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octubre 21, 2007

Avanza el nacionalismo y la xenofobia

La derecha avanza en Europa, y con el avance de la derecha se asocia la xenofobia. La racha victoriosa de las fuerzas políticas de derecha ha sido un fenómeno constante en los últimos cinco años en Europa, principalmente desde que Jean Marie Le Pen quedó en segundo lugar en las elecciones presidenciales francesas de 2002, desplazando a la izquierda a un tercer lugar y forzándola a apoyar al conservador Jacques Chirac en la segunda ronda electoral.
También las fuerzas de derechas han avanzado en Bélgica, Holanda, Alemania, Dinamarca, la tradicionalmente socialista Suecia, y ahora en Suiza.

El avance de las fuerzas de derecha en Europa se asocia a la inmigración y al sentimiento nacionalista creciente en este continente. El problema no es desde mi punto de vista la inmigración, sino el desgaste electoral de la izquierda en Europa. La izquierda ha predominado entre los gobiernos de los diferentes países de Europa por casi cincuenta años. El descontento de los habitantes europeos con la izquierda es, que esta no tiene respuestas a los problemas que sufren todas las instituciones que ha creado, como la seguridad social, el Estado de Bienestar, y el intervencionismo estatal en la economía, que han sido la bandera de la izquierda desde siempre. La excesiva presión tributaria para sostener el Estado de Bienestar y el gobierno, ha dejado a las empresas europeas fuera de competencia, pues Europa no puede exportar lo que produce, y a la inversa, la elevación de los salarios atrae a gente de otros países sumidos en la miseria.
El Estado de Bienestar es muy caro y está poniendo en riesgo en grave peligro al sistema económico, paradójicamente, el Estado de Bienestar puede convertirse en un estado de malestar.
La xenofobia no es propia de la derecha. En los Estados Unidos de América se está produciendo un sentimiento similar a Europa, pero este sentimiento viene del ala izquierda del espectro político de ese país: los demócratas.
Los demócratas mucho más que los republicanos de derecha están haciendo lobby en el Congreso para hacer aprobar legislación restrictiva contra los inmigrantes. Los demócratas están vinculados a sindicatos que presionan para limitar la entrada de inmigrantes que compiten con sus afiliados por salarios más bajos. La izquierda demócrata ha tenido avances substanciales en las últimas elecciones legislativas del Congreso de los Estados Unidos y de las legislaturas estaduales, principalmente en los estados con mayor inmigración como Nueva York, Nuevo México, Nevada, Texas y Florida, pero el sentimiento nacionalistas se ha fortalecido en los bastiones demócratas, estados con economías industriales y mucha clase obrera tales como Michigan, Pensilvania y California.

mayo 05, 2007

La isla-cárcel cubana.


Por Alberto Benegas Lynch (h)

