sistema capitalista. Así dice en su Historia de Inglaterra: ""En Inglaterra la reina se dedicó a erigir monopolios y a conceder patentes de comercio exclusivo: una invención tan perniciosa, que si hubiera continuado a través de los años a esa tasa, Inglaterra el asiento de la riqueza de las artes y el comercio, tendría en el presente una industria tan pequeña como Marruecos o la costa de Babaria"". El juicio anterior coincide aun con el del propio Marx, que en El Manifiesto Comunista, publicado en 1848, dice: ""La burguesía durante su gobierno de escasamente 100 años, ha creado más fuerzas productivas masivas y más colosales que todas las generaciones precedentes en conjunto."" Como vemos, hasta Marx se dio cuenta del fenómeno, pero lamentablemente ignoró la causa que lo determinara que no fuera otra que como bien observara Hume, la libertad y no la explotación. Fue precisamente conteste con esa observación que Ayn Rand dijo: ""el capitalismo no inventó la pobreza, la heredó"".Inglaterra, a partir de 1688, o sea en la Revolución Gloriosa, comenzó un proceso de desarrollo que se ha denominado equivocadamente, como bien sostiene Lord Acton, la Revolución Industrial. A partir de ella logró sobrepasar a Francia que hasta entonces era el país más rico del continente. Y esa diferencia reflejaba no otra cosa que el resultado de dos concepciones filosófico-políticas diametralmente opuestas. Tal oposición Ñcomo bien señala Eugene F. Miller en su ensayo sobre la Historia de Inglaterra de David Hume, resultaba de que el filósofo de Escocia subordinaba al estudio de la historia a la ciencia moral, cuya premisa fundamental es que la naturaleza humana es constante y uniforme... La filosofía continental por el contrario procede bajo el presupuesto de que los seres humanos no tienen una naturaleza fija."" Es en la búsqueda del hombre nuevo que se ha basado la mayor parte de la moral racionalista que diera lugar a los totalitarismos del siglo XX. El contraste es tanto más evidente, pues en Francia, después del crimen de 1789, se multiplicaron los gobiernos opresivos y las consiguientes revoluciones, y en 1871, después de Sedan, las Comunas de París provocaron nuevos enfrentamientos.

A este lado el proceso diferencial se habría producido aun más evidentemente del otro lado de Atlántico, cuando las ideas Ñsí, las ideasÑ de Locke, Hume, Adam SmithÑ iluminaron a los Founding Fathers con Madison a la cabeza para construir la Republica a la que le debemos la libertad en el mundo. Según Paul Kennedy, en 1914 ya Estados Unidos tenía un Producto Bruto superior al de toda Europa incluyendo a Japón.Después de salvar a Europa de los europeos en tres oportunidades durante el siglo XX, Estados Unidos, mediante el Plan Marshall y su influencia política, permitió y facilitó la recuperación europea y particularmente en Alemania. Con el tiempo, el proceso socialdemócrata ha producido sus efectos deletéreos en la naciente Unión Europea y principalmente en sus socios preponderantes: Alemania y Francia.Nuevamente, ¿cuál es la causa de esta disparidad entre la economía de Estados Unidos y la Unión Europea? No es otra que la ideología socialista que se manifiesta en el rol preponderante del Estado, los beneficios sociales y las restricciones del sistema laboral. Y el problema es que no se puede reformar democráticamente, pues el que lo intenta pierde las elecciones. Todo aquel que depende del Estado no puede votar en contra de sí mismo. Obvio. Esa es la naturaleza humana, pues el hombre aprende, pero no cambia su naturaleza como para preferir el interés ajeno al propio.Pero vayamos a un ejemplo más cercano que son las que he denominado las etapas de la historia argentina. La primera etapa 1810-1852 entre las leyes de Indias y el jacobinismo. País paupérrimo, despoblado y analfabeto; la etapa liberal 1853-1930: el esplendor en que Argentina logró superar a Europa, política y económicamente llegando a ser el octavo país más rico del mundo; y 1930-2005 la decadencia, donde han regido las doctrinas europeas del fascismo nacionalista y el socialismo hasta nuestros días. Hoy, en nombre de una supuesta ideología, se ha demonizado la década del noventa para justificar un retorno a las ideologías que sustentaron las políticas que determinaron la decadencia. Así, el eje de la decadencia es la inseguridad jurídica en nombre de la compasión y el consecuente despotismo de Estado. Las ideologías importan más que la moneda, que me perdone el Señor Friedman.