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septiembre 21, 2011

El Parásito contra el Creador

El presente video es una narración de El Alegato de Howard Roark, que está en el panel derecho de este blog, y es un fragmente del libro El Manantial, de la escritora y filósofa Ayn Rand.



Además de este video, he alojado en el mismo sitio de la web, otros más referidos a la Libertad y el Individuo. En en el curso del tiempo iré agregando otros que tengo planeado realizar, basados en libros y post anteriormente publicados aquí.

mayo 14, 2011

¡Vivir!



He escrito bastante de Ayn Rand en este blog. Es mi escritora preferida, incluso mi nombre usado aquí “Roark” fue tomado de uno de sus libros. Presento aquí un video realizado por mí acerca de otra de sus obras: Himno. Libro que publicó en 1938.

Gracias a las facilidades que provee Internet, las computadoras, y demás medios de comunicación, podré presentar en video, breves reseñas de libros que he tenido el gusto de leer y que he disfrutado mucho.

Espero que disfruten este video y conozcan acerca de esta grandiosa filósofa y escritora rusa, que escapó de las garras del comunismo soviético en 1926, hacia los Estados Unidos de América, donde se radicó hasta su muerte en 1982. Ayn Rand no regresó nunca más a Rusia, ni volvió a ver a sus parientes.

noviembre 26, 2009

El Revival de Ayn Rand


Sorprendente artículo publicado en un diario muy populista y de izquierda en Buenos Aires: Declaraciones del Gobernador del Estado de South Carolina, acerca del curso que está tomando la política de su país: Estados Unidos de América.

julio 21, 2009

El Comunismo según Ayn Rand



Por Gorka Etxebarría
(Artículo integramente extraído de La Ilustración Liberal

Hace setenta años, una completa desconocida publicó una novela sobre la Rusia soviética que llevaba por título Los que vivimos. En un primer momento pasó sin pena ni gloria por los anaqueles de las librerías de EEUU, país al que su autora había emigrado para escapar del infierno soviético; pero después las cosas cambiaron, y mucho: Ayn Rand acabaría siendo uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX, y Los que vivimos alcanzaría cifras de venta prodigiosas (se han vendido no menos de dos millones de ejemplares).

Hoy, tantos años después de la caída del Muro de Berlín, y cuando el comunismo sólo sojuzga Corea del Norte y Cuba (y, nominalmente, China), quizá pudiera parecer que la primera novela de Rand carece de relevancia, pero entender lo que supuso el socialismo ayuda a comprender hasta qué punto es perversa esta ideología; no sólo en la práctica, también, y sobre todo, en la teoría.

La joven Kira, protagonista de Los que vivimos, es hija de unos comerciantes a los que el comunismo ha despojado de sus bienes. Poco a poco, y movida por la necesidad, su familia se transforma: las cartillas de racionamiento, la escasez, la penuria, obligan a sus miembros a hacer lo imposible por sobrevivir en un mundo donde la tristeza y la desesperación se propagan como un incendio en un bosque seco. En el prólogo, Rand escribe que escuchó por primera vez el principio comunista de que "el hombre debe vivir para el Estado" cuando contaba doce años, y que comprendió que ahí residía el mal. "Este principio era malo y (...) no podía conducir a nada que no fuera malo".

Ahora como entonces, mucha gente se pregunta por qué hay quienes otorgan a otros el derecho a disponer de sus vidas.

Pero volvamos a la novela. Kira se enamora de un anticomunista ferviente. Ahora bien, la historia de amor se irá complicando, a medida que su pareja, Leo, se muestre incapaz de luchar contra el sistema con el mismo arrojo que ella. Por si esto fuera poco, Kira experimentará una poderosa atracción por un comunista llamado Andrei y sobrado de coraje. A resultas de su amor por Kira, Andrei descubrirá la alegría de vivir y las incoherencias del sistema por el que tanto ha luchado, lo que le llevará a tomar un camino sin retorno.

El desenlace de la novela está dotado de un dramatismo tal, que cuando se llevó al cine, en 1942, cosechó un gran éxito en Italia, con Alida Valli en el papel de Kira y Rossano Brazzi en el de Leo. No obstante, estuvo poco tiempo en cartelera; y es que Mussolini advirtió que, aunque la cinta era anticomunista, su lacerante crítica podía aplicarse a cualquier régimen dictatorial. Ahora bien, a los italianos les dio tiempo a dar la vuelta al título y hablar, paródicamente, de "los que morimos" (noi morti).

"Los que vivimos no es una novela sobre la Rusia soviética, sino sobre el Hombre contra el Estado", proclamó Rand. Y añadió: "Es una historia que trata de la Dictadura, de cualquier dictadura, en cualquier lugar, en cualquier época, sea en la Rusia soviética o en la Alemania nazi".

La principal crítica de Rand a los comunistas era ésta: "Han venido a negar la vida a los que vivimos. Nos han encerrado a todos en una jaula de hierro y después han sellado las puertas". En este sentido, uno de los protagonistas de Los que vivimos afirmará, tras descubrir que el comunismo atenta contra el fin propio del ser humano, vivir para uno mismo: "Quienes no viven así no pueden decir que viven. Contra esto nada se puede hacer. No se puede cambiar, porque el hombre nació así: solo, completo, como un fin en sí mismo. No hay ninguna ley, ningún libro (...) ninguna decisión del Partido que pueda matar en un hombre aquello que es capaz de decir yo".

Si le gustaron Rebelión en la granja y 1984, Los que vivimos no le defraudará. Es una obra apasionante, intensa, que encumbró a Rand como autora de poderosas ideas, que supo plasmar en cada página y en cada título que escribió. Así pues, no lo dude: hágase con esta novela, un canto a la grandeza del individualismo y una acerada denuncia de todas las ideologías que quieren someter al hombre mediante la erradicación de su esencia.

Ayn Rand, Los que vivimos, Grito Sagrado, Buenos Aires, 2007, 438 páginas.

mayo 24, 2009

Howard Roark interpretado por los Simpson en TV



He usado el Nick de Roark como identidad en todos los sitios de internet que poseo y visito, después de quedar fascinado con el libro de Ayn Rand, y su personaje principal Howard Roark, un arquitecto fuera de lo común en una época de socialismo antiindivualista en los Estados Unidos. No soy arquitecto pero si defensor del individualismo.

Esta reproducción en TV me gratifica, y me llena de alegría por ver que el legado de Ayn Rand aún prevalece en el pensamiento de muchos estadounidenses, y que también está aumentando en otros paises de habla hispana.

Nota: Agradezco a Doble Doble V haber puesto este link en Facebook para ser visto. Sin él no lo habría sabido.

febrero 02, 2008

Recordando a Ayn Rand en el 103º aniversario de su nacimiento




Hoy 2 de febrero su cumple el 103º aniversario del natalicio de Ayn Rand, la gran escritora y filósofa rusa. Ayn Rand ha sido la luchadora más grande a favor de la libertad. No se como rendirle homenaje a esta personalidad que admiro profundamente. Creo que la mejor es recordando sus obras, con estos vídeos referidos a ellas.

Parte1



Parte 2


Partes 3 y 4


Parte 5



Parte 6


Parte 7



Parte 8



Parte 9



Parte 10


Parte 11



Parte 12




Fuente: www.AynRand.com y www.youtube.com/user/XCowboy2

diciembre 25, 2007

Nueva edición de una obra de Ayn Rand


We the living (Los que vivimos) es la primera y más personal novela de Ayn Rand, un trabajo que es, en sus palabras "tan cercano a una autobiografía como jamás escribiré".

Publicada en 1936 en contraposición con el escenario de la Revolución Rusa, Los que vivimos cuenta la historia de tres personas que ven más allá de las mentiras de los eslóganes socialistas, desafían el poder del estado y exigen vivir sus propias vidas y perseguir su propia felicidad.

Los amantes de los posteriores trabajos de Rand, querrán leer el libro en esta reedición de Grito Sagrado que inició su sobresaliente carrera e introdujo los principales temas que desarrollaría en sus siguientes escritos.