Artículo publicado en www.elcato.org
Alberto Benegas Lynch es académico asociado del Cato Institute y Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Argentina.
A pesar de la dictadura de Fulgencio Batista y debido a políticas liberalizadoras de otros gobiernos anteriores, Cuba contaba con índices de prosperidad económica y niveles culturales que disputaban a los países más avanzados de Latinoamérica. A partir de la tiranía sanguinaria castrista todo se derrumbó y ese país hospitalario y alegre se convirtió en un paisaje tétrico y lúgubre. La oposición – siempre obligada a actuar en la clandestinidad – fue perseguida, torturada y encarcelada de modo implacable. La pobreza y la miseria más extremas son las condiciones de la población que contrasta abiertamente con las riquezas mal habidas de la casta gobernante que no solo viven en la opulencia en la isla sino que abren cuentas numeradas en países civilizados para salvarse de las barrabasadas que ellos mismos producen a diario. La educación se convirtió en adoctrinamiento y la medicina en un privilegio para los megalómanos en el poder y sus alcahuetes.
Resulta por lo menos repugnante la hipocresía y el doble discurso de aquellos mequetrefes que recurren al pleonasmo de “derechos humanos” (puesto que los derechos no son vegetales ni minerales) para escudarse en la defensa de la política criminal cubana. Como bien decía Jean-Francois Revel, son los que padecen una extrema hemiplejia moral. No pierden la oportunidad de influir en los foros internacionales para evitar que se condene al totalitarismo castrista. Son, en verdad, máscaras que pretenden ocultar su espíritu servil y canallesco a favor de la extensión de un fenomenal Gulag planetario.
En estos momentos en que la biología marca su implacable paso, se trasladan las riendas del poder total al hermano del sicario del comunismo. Pero no resulta relevante cual de los asesinos asume de modo permanente o transitorio. El problema estriba en el régimen. Mi querido amigo Eudocio Ravines, en su primera etapa de tránsito hacia la libertad, pensaba que el problema se circunscribía a Stalin. Luego percibió que el eje central radica en el sistema y no en quien circunstancialmente lo administra.
Es de esperar que en definitiva sean los cubanos libres en el exilio y los muchos que luchan por mantener sus libertades y derechos que no se rinden a las garras que asfixian todo vestigio de condición humana, quienes decidan finalmente la suerte de esa querida nación hoy bajo las botas socialistas. Es de esperar que triunfen las ideas del respeto recíproco y se abandone todo vestigio de prepotencia estatal.
Confiemos en que organismos internacionales de triste memoria no vuelvan a las andadas y tampoco lo haga el Departamento de Estado de los EE.UU., tan alejado de los principios fundadores de ese gran país que, salvo casos como los de George Shultz, desde las épocas de Alger Hiss ha resultado nefasto para Hispanoamérica. Sólo a título de ejemplo, es de interés ilustrar el punto con la célebre recomendación del embajador James R. Cheek en cuanto que lo ideal para Guatemala sería “un comunismo moderado”.
Todos quienes somos partidarios de la sociedad abierta miramos con especial interés y afecto a los cubanos libres. Ciframos nuestras esperanzas en ellos.

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE) © Todos los derechos reservados. Para mayor información dirigirse a: AIPEnet