Fuente: Agencia Nova: www.agencianova.com

diciembre 01, 2007

Misticismo VS Razón, frases de Ayn Rand

  • "Un místico es un hombre que ha rendido su mente en su primer encuentro con las mentes de otros. En algún momento de su lejana infancia, cuando su propia comprensión de la realidad chocó con las afirmaciones de otros, con sus órdenes arbitrarias y demandas contradictorias, cedió ante un miedo tan profundo a la independencia que le hizo renunciar a su facultad racional."
  • "¡Que el Dios que has inventado te perdone!."
  • "Dios... un ser cuya única definición es que está más allá de de la capacidad de la mente humana para ser comprendido".
  • "Todo dictador es un místico, y todos los místicos son dictadores potenciales."
  • "Me pregunta usted: "Exactamente, ¿por qué no cree usted en Dios?". Porque no he encontrado argumento racional que apoye dicha creencia."
  • "Una moralidad mística hace imposible el emitir juicios morales. No puedes juzgar según un estándar incomprensible, sea Dios, la sociedad o cualquier cosa fuera de la Razón. Cuando te dicen "No trate de entender qué es bueno, créalo", usted queda incapacitado para estimar cualquier valor, acción, persona o evento, o para hacer cualquier elección firme. " The journals of Ayn Rand.
  • ""Dios" no es un concepto. En el mejor de los casos, uno podría afirmar que es un concepto en el sentido en el que un dramaturgo utiliza conceptos para crear personajes. Es un aislamiento de características reales del hombre combinadas con la proyección de características imposibles, irracionales, que no tiene nada que ver con la realidad -tales como “omnipotencia” y “omnisciencia”. Más aún, ni siquiera se supone que Dios sea un concepto: Él es sui generis, de modo que nada relevante para el hombre ni para el resto de la naturaleza puede supuestamente, según los partidarios de ese punto de vista, ser aplicado a Dios. Un concepto ha de incluir dos o más concretos similares, y no hay nada que sea como Dios. Se supone que es único. Por lo tanto, por sus propios términos de plantear el problema, han sacado a Dios del campo de los conceptos. Y con toda propiedad, porque está fuera de la realidad."
  • "A propósito de los argumentos de los místico con respecto a Dios. Dice usted que “no hemos respondido lo que los defensores del argumento han querido decir”. Nunca respondemos a lo que la gente quiere decir, respondemos a lo que la gente dice. Usted proclama que los místicos entienden el Universo como el Universo Físico, y demandan una causa no física para él, a la que llaman Dios. Bien, aquí es donde [El axioma] “La Existencia existe” vuelve a aparecer de nuevo: Sea lo que sea lo que quieren decir cuando dicen “no físico”, sea Dios, ectoplasma, o simplemente llamémosle X, bien X existe o no existe, y si existe, es parte del Universo; y si los místicos no quieren decir realmente “El Universo”, es responsabilidad suya el no corromper el lenguaje y no jugar con equívocos." Fuente: Letters of Ayn Rand.
  • "Soy una atea intransigente, pero no una atea militante. Esto significa que abogo por la Razón sin compromisos de ningún tipo y que lucho a favor de la Razón, no contra la religión. Debo también mencionar que respeto a la religión en sus aspectos filosóficos, en el sentido en que representa una forma temprana de religión."

noviembre 21, 2007

No quiero ayuda


En República Dominicana un hombre con una pancarta prostestaba frente a la presencia del presidente de la república Leonel Fernández. La pancarta decía "Presidente no quiero ayuda, quiero facilidades para trabajar". La secretaria de gobierno mandó a retirar al manifestante: como es posible que no quiera ayuda señor, dijo la secretaria de gobierno. Nosotros estamos para ayudarle.

noviembre 20, 2007

50ª Aniversario de la Rebelión de Atlas

Tributo a Ayn Rand y sus magnificas obras literarias.



La obra magna de la literatura escrita por Ayn Rand celebro 50 años el pasado 6 de octubre. Barbara Branden, quien fuere directora de la película "La Pasión de Ayn Rand", habló ante un foro en la Atlas Society.

Parte 1



Parte 2



Atlas Shrugged

noviembre 18, 2007

Ni Ayn Rand lo soñó



Quienes han leido la sensacional obra "La Rebelión de Atlas" de Ayn Rand, pueden comparar la similitud de la realidad argentina con esa obra literaria.

Ayn Rand, describe un país decadente, con mucha corrupción política, donde la corrupción proviente del altruísmo, de los bien intencionados que se preocupan por la gente, y describe como todo se degenera en nombre de la justicia social, la solidaridad, y los derechos humanos. Una comunidad que abandona su espiritu individualista por otro colectivo. Ese país decadente, repleto de inmoralidad, que ella representa en los Estados Unidos de América, no se ha cumplido en la realidad, pero su sueño si está realizándose en lo que actualmente es Argentina.

La Rebelión de Atlas es la obra mayor de Ayn Rand, después de otra obra que la hizo famosa, "El Manantial". Ambas obras están escritas como una novela, pero en realidad son un verdadero tratado de filosofía: "la filosofía objetivista", en donde Ayn Rand resalta el individualismo personal en estado puro, creando personajes inspirados en Atlas. Estos personajes son autosificientes, auto inspirados, son egoístas en el correcto sentido de la palabra no en el que conocemos, como dice la autora en su obra: el verdadero egoísta no es quien sacrifica a los demás. Es el que no tiene necesidad de usar a los demás de ninguna forma. No obra por medio de ellos. No está interesado en ellos en ningún aspecto fundamental. Ni en su objeto, ni es su móvil, ni en su pensamiento, ni en su deseo, ni en la fuente de su energía. El verdadero egoísta no vive para ninguna otra persona y no le pide a nadie que viva para él.

Argentina, ha caído en esa trampa. La mayoría del pueblo argentino cree en el altruísmo, en la justicia social, y en los derechos humanos, pero a la vez se ignoran los derechos inalienables que le corresponden al hombre por su naturaleza, entre ellos: la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad.

Hace un tiempo, leía el diario La Nación de Buenos Aires, y encontré un artículo referido al tema de este post. El artículo fue escrito por Adrían Parisí el 18/05/2006, tan hermoso que decidí guardar su dirección para compartilo con mis amigos.


LANACION.com Opinión Jueves 18 de mayo de 2006


octubre 28, 2007

“Lo que estamos viviendo en Argentina no es libertad”

El diario peruano "Correo" entrevistó a Rosa Pelz, editora de las obras de Ayn Rand en Argentina. La editora advierte sobre la peligrosa situación en la nación gaucha, según los términos de este diario.

“Cada hombre es un fin en si mismo y no el medio para los fines de otros”. El mensaje central de la obra de la periodista, novelista y filósofa liberal ruso-americana Ayn Rand (Alice Rosenbaum) llega al Perú a través de su novela más importante, La Rebelión de Atlas. Correo conversó con Rosa Pelz, responsable de la traducción y difusión de esta obra.
Correo: ¿Qué es lo que más le impactó del pensamiento de Ayn Rand?
Rosa Pelz: Una declaración de libertad, que si bien formuló en primera persona, es una invitación permanente para todos sus lectores: “Juro por mi vida y mi amor por ella, que jamás viviré para nadie ni exigiré que nadie viva para mí”.

C: Una exaltación al egoísmo.
R.P.: El interés personal es lo que mueve al mundo, aunque lo quieran disfrazar. Los países que caminan hacia el progreso son los que dan la mayor libertad a sus ciudadanos, para que ellos se labren su propio destino. Los que están del otro lado, los que creen que los intereses de esa masa informe llamada pueblo, que no piensa ni decide nada, está por encima de la persona, vemos una y otra vez que terminan en una dictadura.
C: ¿Una novela de ficción política como La Rebelión de Atlas, sigue teniendo vigencia luego de cincuenta años?
R.P.: Definitivamente. Las amenazas a la libertad que Rand pudo y supo ver en los Estados Unidos de entonces, las podría repasar hoy aquí en Latinoamérica con esta ola de totalitarismo encubierto en la que estamos inmersos. El alma humana no ha cambiado en su profundidad.

C: ¿De qué tipo de amenazas hablamos?
R.P.: No olvidemos que Rand vivió en carne propia el despojo de la revolución bolchevique y como tantos otros que muestran con las piernas la disconformidad que tienen en la cabeza, se fue al único país que ofrecía libertad y posibilidades a los inmigrantes. Cuando vio cómo el país de las oportunidades comenzaba a adorar la ideología del socialismo, se propuso sacar a la gente de su ignorancia. Se dio cuenta de que el común de las personas no era capaz de ver hacia donde los llevaría ese camino de mentiras y engaños. Por eso espero que la difusión de la edición en español de su novela nos ayude a los latinoamericanos a quitarnos esa misma venda de los ojos.

C: ¿La venda de la revolución chavista?
R.P.: Y la del resto de sus adláteres de Bolivia y Ecuador, y esperemos que de la Argentina. Hay un dato que te revela el peligro del que hablo de modo palpable. En la Venezuela de los pozos petroleros, la asignación de vivienda es de tres personas por habitación, exactamente igual que en la Unión Soviética de Lenin.

C: ¿Por qué ese temor a que Argentina recorra el mismo camino?
R.P.: Lo digo por el continuo incremento de la intervención estatal a través de subsidios y controles de precios, lo que demuestra que no entienden ni los principios más básicos de la ciencia económica, o si los entienden lo disimulan bastante bien. Encima piensan que pueden engañar manipulando las cifras de la inflación. En fin, vivimos un momento dramático...

C: A pesar de lo cual la esposa del Presidente se llevará la victoria en primera vuelta
R.P.: Vamos a ver. Voluntades compradas en forma espuria, gente que acude a los mítines por una coca cola y un sándwich, no es una fuente segura de respaldo. Estaremos muy alertas de que no ocurran actos de corrupción como en elecciones anteriores. Lo que estamos viviendo en Argentina no es libertad. Es una situación muy peligrosa y no sé para dónde va a derivar. Cristina no tiene experiencia de gobierno, ni maneja un partido organizado. Si Kirchner cree que lo único que se necesita para ser Presidente es ser su esposa, habría que recordarle la suerte de Isabelita.

C: ¿El libro de Rand es una cerrada defensa del empresariado, como el agente creador de riqueza?
R.P.: Más que del empresario, del emprendedor, del creador, del inventor, del hombre que tiene una ambición y pone todo lo que hay que poner para llevar adelante su idea, jugándosela por entero. Cuando una persona toma una determinación de ese nivel, las fuerzas del universo se ponen a favor y en contra para templar, y esta novela las muestra de manera esclarecedora. Si tuviera que resumir en una sola idea lo que más me impactó de su lectura tendría que decir que fue esta idea de que uno no puede vivir echándole la culpa a otros de nuestros problemas, algo en lo que los latinoamericanos somos campeones.

C: Como siempre, la conclusión será que hay que eliminar al Estado.
R.P.: El Estado en sí no es el malvado. El problema son los que manejan los hilos del poder poniendo trabas a la competencia, formando cárteles y apropiándose de los bienes que al estar en manos privadas se ponían en movimiento para crear más riqueza... Mientras en Latinoamericana sigamos creyendo que la riqueza no se crea con trabajo e inteligencia, sino que es un stock fijo del que unos se apropian en demasía en perjuicio del resto, seguiremos estancados.

C: Es curioso, pero quienes propagan el chavismo también coinciden en que el Estado no es el problema sino la vieja burguesía que lo manipula...
R.P.: Y resulta que entre el manejo anterior y el nuevo transcurre un lapso de tiempo y los males continúan o empeoran. La realidad muestra, en cualquier Estado intervencionista y totalitario, cómo vive el pueblo. Basta una visita a Cuba para darse cuenta de la peor de sus consecuencias, la degradación humana de un pueblo que vive con temor, que prefiere enfrentarse a los tiburones que seguir viviendo en su patria, con una juventud que no tiene nada por qué luchar, sólo esperar lo que algún pariente en los Estados Unidos le envíe. La gente vota con los pies y cuando tantos quieren irse es porque algo pasa. “Cada hombre es un fin en si mismo y no el medio para los fines de otros”. El mensaje central de la obra de la periodista, novelista y filósofa liberal ruso-americana Ayn Rand (Alice Rosenbaum) llega al Perú a través de su novela más importante, La Rebelión de Atlas. Correo conversó con Rosa Pelz, responsable de la traducción y difusión de esta obra.
Correo: ¿Qué es lo que más le impactó del pensamiento de Ayn Rand?
Rosa Pelz: Una declaración de libertad, que si bien formuló en primera persona, es una invitación permanente para todos sus lectores: “Juro por mi vida y mi amor por ella, que jamás viviré para nadie ni exigiré que nadie viva para mí”.

C: Una exaltación al egoísmo.
R.P.: El interés personal es lo que mueve al mundo, aunque lo quieran disfrazar. Los países que caminan hacia el progreso son los que dan la mayor libertad a sus ciudadanos, para que ellos se labren su propio destino. Los que están del otro lado, los que creen que los intereses de esa masa informe llamada pueblo, que no piensa ni decide nada, está por encima de la persona, vemos una y otra vez que terminan en una dictadura.
C: ¿Una novela de ficción política como La Rebelión de Atlas, sigue teniendo vigencia luego de cincuenta años?
R.P.: Definitivamente. Las amenazas a la libertad que Rand pudo y supo ver en los Estados Unidos de entonces, las podría repasar hoy aquí en Latinoamérica con esta ola de totalitarismo encubierto en la que estamos inmersos. El alma humana no ha cambiado en su profundidad.

C: ¿De qué tipo de amenazas hablamos?
R.P.: No olvidemos que Rand vivió en carne propia el despojo de la revolución bolchevique y como tantos otros que muestran con las piernas la disconformidad que tienen en la cabeza, se fue al único país que ofrecía libertad y posibilidades a los inmigrantes. Cuando vio cómo el país de las oportunidades comenzaba a adorar la ideología del socialismo, se propuso sacar a la gente de su ignorancia. Se dio cuenta de que el común de las personas no era capaz de ver hacia donde los llevaría ese camino de mentiras y engaños. Por eso espero que la difusión de la edición en español de su novela nos ayude a los latinoamericanos a quitarnos esa misma venda de los ojos.

C: ¿La venda de la revolución chavista?
R.P.: Y la del resto de sus adláteres de Bolivia y Ecuador, y esperemos que de la Argentina. Hay un dato que te revela el peligro del que hablo de modo palpable. En la Venezuela de los pozos petroleros, la asignación de vivienda es de tres personas por habitación, exactamente igual que en la Unión Soviética de Lenin.

C: ¿Por qué ese temor a que Argentina recorra el mismo camino?
R.P.: Lo digo por el continuo incremento de la intervención estatal a través de subsidios y controles de precios, lo que demuestra que no entienden ni los principios más básicos de la ciencia económica, o si los entienden lo disimulan bastante bien. Encima piensan que pueden engañar manipulando las cifras de la inflación. En fin, vivimos un momento dramático...

C: A pesar de lo cual la esposa del Presidente se llevará la victoria en primera vuelta
R.P.: Vamos a ver. Voluntades compradas en forma espuria, gente que acude a los mítines por una coca cola y un sándwich, no es una fuente segura de respaldo. Estaremos muy alertas de que no ocurran actos de corrupción como en elecciones anteriores. Lo que estamos viviendo en Argentina no es libertad. Es una situación muy peligrosa y no sé para dónde va a derivar. Cristina no tiene experiencia de gobierno, ni maneja un partido organizado. Si Kirchner cree que lo único que se necesita para ser Presidente es ser su esposa, habría que recordarle la suerte de Isabelita.

C: ¿El libro de Rand es una cerrada defensa del empresariado, como el agente creador de riqueza?
R.P.: Más que del empresario, del emprendedor, del creador, del inventor, del hombre que tiene una ambición y pone todo lo que hay que poner para llevar adelante su idea, jugándosela por entero. Cuando una persona toma una determinación de ese nivel, las fuerzas del universo se ponen a favor y en contra para templar, y esta novela las muestra de manera esclarecedora. Si tuviera que resumir en una sola idea lo que más me impactó de su lectura tendría que decir que fue esta idea de que uno no puede vivir echándole la culpa a otros de nuestros problemas, algo en lo que los latinoamericanos somos campeones.

C: Como siempre, la conclusión será que hay que eliminar al Estado.
R.P.: El Estado en sí no es el malvado. El problema son los que manejan los hilos del poder poniendo trabas a la competencia, formando cárteles y apropiándose de los bienes que al estar en manos privadas se ponían en movimiento para crear más riqueza... Mientras en Latinoamericana sigamos creyendo que la riqueza no se crea con trabajo e inteligencia, sino que es un stock fijo del que unos se apropian en demasía en perjuicio del resto, seguiremos estancados.

C: Es curioso, pero quienes propagan el chavismo también coinciden en que el Estado no es el problema sino la vieja burguesía que lo manipula...
R.P.: Y resulta que entre el manejo anterior y el nuevo transcurre un lapso de tiempo y los males continúan o empeoran. La realidad muestra, en cualquier Estado intervencionista y totalitario, cómo vive el pueblo. Basta una visita a Cuba para darse cuenta de la peor de sus consecuencias, la degradación humana de un pueblo que vive con temor, que prefiere enfrentarse a los tiburones que seguir viviendo en su patria, con una juventud que no tiene nada por qué luchar, sólo esperar lo que algún pariente en los Estados Unidos le envíe. La gente vota con los pies y cuando tantos quieren irse es porque algo pasa. “Cada hombre es un fin en si mismo y no el medio para los fines de otros”. El mensaje central de la obra de la periodista, novelista y filósofa liberal ruso-americana Ayn Rand (Alice Rosenbaum) llega al Perú a través de su novela más importante, La Rebelión de Atlas. Correo conversó con Rosa Pelz, responsable de la traducción y difusión de esta obra.
Correo: ¿Qué es lo que más le impactó del pensamiento de Ayn Rand?
Rosa Pelz: Una declaración de libertad, que si bien formuló en primera persona, es una invitación permanente para todos sus lectores: “Juro por mi vida y mi amor por ella, que jamás viviré para nadie ni exigiré que nadie viva para mí”.

C: Una exaltación al egoísmo.
R.P.: El interés personal es lo que mueve al mundo, aunque lo quieran disfrazar. Los países que caminan hacia el progreso son los que dan la mayor libertad a sus ciudadanos, para que ellos se labren su propio destino. Los que están del otro lado, los que creen que los intereses de esa masa informe llamada pueblo, que no piensa ni decide nada, está por encima de la persona, vemos una y otra vez que terminan en una dictadura.
C: ¿Una novela de ficción política como La Rebelión de Atlas, sigue teniendo vigencia luego de cincuenta años?
R.P.: Definitivamente. Las amenazas a la libertad que Rand pudo y supo ver en los Estados Unidos de entonces, las podría repasar hoy aquí en Latinoamérica con esta ola de totalitarismo encubierto en la que estamos inmersos. El alma humana no ha cambiado en su profundidad.

C: ¿De qué tipo de amenazas hablamos?
R.P.: No olvidemos que Rand vivió en carne propia el despojo de la revolución bolchevique y como tantos otros que muestran con las piernas la disconformidad que tienen en la cabeza, se fue al único país que ofrecía libertad y posibilidades a los inmigrantes. Cuando vio cómo el país de las oportunidades comenzaba a adorar la ideología del socialismo, se propuso sacar a la gente de su ignorancia. Se dio cuenta de que el común de las personas no era capaz de ver hacia donde los llevaría ese camino de mentiras y engaños. Por eso espero que la difusión de la edición en español de su novela nos ayude a los latinoamericanos a quitarnos esa misma venda de los ojos.