Cuba aprieta controles para viajes al extranjero


Por WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald
Para los cubanos que deseen viajar al extranjero, el proceso será ahora un poco más estricto, demorado y, en algunos casos, más costoso.
A partir de ayer el gobierno cubano reforzó el control sobre los trámites de los ciudadanos nacionales que quieran viajar al exterior por invitación familiar o asuntos personales, según dos resoluciones aparecidas en la gaceta oficial del país.
La resolución 87/2007 del Ministerio de Relaciones Exteriores dispone que cualquier invitación para visitas al extranjero por motivos personales sólo podrá tramitarse ante los consulados cubanos en el exterior y mediante un documento notarial debidamente legalizado, en conformidad con las leyes del país donde se expida.
La clave de la medida es que a partir de ahora los cónsules estarán autorizados para invalidar las invitaciones cuando lo consideren oportuno.
''Los cónsules están facultados para rechazar la invitación cuando concurran elementos que así lo aconsejen'', indica el texto de la resolución firmada por el canciller Felipe Pérez Roque.
De acuerdo con los reglamentos migratorios vigentes, los cubanos que fueran invitados por familiares o amigos residentes en el exterior debían presentar una carta notarizada, pero el documento de invitación podía certificarse en la Consultoría Jurídica Internacional de La Habana o en dependencias notariales en el interior del país.
La opción de formalizar la carta de invitación en territorio cubano era usada por muchas personas para agilizar los trámites de viaje, apelando generalmente a un visitante o amigo extranjero.
Incluso esta alternativa era común entre quienes habían procesado con éxito la visa de visita a Estados Unidos y aguardaban por la invitación familiar para proseguir las gestiones ante la Dirección de Inmigración y Extranjería.
Pero eso no será posible hacerlo desde este 2 de mayo.
Una resolución complementaria del Ministerio de Justicia (MINJUS), suscrita por la titular María Esther Reus González, dictamina que todos los notarios de ese organismo, sus extensiones y las sociedades civiles de servicio se abstendrán de formalizar escrituras de invitación de ciudadanos extranjeros y ciudadanos cubanos residentes en el exterior a cubanos que vivan en la isla.
El MINJUS dispuso comunicar de inmediato la nueva reglamentación a la Dirección de Notarías y Registros Civiles, así como a las entidades que ofrecen servicios jurídicos en divisas: Consultores y Abogados Internacionales (CONABI), el bufete del organismo; Consultoría Jurídica Internacional (perteneciente a la corporación CIMEX) y Bufete Internacional (Cubanacán).
Las regulaciones no afectarán el trabajo de las agencias de viajes a Cuba radicadas en Estados Unidos, las cuales procesan cartas de invitación a través del Consulado cubano en Washington por un costo aproximado de $180.
El precio del documento de invitación es de $136, pero la Oficina de Intereses de Cuba incluye una tarifa adicional de $20 si el interesado no comparece personalmente a tramitarlo en la sede diplomática.
De hecho, agencias consultadas por El Nuevo Herald desconocían las resoluciones emitidas por Cuba.
''Para nosotros esta medida no tiene ningún impacto'', dijo Armando García, el presidente de Marazul en Miami. ``Considero que está concebida para racionalizar y garantizar las funciones consulares sobre un proceso que estaba totalmente descontrolado''.
En Cuba, la formalización de las cartas de invitación se hallaba congelada desde hace días, a la espera de las nuevas regulaciones.
Desde ayer, el procedimiento implica que el documento notarial de la invitación contenga ``los [datos] generales del invitante y el invitado, el motivo de la visita y el compromiso del invitante de responder económica y legalmente por el invitado ante las autoridades del país en que reside''.
Al recibir el documento notarial, los cónsules verificarán el cumplimiento de los requisitos para la invitación, aceptarán el documento después de confirmar su autenticidad y elaborarán una certificación oficial que será presentada ante las autoridades migratorias cubanas.
En su función notarial, los cónsules quedarán facultados para formalizar la invitación cuando existan vínculos de parentesco comprobados ``hasta el segundo grado de consanguinidad entre el invitante y el invitado''.
Abogados y expertos legales entrevistados ayer telefónicamente por El Nuevo Herald opinaron que los decretos gubernamentales pretenden cerrar el paso a las irregularidades en las cartas de invitación obtenidas por los residentes cubanos, aunque no descartan que el procedimiento se haga más lento.
''Como todos los procesos dentro de Cuba, la obtención de la carta para viajar al extranjero estaba abierta a la corrupción'', dijo el abogado disidente René Gómez Manzano. 'Pasando un `dinerito' no era difícil conseguirla a través de alguna dependencia jurídica''.
La preocupación de que las nuevas reglas hagan más engorroso el trámite está también latente entre analistas y público en general.
Por lo general, una carta notarizada en el extranjero se tardaba hasta tres meses en llegar a manos del invitado.
Pero también el proceso podría encarecerse en ciertos casos.
Una de las cláusulas de la resolución 87/2007 advierte que en los casos de países que exigen la presentación del documento notarial de invitación como requisito para procesar el visado, la persona que invita deberá presentar una copia adicional de la carta notarizada.
La copia le será devuelta para uso del invitado cubano ante la representación diplomática del país que planea visitar.
''Esta legalización constituye un servicio consular distinto, y en consecuencia, se abonará por ella el arancel consular correspondiente'', explica el decreto.
Además de la carta de invitación, los viajeros cubanos tienen que tramitar el pasaporte (a un costo de $60) y el permiso de salida ($165). El salario promedio en Cuba es de 330 pesos (unos $16).

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Artículo publicado en el Nuevo Herald www.elNuevoHerald.com,