C: ¿La venda de la revolución chavista?
R.P.: Y la del resto de sus adláteres de Bolivia y Ecuador, y esperemos que de la Argentina. Hay un dato que te revela el peligro del que hablo de modo palpable. En la Venezuela de los pozos petroleros, la asignación de vivienda es de tres personas por habitación, exactamente igual que en la Unión Soviética de Lenin.

C: ¿Por qué ese temor a que Argentina recorra el mismo camino?
R.P.: Lo digo por el continuo incremento de la intervención estatal a través de subsidios y controles de precios, lo que demuestra que no entienden ni los principios más básicos de la ciencia económica, o si los entienden lo disimulan bastante bien. Encima piensan que pueden engañar manipulando las cifras de la inflación. En fin, vivimos un momento dramático...

C: A pesar de lo cual la esposa del Presidente se llevará la victoria en primera vuelta
R.P.: Vamos a ver. Voluntades compradas en forma espuria, gente que acude a los mítines por una coca cola y un sándwich, no es una fuente segura de respaldo. Estaremos muy alertas de que no ocurran actos de corrupción como en elecciones anteriores. Lo que estamos viviendo en Argentina no es libertad. Es una situación muy peligrosa y no sé para dónde va a derivar. Cristina no tiene experiencia de gobierno, ni maneja un partido organizado. Si Kirchner cree que lo único que se necesita para ser Presidente es ser su esposa, habría que recordarle la suerte de Isabelita.

C: ¿El libro de Rand es una cerrada defensa del empresariado, como el agente creador de riqueza?
R.P.: Más que del empresario, del emprendedor, del creador, del inventor, del hombre que tiene una ambición y pone todo lo que hay que poner para llevar adelante su idea, jugándosela por entero. Cuando una persona toma una determinación de ese nivel, las fuerzas del universo se ponen a favor y en contra para templar, y esta novela las muestra de manera esclarecedora. Si tuviera que resumir en una sola idea lo que más me impactó de su lectura tendría que decir que fue esta idea de que uno no puede vivir echándole la culpa a otros de nuestros problemas, algo en lo que los latinoamericanos somos campeones.

C: Como siempre, la conclusión será que hay que eliminar al Estado.
R.P.: El Estado en sí no es el malvado. El problema son los que manejan los hilos del poder poniendo trabas a la competencia, formando cárteles y apropiándose de los bienes que al estar en manos privadas se ponían en movimiento para crear más riqueza... Mientras en Latinoamericana sigamos creyendo que la riqueza no se crea con trabajo e inteligencia, sino que es un stock fijo del que unos se apropian en demasía en perjuicio del resto, seguiremos estancados.

C: Es curioso, pero quienes propagan el chavismo también coinciden en que el Estado no es el problema sino la vieja burguesía que lo manipula...
R.P.: Y resulta que entre el manejo anterior y el nuevo transcurre un lapso de tiempo y los males continúan o empeoran. La realidad muestra, en cualquier Estado intervencionista y totalitario, cómo vive el pueblo. Basta una visita a Cuba para darse cuenta de la peor de sus consecuencias, la degradación humana de un pueblo que vive con temor, que prefiere enfrentarse a los tiburones que seguir viviendo en su patria, con una juventud que no tiene nada por qué luchar, sólo esperar lo que algún pariente en los Estados Unidos le envíe. La gente vota con los pies y cuando tantos quieren irse es porque algo pasa. “Cada hombre es un fin en si mismo y no el medio para los fines de otros”. El mensaje central de la obra de la periodista, novelista y filósofa liberal ruso-americana Ayn Rand (Alice Rosenbaum) llega al Perú a través de su novela más importante, La Rebelión de Atlas. Correo conversó con Rosa Pelz, responsable de la traducción y difusión de esta obra.
Correo: ¿Qué es lo que más le impactó del pensamiento de Ayn Rand?
Rosa Pelz: Una declaración de libertad, que si bien formuló en primera persona, es una invitación permanente para todos sus lectores: “Juro por mi vida y mi amor por ella, que jamás viviré para nadie ni exigiré que nadie viva para mí”.

C: Una exaltación al egoísmo.
R.P.: El interés personal es lo que mueve al mundo, aunque lo quieran disfrazar. Los países que caminan hacia el progreso son los que dan la mayor libertad a sus ciudadanos, para que ellos se labren su propio destino. Los que están del otro lado, los que creen que los intereses de esa masa informe llamada pueblo, que no piensa ni decide nada, está por encima de la persona, vemos una y otra vez que terminan en una dictadura.
C: ¿Una novela de ficción política como La Rebelión de Atlas, sigue teniendo vigencia luego de cincuenta años?
R.P.: Definitivamente. Las amenazas a la libertad que Rand pudo y supo ver en los Estados Unidos de entonces, las podría repasar hoy aquí en Latinoamérica con esta ola de totalitarismo encubierto en la que estamos inmersos. El alma humana no ha cambiado en su profundidad.

C: ¿De qué tipo de amenazas hablamos?
R.P.: No olvidemos que Rand vivió en carne propia el despojo de la revolución bolchevique y como tantos otros que muestran con las piernas la disconformidad que tienen en la cabeza, se fue al único país que ofrecía libertad y posibilidades a los inmigrantes. Cuando vio cómo el país de las oportunidades comenzaba a adorar la ideología del socialismo, se propuso sacar a la gente de su ignorancia. Se dio cuenta de que el común de las personas no era capaz de ver hacia donde los llevaría ese camino de mentiras y engaños. Por eso espero que la difusión de la edición en español de su novela nos ayude a los latinoamericanos a quitarnos esa misma venda de los ojos.

C: ¿La venda de la revolución chavista?
R.P.: Y la del resto de sus adláteres de Bolivia y Ecuador, y esperemos que de la Argentina. Hay un dato que te revela el peligro del que hablo de modo palpable. En la Venezuela de los pozos petroleros, la asignación de vivienda es de tres personas por habitación, exactamente igual que en la Unión Soviética de Lenin.

C: ¿Por qué ese temor a que Argentina recorra el mismo camino?
R.P.: Lo digo por el continuo incremento de la intervención estatal a través de subsidios y controles de precios, lo que demuestra que no entienden ni los principios más básicos de la ciencia económica, o si los entienden lo disimulan bastante bien. Encima piensan que pueden engañar manipulando las cifras de la inflación. En fin, vivimos un momento dramático...

C: A pesar de lo cual la esposa del Presidente se llevará la victoria en primera vuelta
R.P.: Vamos a ver. Voluntades compradas en forma espuria, gente que acude a los mítines por una coca cola y un sándwich, no es una fuente segura de respaldo. Estaremos muy alertas de que no ocurran actos de corrupción como en elecciones anteriores. Lo que estamos viviendo en Argentina no es libertad. Es una situación muy peligrosa y no sé para dónde va a derivar. Cristina no tiene experiencia de gobierno, ni maneja un partido organizado. Si Kirchner cree que lo único que se necesita para ser Presidente es ser su esposa, habría que recordarle la suerte de Isabelita.

C: ¿El libro de Rand es una cerrada defensa del empresariado, como el agente creador de riqueza?
R.P.: Más que del empresario, del emprendedor, del creador, del inventor, del hombre que tiene una ambición y pone todo lo que hay que poner para llevar adelante su idea, jugándosela por entero. Cuando una persona toma una determinación de ese nivel, las fuerzas del universo se ponen a favor y en contra para templar, y esta novela las muestra de manera esclarecedora. Si tuviera que resumir en una sola idea lo que más me impactó de su lectura tendría que decir que fue esta idea de que uno no puede vivir echándole la culpa a otros de nuestros problemas, algo en lo que los latinoamericanos somos campeones.

C: Como siempre, la conclusión será que hay que eliminar al Estado.
R.P.: El Estado en sí no es el malvado. El problema son los que manejan los hilos del poder poniendo trabas a la competencia, formando cárteles y apropiándose de los bienes que al estar en manos privadas se ponían en movimiento para crear más riqueza... Mientras en Latinoamericana sigamos creyendo que la riqueza no se crea con trabajo e inteligencia, sino que es un stock fijo del que unos se apropian en demasía en perjuicio del resto, seguiremos estancados.

C: Es curioso, pero quienes propagan el chavismo también coinciden en que el Estado no es el problema sino la vieja burguesía que lo manipula... R.P.: Y resulta que entre el manejo anterior y el nuevo transcurre un lapso de tiempo y los males continúan o empeoran. La realidad muestra, en cualquier Estado intervencionista y totalitario, cómo vive el pueblo. Basta una visita a Cuba para darse cuenta de la peor de sus consecuencias, la degradación humana de un pueblo que vive con temor, que prefiere enfrentarse a los tiburones que seguir viviendo en su patria, con una juventud que no tiene nada por qué luchar, sólo esperar lo que algún pariente en los Estados Unidos le envíe. La gente vota con los pies y cuando tantos quieren irse es porque algo pasa.

octubre 14, 2007

El Alegato de Howard Roark en video

Este es un video de la obra "El Manantial" de Ayn Rand. Gary Cooper protagoniza a Howard Roark.

octubre 02, 2007

Alan Greenspan y el mito del auténtico creyente

Fuente: Naomi Klein * www.naomiklein.com
Foto: Reuters

El alto estudiante de posgrado, de visita en Estados Unidos procedente de Suecia, no quedaba satisfecho con cualquier ocurrencia. Quería respuestas. “No puede ser que sólo los motive la avaricia y el poder. Algo mayor debe motivarlos. ¿Qué?”
No menosprecies al poder y la avaricia, intento sugerir, han construido imperios. Pero él quería más.

“¿Qué tal la creencia de que están construyendo un mejor mundo?”

Desde que comenzó la gira promocional de mi libro The Shock Doctrine, he tenido algunos intercambios como éste, que giran en torno a la misma pregunta básica: cuando los dirigentes políticos de la derecha recalcitrante y sus consejeros aplican una brutal terapia de shock económica, ¿honestamente creen que el efecto del goteo creará sociedades equitativas o deliberadamente crean las condiciones para otra frenética comilona empresarial? En otras palabras, en las pasadas tres décadas, ¿el mundo se ha transformado a causa de una noble ideología o por una vil avaricia?

Para tener una respuesta definitiva necesitaríamos leer las mentes de hombres como Dick Cheney y Paul Bremen, así que prefiero eludirlo. La ideología en cuestión sostiene que el interés personal es el motor que lleva a la sociedad a sus máximas alturas. ¿Acaso no es compatible con esta filosofía ir tras el interés propio (y aquel de los donantes en las campañas)? Esa es la belleza: no tienen que elegir. Desafortunadamente esto pocas veces satisface a los estudiantes de posgrado, en busca de un significado más profundo. Afortunadamente, ahora tengo una salida de emergencia: citar a Alan Greenspan.

Su autobiografía La edad de la turbulencia fue publicitada como misterio resuelto: el hombre que se mordió la lengua durante 18 años mientras encabezó la Reserva Federal, finalmente le iba a decir al mundo lo que realmente creía. Y Greenspan cumplió, usó su libro y la publicidad que lo rodea como una plataforma para su ideología de “republicano libertario”, regañó a George W. Bush por abandonar la cruzada por un gobierno pequeño y reveló que se volvió un creador de políticas porque pensó que podría promover su ideología radical más eficazmente “desde dentro, que como un panfletista crítico” desde la marginalidad. Sin embargo, lo más interesante acerca de la historia de Greenspan es lo que revela acerca del ambicioso papel de las ideas en la cruzada del libre mercado. Debido a que Greenspan probablemente sea el más poderoso ideólogo del libre mercado vivo en el mundo, es significativo que su compromiso con la ideología parece ser bastante débil y superficial: semeja menos una entusiasta creencia y más una conveniente historia de portada.

Mucho del debate alrededor del legado de Greenspan ha girado en torno al tema de la hipocresía de un hombre pregonando laissez faire pero que en repetidas ocasiones intervino en el mercado para salvar a los jugadores más ricos. La economía que legó Greenspan difícilmente concuerda con la definición de un mercado libertario, pero se parece mucho a otro fenómeno descrito en su libro: “Cuando los líderes gubernamentales rutinariamente buscan a individuos o negocios del sector privado, y, a cambio de apoyo político, les otorgan favores, se dice que la sociedad está sujeta al ‘capitalismo de compadrazgo’”. Se refería a Indonesia bajo Suharto, pero me acordé de Irak bajo Halliburton. Actualmente, Greenspan previene al mundo que el capitalismo está ante un peligroso e inminente contragolpe. Aparentemente, esto no tiene nada que ver con las políticas de negligente desregulación que fueron su marca. Ni tiene nada que ver con los salarios estancados debido al libre comercio y los debilitados sindicatos, ni con las pensiones perdidas a Enron o el estallido de la burbuja de las empresas puntocom, o los hogares confiscados durante la crisis de las hipotecas de riesgo. Según Greenspan, la rampante desigualdad es ocasionada por las preparatorias chafas (que no tiene nada que ver con la guerra que libra su ideología contra el sector público). Recientemente debatí con Greenspan en Democracy now! y me quedé atónita de que este hombre que predica la doctrina de la responsabilidad personal se rehúsa a asumir alguna.

Sin embargo, las contradicciones ideológicas sólo son revelantes si Greenspan de verdad es creyente fiel. No estoy convencida. Greenspan escribe que cuando era estudiante no le interesaban las grandes ideas. A diferencia de sus compañeros, que estaban sumergidos en el keynesianismo y su promesa de crear un mundo mejor, Greenspan simplemente era bueno para las matemáticas. Comenzó haciendo investigación para empresas trasnacionales; ganaba bien, pero Greenspan no aspiraba a ofrecer una contribución social más elevada.

Luego descubrió a Ayn Rand. “Lo que ella hizo… fue hacerme pensar por qué el capitalismo no sólo es eficiente y práctico, sino también moral”, dijo en 1974.

Las ideas de Rand acerca de la “utopía de la avaricia” permitió que Greenspan siguiera haciendo lo que estaba haciendo pero le infundió a su servicio empresarial un poderoso y nuevo sentido de misión: hacer dinero no sólo lo beneficiaba a él, beneficiaba a la sociedad en general. Claro, la otra cara de la moneda es la cruel indiferencia hacia aquellos que se quedan atrás. “No desviarse de los propósitos y la racionalidad llevan a la alegría y la satisfacción”, escribió Greenspan como ferviente converso nuevo. “Los parásitos que persistentemente evitan tener un propósito y la racionalidad mueren como deberían”. ¿Esta mentalidad fue la que lo ayudó tanto mientras apoyó la terapia de shock en Rusia (72 millones de personas empobrecidas) y en Asia Oriental tras la crisis económica de 1997 (24 millones orilladas al desempleo)?

Rand ha jugado este papel de facilitador de avaricia para incontables disciplinas. Según The New York Times, su novela, Atlas Shrugged, que termina con el héroe trazando un símbolo de dólar en el aire, como una bendición, es “uno de los libros de negocios más influyentes”.

Debido a Rand simplemente espesó a Adam Smith, su influencia sobre hombres como Greenspan sugiere una interesante posibilidad. Quizá la verdadero propósito de toda la literatura de la teoría del goteo es liberar a los empresarios para que busquen su más estrecha ventaja mientras afirman tener motivaciones altruistas globales: se trata no tanto de una filosofía económica como de una elaborada razón de ser que se aplica retroactivamente.

Greenspan nos enseña que, después de todo, el goteo no es una ideología. Es más como el amigo al que llamamos después de un bochornoso exceso para que nos diga “no te aflijas: lo vales”.

* La autora escribió No Logo y su más reciente libro es The shock doctrine: the rise of disaster capitalism

Esta columna fue publicaba en The Nation
Traducción: Tania Molina Ramírez

septiembre 27, 2007

SIN FRONTERAS Edic 26.09.07



Fuente: www.aguilarsolucion.com

septiembre 26, 2007

AYN RAND UN SENTIDO DE LA VIDA

Les invito a disfrutar este video reproducido por Alberto Aguilar el 15 de abril de 1999, titulado "Economía, Filosofía y Arte", con invitados como el Juez Ricardo Manuel Rojas, y Eduardo Marty, presidente de Junior Achievement.
El video es una original de los canales Discovery Channel, Fox Channel y Peopel and Art; que fue nominado al premio Oscar en el año 1999.



Fuente: www.aguilarsolucion.com

septiembre 24, 2007

¿Quién lo impedirá?

¿Piensas que son sólo valores materiales los que te exigen sacrificar?


Nunca llames sacrificio a tus mejores acciones. Si un hombre muere peleando por su libertad, ese no es un sacrificio para quien no está dispuesto a vivir como esclavo; pero sí lo es para el tipo de hombre que está dispuesto a serlo. Si un hombre se niega a vender sus convicciones, esto no es un sacrificio, a menos que sea el tipo de hombre que no las tiene.
El sacrificio es apropiado para quienes no tienen nada que sacrificar, ni valores ni reglas ni juicios. Para una persona de estatura moral, cuyos deseos nacen de valores racionales, el sacrificio es la rendición de lo correcto a lo equivocado, de lo bueno a lo malo.
¿Piensas que son sólo valores materiales los que te exigen sacrificar? ¿Y qué crees que son los valores materiales? La materia carece de valor excepto como medio para satisfacer los deseos humanos. ¿Al servicio de qué se te pide que apliques lo que ha producido tu virtud? Pues al servicio de aquello que tú mismo consideras malo: a un principio que no compartes, a una persona que no respetas, al logro de un propósito opuesto al tuyo¿ de otra forma, tu ofrenda no es un sacrificio.
Somos entidades indivisibles de materia y conciencia. Renuncias a tu conciencia y te transformarás en un bruto. Renuncia a tu cuerpo y te transformarás en una farsa. Renuncia al mundo material y se lo estarás entregando al mal.
¿Sabes lo que te piden? Bríndate a lo que no disfrutas; sirve a lo que no admiras; sométete a lo que consideras malo; rinde el mundo a los valores de otro; niega, rechaza renuncia a tu yo. Tu yo es tu mente: renuncia a ella y te convertirás en un pedazo de carne, listo para ser devorado por cualquier caníbal.
Es tu mente lo que quieren que entregues todos los que te predican el credo del sacrificio, tanto si te prometen otra vida en el paraíso o la panza llena en esta tierra.
Lo cierto es que lo más egoísta que existe es la mente que no reconoce autoridad alguna por encima de sí misma, ni valor mayor que su propio juicio de verdad. Si les preguntas: ¿Qué es el bien? La única respuesta que encontrarás será: "el bien de los demás". El bien es cualquier deseo de los otros, cualquier cosa que creas que ellos desean o cualquier cosa que creas que deberían desear.
El "bien de los demás" es una fórmula mágica que transforma cualquier cosa en oro, que debe ser recitada como garantía de gloria moral y como justificativo de cualquier acción, aunque esta sea terrible. No necesitan pruebas, ni razones ni éxito; no necesitan alcanzar con los hechos el bien de los demás: todo lo que necesitan es decir que el motivo de cualquier cosa que hagan fue el bien de los demás.
Y cuando la racionalidad se rebela, viene la fuerza. Tratan de forzarte a renunciar a tu mente y aceptar la voluntad del otro como sustituto, con un revólver en lugar de un razonamiento, con el terror en lugar de un argumento.
Ya sea un asaltante de caminos que enfrenta a un viajero con el ultimátum: "la bolsa o la vida", o un político que enfrenta a un país con el ultimátum: "la educación de tus hijos o tu vida", el verdadero significado de esa intimidación es: "tu mente o tu vida", pero para el hombre no es posible la una sin la otra.
Si el mal tiene grados, es difícil decir quién es peor: el bruto que asume el derecho de forzar la mente de otros, o los imbéciles que le permiten hacerlo.

Algo así dijo John Galt, en su estupenda "cadena" al pueblo, en los últimos capítulos de La rebelión de Atlas, 1957.

New York Times y La Nación conmemoran a Ayn Rand


Los diarios New York Times y La Nación de Buenos Aires publicaron hoy artículos conmemorativos de la escritura rusa Ayn Rand

Quién le teme a Ayn Rand?

Ignorada en ámbitos académicos, su obra en nuestro país circula entre políticos y gente de negocios, a veces, como un secreto inconfesable

“Los CEO argentinos más inteligentes recién están empezando a descubrir ahora a Ayn Rand; varios la leyeron y se entusiasmaron, aunque no sé a cuántos les gustaría hacerlo público”, informa Eduardo Marty, reconocido como el hombre que introdujo la filosofía randiana en Argentina, a mediados de los ochenta. Fue Marty, actual presidente de Junior Achievement –una ONG dedicada a despertar el espíritu emprendedor en los chicos– quien le recomendó y le dio en mano a Mauricio Macri una de las obras emblemáticas de la escritora rusa, La Virtud del Egoísmo. Claro que en nuestro país no hay nada comparable con la influencia decisiva que tuvo y tiene Rand en EE.UU., donde –según una encuesta realizada en la prestigiosa Biblioteca del Congreso de aquel país– La rebelión de Atlas fue la obra que más impacto produjo después de la Biblia, no sólo entre los hombres de negocios sino en la formación ideológica del americano medio. En Argentina, por diversas razones, la recepción de su pensamiento es muy distinta. Hay “círculos randianos” sueltos, por así decirlo, o think tanks liberales que, sin definirse tajantemente como randianos, estudian los textos de Rand, entre ellos, además de la ONG de Marty, las fundaciones Atlas y Hayek, el Foro Liberal de Recrear, el partido que fundó Ricardo López Murhpy –quien, al igual que su socio en Pro, también ha leído a Rand–, el Centro de Investigación sobre Instituciones y Mercados (CIIMA) y algunos posgrados ligados al management . Aunque, como señala Martín Krausse, profesor en Eseade, “el management argentino no fue influenciado por La rebelión de Atlas, y muchos no conocen a Rand”, lo que plantea Marty es igualmente cierto. Algunos CEO empiezan a interesarse ahora y, de hecho, La rebelión y La Virtud, reeditadas en Argentina, figuran en las bibliotecas de importantes hombres de negocios, como los CEO Armando Silberman (Iplan); Claudio Muruzábal (Neoris); Guillermo Yeatts, ex directivo de Sol Petróleo y presidente de la Fundación Atlas ; Jorge Sojo (QBE ART) y el fundador de Apple Argentina, Enrique Duhau. Tal como ocurrió con el revival del randianismo en España –impulsado por el gobierno de José María Aznar, que se nutrió de jóvenes provenientes del management –, aquí también, el compañero de fórmula presidencial de López Murphy, Esteban Bullrich, es uno de los pocos políticos que han estudiado a Rand, aunque no comparte totalmente sus postulados. Es que Bullrich pertenecía al mundo empresarial cuando conoció al jefe de Recrear, en 2002, cuando aquél organizaba debates con jóvenes que tenían posgrados en el exterior. “Acuerdo con Rand en que no me gusta la idea de Estado como Gran Hermano –explica Bullrich–, pero en países emergentes como el nuestro, el Estado no puede estar ausente en lo social.” Para el pionero Marty, una de las razones por las cuales la filosofía randiana no terminó de anclar en estas tierras es que los liberales argentinos clásicos están, por lo general, cerca del catolicismo. “Y Rand es una capitalista atea, no encaja en ningún lado”, explica. Sin embargo, nunca deja de estar en el candelero. La reciente reedición de sus textos en el país, la circulación de su obra entre empresarios y políticos jóvenes –Mauricio Macri es uno de los admiradores locales de la escritora–, el aniversario de los cincuenta años de la La rebelión de Atlas y la noticia de que el año que viene empezará a rodarse la versión cinematográfica –con Angelina Jolie como heroína– son todos signos de un interés que no decae. Donde no tiene repercusión es en el mundo académico. Muchos a los que podríamos considerar “popes” de la intelectualidad argentina ni siquiera la conocen (lo que resulta un dato en sí mismo) y quienes la conocen comparan la profundidad de su obra con la de un manual de autoayuda. “Pero a mí me gustaría saber cuántos intelectuales argentinos han vendido 20 millones de ejemplares, y creo que me quedo corto con la cifra de lo que ha vendido históricamente La rebelión –dice el consultor Enrique Zuleta Puceiro–. Digo, yo no soy leninista, pero he leído a Lenin y no puedo negarlo”, provoca. Odios y amores Claro que las explicaciones maniqueas siempre son tentadoras. Primero, porque son fáciles de creer y, segundo, porque son igualmente fáciles de difundir. Pero la realidad suele ser siempre más compleja. Para los más críticos, su obra alienta el capitalismo salvaje y el egoísmo. Para sus defensores, es una cumbre contra los abusos del colectivismo y una defensa radical de la libertad del individuo ante cualquier totalitarismo. “A mí el libro me provoca una doble reacción, una de ellas muy visceral –dice Gabriela Michetti, vicejefa porteña electa–. Por un lado, lo empezás a leer y te pega muy fuerte la exaltación de la construcción personal, el heroísmo y la creatividad en el armado de la propia vida, pero a medida que avanzaba en la lectura empecé a sentir náuseas por la crueldad que tiene con el desamparado o con los pobres. Para ella, la solidaridad es un disvalor y, desde ese lugar, creo que a su obra le falta amor”, cuestiona la líder de Pro, que está más cerca del socialcristianisno que de cualquier otra corriente. El futuro ministro de Educación de Macri, Mariano Narodowski –que dio sus primeros pasos en la vida política en la Federación Juvenil Comunista– confiesa que tiene La Rebelión en su biblioteca pero, según revela, no pudo pasar de la página 25. “Es que el individualismo posesivo me aburre”, explica. Quienes conocen al futuro jefe porteño aseguran que él odia la queja y el reclamo. “A Mauricio no le gusta esa gente que espera que le caiga el maná del cielo. Valora la superación personal”, cuentan algunos legisladores, que comparten reuniones políticas con el presidente de Boca. “Si todos pusieran su granito de arena, otra sería la Argentina”, machaca el ingeniero en los retiros espirituales de Pro. Y por ese lado, dicen, se enganchó con Rand, cuya máxima vital es que el triunfo es el resultado de la lucha y que el trofeo se mide en función del reto superado.

Por Laura Di Marco Para LA NACION



El egoísmo como estímulo: interés propio y bien común

Celebrado por algunos lectores por su defensa moral del capitalismo y denostado por otros que lo consideran una glorificación de la avaricia, La rebelión de Atlas, de Ayn Rand, es uno de los libros más influyentes de EE.UU., donde tuvo y tiene gran penetración en los ámbitos empresariales. A 50 años de su publicación, mantiene intacta su capacidad provocadora.

Uno de los libros de negocios más influyentes jamás escrito es una novela de 1200 páginas publicada hace 50 años, el 12 de octubre de 1957. Pese al tiempo transcurrido, el libro de Ayn Rand La rebelión de Atlas -una glorificación del derecho de los individuos a vivir por completo en función de sus propios intereses- sigue atrayendo lectores: el año pasado se vendieron 150.000 ejemplares en librerías y hoy figura en el puesto 388 de la lista de libros más vendidos de Amazon.com. Durante años el mensaje de Rand fue cuestionado por intelectuales que sostenían que los individuos también deben trabajar al servicio de los demás. De hecho, su libro fue rechazado como un homenaje a la avaricia y Gore Vidal describió su filosofía como "casi perfecta en su inmoralidad". Pero el libro atrajo un corrillo de admiradores, algunos de ellos altos ejecutivos corporativos, que no se atrevían a hablar de su impacto más que en privado. Cuando leyeron La rebelión de Atlas , en muchos casos como estudiantes universitarios, dicen ahora, el libro dio forma y sustancia a sus pensamientos desordenados, al mostrarles que no había conflicto entre la ambición privada y el beneficio público. "Muchos CEO de algunas de las 500 empresas más importantes que integran la lista de la revista Fortune admiten que La rebelión de Atlas ha tenido una influencia significativa sobre sus decisiones empresariales, aunque no coincidan con todas las ideas de Ayn Rand", dice John A. Allison, CEO de BB&T, uno de los mayores bancos de los Estados Unidos. Y agrega: "Ofrece algo que otros libros no: los principios que se aplican a los negocios y a la vida en general". Uno de los devotos más famosos de Rand es Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal, cuyo libro de memorias, The Age of Turbulence ("La era de la Turbulencia"), acaba de publicarse. Greenspan conoció a Rand cuando él tenía 25 años y trabajaba como pronosticador económico. Ella ya era reconocida por ser la autora de El Manantial (" El ego del hombre es el manantial del progreso humano ", escribió Rand). Greenspan se había casado con una integrante del círculo íntimo de Rand, conocido como el Colectivo, que se reunía todos los sábados en su departamento de New York. Al parecer, Rand no le prestó demasiada atención a Greenspan hasta que él comenzó a elogiar algunas partes del Atlas que ella leía en voz alta a sus discípulos, según Jeff Britting, el archivista de los papeles de Ayn Rand. Britting dijo que Greenspan se sintió atraído por "la defensa moral del capitalismo" que hacía Rand.

De la revolución a Hollywood

Ayn Rand nació en 1905 en Rusia. Su vida cambió de la noche a la mañana cuando los bolcheviques se apoderaron de la farmacia de su padre y declararon su fuente de ingresos propiedad del Estado. Rand huyó de la Unión Soviética en 1926 y arribó más tarde, ese mismo año, a Hollywood. Fue allí cuando, espiando a través del portón de un estudio donde Cecil B. DeMille filmaba Rey de Reyes, conoció al director, quien le ofreció primero llevarla hasta el estudio en su auto, luego un puesto como extra en el film y más tarde un puesto como guionista junior. Rand logró vender varios guiones y escribió en forma bastante regular novelas que fracasaron comercialmente, hasta 1943, cuando los entusiastas de El Manantial comenzaron una campaña boca a boca que impulsó inmensamente las ventas. Poco después de la publicación de La rebelión de Atlas , en 1957, Greenspan escribió una carta a The New York Times para responder al comentario de un crítico según el cual "el libro fue escrito basado en el odio". Greenspan escribió: " La rebelión de Atlas es una celebración de la vida y la felicidad. La justicia es perseverante. Los individuos creativos y el propósito firme y la racionalidad permiten alcanzar la felicidad y la realización. Los parásitos que evitan persistentemente tener propósitos firmes o cultivar la razón perecen, tal como debieran". La revista de Rand, The Objectivist ("El objetivista"), luego publicó varios ensayos de Greenspan, incluyendo uno sobre el patrón oro en 1966. La misma Rand dijo que Atlas es un misterio "no sobre el asesinato del cuerpo de un hombre, sino sobre el asesinato -y renacimiento- del espíritu del hombre". Comienza en un momento de recesión. Para salvar a la economía, el héroe, John Galt, llama a una huelga contra la interferencia del Estado. Se paralizan fábricas, establecimientos agropecuarios y tiendas. Se producen disturbios al volverse escasa la comida. Rand dijo que su propósito fue "mostrar que el mundo necesita desesperadamente gente con iniciativa aunque trate mal a tales personas y lo que sucede en un mundo que no tiene esa clase de gente". El libro recibió críticas terribles cuando se publicó. Se repudió su extensión, su filosofía y su ambición literaria. Conservadores y liberales por igual lo rechazaron; la derecha vio descreimiento en Dios y la izquierda vio un mensaje en el sentido de que "la avaricia es buena". Se dice que Rand lloró día tras día ante la aparición de las críticas. Con fama de vivir muy centrada en su propio interés, se dice que Ayn Rand sedujo a su lector más consecuente, Nathaniel Branden, cuando el tenía 24 o 25 años y ella al menos 50 y estaba casada con otro hombre. De hecho, según confirmó Britting, ambos llamaron a sus respectivos cónyuges a una reunión en la que anunciaron su intención de convertir la relación de mentora y protegido en una relación sexual. "Ella no era una persona agradable" admite Darla Moore, vicepresidenta de la firma de inversión privada Rainwater Inc. "Pero qué regalo que nos ha dejado". Moore, benefactora de la Universidad de Carolina de Sur, habló de su deuda con Rand en 1998, cuando se bautizó la facultad de estudios empresarios de esa universidad en honor a la ejecutiva de Rainwater. "Como mujer y sureña -dijo- hice mío el mensaje de Rand en el sentido de que lo único que cuenta es el trabajo de calidad, no quién una es". La idea de Rand de la "virtud del egoísmo -dijo Moore- es una frase dura, pero expresa la idea budista de que uno tiene que cuidar de sí mismo". James M. Kilts, que encabezó la recuperación de Gillette, Nabisco y Kraft, dijo que leyó Atlas en un momento "de su vida universitaria en el que todos eran nihilistas, antiestablishment y colectivistas". Los escritos de ella lo tranquilizaron, dijo, porque hacían que el éxito pareciera racional. "Rand creía que existe lo correcto y lo incorrecto", dijo. "Que uno debe tener por meta la excelencia". John P. Stack es un ejecutivo de negocios que hizo propias las ideas de Rand. Era CEO de Springfield Remanufacturing Company, una rectificadora de motores de tractor de Springfield, Montana, cuando su compañía madre, International Harvester, vendió la firma en la recesión de 1982, el año en que murió Rand. Habiendo perdido su único cliente en una ciudad cuya economía industrial estaba en caída libre, Stack dice que actuó como un héroe de novela, al estilo de Atlas. Creó una compañía de "libros abiertos" en la que los empleados trabajaban transparentemente por su propio interés. Le fijó a cada tarea un valor básico y cada salario, incluyendo el suyo, aparecía en un informe diario de la compañía. Stack dice que, aunque los lugares de trabajo son notoriamente no democráticos, cargados de emociones y de internas políticas, él logró reemplazar eso con una conducta racional. Un maquinista sabía exactamente cuánto aportaba su hora de trabajo a la empresa y por tanto el costo de haraganear. Stack dijo que esto era una manifestación de la filosofía del objetivismo en Atlas: gente guiada por la razón y por su propio interés. "Hay algo en el propio ser interior de cada uno que Rand hace aflorar -dice-. Uno quiere ser un héroe, quiere tener razón, pero, por lo mismo, uno tiene que cuestionarse, y no debe escuchar las palabras de los que quieren disuadirlo. Los abogados me decían que no abriera los libros ni compartiera el capital". Dice que los enfrentó. "Atlas me ayudó a llevar este sueño idiota en que se convirtió SRC". Stack cuenta que tenía 19 años y trabajaba en una fábrica cuando un gerente le dio una copia del libro. "Es el mejor libro de negocios que jamás leí", dijo. "No me fue bien en los estudios porque era muy soñador. Pero leer algo que le dice a uno que debe tomar sus sueños con seriedad, eso llama la atención".

Un héroe de ficción en la realidad

Cada año 400.000 copias de las novelas de Rand son distribuidas en forma gratuita para programas de escuela secundaria. Son pagadas por el Instituto Ayn Rand, cuyo director, Yaron Brook, dice que la misión es "mantener viva a Rand". El año pasado se vendieron 150.000 copias del libro en librerías. Sigue teniendo atractivo, incluso para una generación más joven. Mark Cuban, dueño de los Dallas Mavericks (equipo de basketball), nacido en 1958, y John P. Mackey, el CEO de Whole Foods, que tenía 3 años cuando fue publicado el libro, dicen que Rand ha sido crucial para su éxito. Y además, el héroe del libro, John Galt, sigue viviendo. La subcontratista encargada de demoler el antiguo edificio del Deutsche Bank, que sufrió roturas cuando cayeron las torres gemelas del Centro de Comercio Mundial, fue la John Galt Corporation. En Chicago existe John Galt Solutions, productor de software para compañías que manejan cadenas de distribución tales como Tastykake. La fundadora y CEO de la compañía, Annemarie Omrod, dice que el personaje fue su inspiración. Cuando ella y Kai Trepte pensaban en fundar la compañía, ambas estaban leyendo el libro. "Para nosotras Atlas simbolizó la importancia de crecer y mejorar sin perjudicar a otros. John Galt contrató a todas las grandes mentes y fundó una nueva sociedad." "Algunos de nuestros clientes no conocen su nombre, pero cuando se encuentran con nosotras enseguida quieren leer el libro", continúa. "Nuestros representantes de ventas tienen un problema, sin embargo. Los clientes nuevos por lo general preguntan: ´Oiga, ¿dónde está John Galt? ¿Por qué no se me considera suficientemente importante como para merecer una visita de John Galt? "

Por Harriet Rubin LA NACION y The New York Times

Símbolo del hombre productivo

Forjadora del individualismo contemporáneo, en los años del New Deal y la Segunda Guerra, Ayn Rand fue una escritora contra corriente y, a la vez, inmensamente popular. El Atlas mitológico que sostiene el mundo fue tomado como símbolo del hombre productivo, cuya riqueza se ve expropiada por el colectivismo. La novela narra el proceso por el cual los Atlas que sostienen el mundo renuncian a seguir llevando su carga. En palabras de la autora: “La rebelión de Atlas presenta el conflicto de dos antagonistas fundamentales, dos escuelas opuestas de filosofía, o dos actitudes opuestas hacia la vida: el eje razón-individualismo-capitalismo vs. el eje misticismo-altruismo-colectivismo”.

septiembre 23, 2007

¿Piensa Usted que el dinero es el origen de todos los males?




¿Se ha preguntado cual es el origen del dinero? El dinero es solo un instrumento de intercambio que no puede existir a menos que existan bienes y personas capaces de producirlos. Es la forma material del principio según el cual quienes deseen tratar con otros deben hacerlo mediante transacciones, entregando valor por valor. No es un instrumento de los pordioseros, que exigen llorando el producto del trabajo ajeno, ni de los saqueadores que lo arrebatan por la fuerza; el dinero se hace sólo posible gracias a quienes producen. ¿Es eso lo considera malvado?

Cuando se acepta dinero en pago del esfuerzo propio, se hace con la condición de que luego uno lo podrá cambiar por el producto del esfuerzo ajeno. No son los pordioseros ni los saqueadores los que dan valor al dinero. Y un océano de lágrimas, ni todos los cañones de la Tierra, podrán transformar los pedazos de papel que lleva en su billetera, en el pan que necesitará mañana para sobrevivir. Esos papeles, que en realidad deberían ser oro, son un pacto de honor; su tenencia da derecho a la energía de la gente que produce. Su billetera es la declaración de su convicción de que, en algún lugar del mundo, hay personas que no quebrantarán ese principio moral que es la raíz del dinero. ¿Eso es lo que considera malvado?

¿Alguna vez se ha preocupado por investigar las raíces de la producción? Observe un generador eléctrico y atrévase a pensar que ha sido creado por la fuerza bruta de seres carentes de inteligencia; intente cultivar una semilla de trigo sin los conocimientos transmitidos por quienes lo hicieron anteriormente; o trate de obtener alimento tan solo con movimientos físicos, y se dará cuenta de que la mente humana es la raíz de todos los bienes producidos y de toda la riqueza que alguna vez haya existido sobre la Tierra.

Sin embargo, hay personas que aseguran que el dinero lo consiguen los fuertes a expensas de los débiles. ¿Pero a qué fuerza se refiere? No es la fuerza de las armas ni de los músculos, ya que la riqueza es el producto de la capacidad del hombre para pensar. Entonces, ¿el dinero lo obtiene quien inventa un motor a expensas de quienes no lo inventaron? ¿Lo obtiene el inteligente a expensas del idiota? ¿El capaz a expensas del incompetente? ¿El ambicioso a expensas del holgazán? El dinero debe hacerse, antes de que pueda ser saqueado, y es hecho a través del esfuerzo de las personas honradas, en la medida de la capacidad de cada una; y el honrado es aquel que comprende que no puede consumir más de lo que ha producido.

Comerciar utilizando dinero es el código de los hombres de buenas intenciones, porque el dinero se basa en el axioma de que cada uno es dueño de su mente y de su esfuerzo. El dinero no otorga ningún poder para prescribir el valor de un esfuerzo, más allá de la elección voluntaria de quien desea ofrecer el suyo a cambio.

El dinero le permite obtener por sus bienes y su trabajo lo que vale para los que lo compran, pero no más que eso. El dinero sólo permite tratos que se hacen en beneficio mutuo, según el libre juicio de ambas partes.

El dinero exige el reconocimiento de que se debe trabajar en beneficio, y no en perjuicio, propio; para ganar, y no para perder. El dinero reconoce que el hombre no es una bestia de carga nacida para transportar el fardo de su propia miseria, que debe ofrecer valores y no agravios, que el lazo común entre los seres no es un intercambio de sufrimientos, sino de bienes. El dinero exige vender, pero no debilidad a cambio de estupidez, sino talento a cambio de razón; exige comprar, no lo peor sino lo mejor que pueda conseguir. Y cuando las personas viven basadas en el intercambio, poniendo como árbitro decisivo a la razón en lugar de la fuerza, lo que triunfa es el mejor producto, el trabajo más perfecto, el hombre de mejor juicio y mayor idoneidad. El grado de productividad de cada uno es también el de su recompensa. Éste es el código de existencia, cuya herramienta y símbolo es el dinero. ¿Es esto lo que considera malvado?

El dinero es sólo un instrumento que lo llevará adonde quiera, pero no lo reemplazará como conductor; le dará los medios para la satisfacción de sus deseos, pero no le proveerá dichos deseos.

El dinero es el azote de quienes intentan revertir la ley de causalidad; de quienes buscan reemplazar la mente apoderándose de los productos de la mente.

El dinero no comprará la felicidad para quien no sepa qué desea; no le dará un código de valores a quien haya rehusado adoptarlo, ni proporcionará un propósito a quien haya eludido la elección.

El dinero no brindará inteligencia al estúpido, ni coraje al cobarde, ni respeto al incompetente. Quien intenta comprar el cerebro de sus superiores, reemplazando con su dinero su mayor capacidad de juicio, termina convirtiéndose en víctima de sus inferiores. Los hombres inteligentes lo abandonarán, pero los embaucadores y los farsantes irán en manadas hacia él, atraídos por una ley que él desconoce: la de que nadie puede ser menos que su dinero. ¿Es éste el motivo por el que considera malvado al dinero?

Sólo quien no la necesita está capacitado para heredar riqueza, o sea aquel que de todos modos haría su propia fortuna sin que importe su punto de partida. Si un heredero está a la altura de su dinero, el dinero le sirve; de lo contrario, lo destruye. Pero cuando usted y quienes comparten sus ideas observan a alguien así, dicen que el dinero lo ha corrompido. ¿Es verdad? ¿O ha sido él quien ha corrompido al dinero? No envidie a un heredero inútil, pues su riqueza no es suya. No le habría ido mejor en caso de obtenerla. No tiene sentido considerar que esa riqueza debería haberse distribuido entre usted y los otros, pues cargar al mundo con cincuenta parásitos en vez de uno no reviviría la virtud muerta de esa fortuna. El dinero es un poder viviente que si es despojado de su raíz, muere; por eso no le servirá a una mente que no esté a su altura. ¿Es éste el motivo por el que se lo considera malvado?

El dinero es su medio de supervivencia. El veredicto que pronuncia sobre su fuente de supervivencia es el mismo que pronuncia sobre su vida. Si la fuente es corrupta, está condenando su propia existencia. ¿Ha conseguido el dinero por medio del fraude? ¿Siendo alcahuete de los vicios o de la estupidez humana? ¿Sirviendo a los imbéciles con la esperanza de conseguir más de lo que su capacidad merece? ¿Degradando sus ideales? ¿Realizando una tarea que desprecia para vendérselas a quienes aborrece? En tal caso, su dinero no le proporcionará ni un momento de auténtica felicidad, pues todo lo que compre no será un elogio hacia su persona, sino un reproche; no un triunfo, sino un constante recordatorio de la vergüenza. Entonces gritará que el dinero es malo. ¿Malo porque no sustituye al respeto que se debe a sí mismo? ¿Malo porque no deja disfrutar de su corrupción? ¿Es ésta la causa del odio hacia el dinero?

El dinero será un efecto del que las personas somos causa. Es producto de la virtud, pero no lo hará virtuoso ni lo redimirá de sus vicios. El dinero no le dará lo que no se merezca, ni material ni espiritualmente. ¿Es ésa la razón por la que se lo aborrece?

¿O acaso sostiene que el amor al dinero es el origen de todos los males? Amar una cosa es conocerla y respetar su naturaleza; por lo tanto, amar al dinero es conocer y respetar el hecho de que representa lo mejor de cada uno, que es la llave maestra para intercambiar su esfuerzo por el mejor esfuerzo de los demás. La persona que vendería su alma por unos centavos es la que proclama a gritos su odio hacia el dinero; y hay que reconocer que tiene motivos para odiarlo. Pero los amantes del dinero están dispuestos a trabajar por él, y saben que están en condiciones de merecerlo. Quien maldice el dinero, lo ha obtenido de manera deshonrosa, pero quien lo respeta, se lo ha ganado honestamente.

Huya de quien le diga que el dinero es malvado, pues esa frase es la señal que anuncia la presencia de un saqueador. En tanto los hombres vivamos en sociedad y necesitemos medios para tratar unos con otros, el único sustituto, en caso de abandonar el dinero, serían las armas.

El dinero exige las más elevadas virtudes para conseguirlo o conservarlo. Quienes carecen de valentía, de orgullo o de autoestima, los que no tienen sentido moral de su derecho al dinero y no están dispuestos a defenderlo como si se tratara de su propia vida, esos que parecen pedir perdón por ser ricos, no lo serán por mucho tiempo, pues son un cebo natural para las bandas de saqueadores, que desde hace siglos se agazapan bajo las rocas y salen en cuanto huelen a alguien que ruega ser perdonado por ser rico, y se apresuran a aliviarlo de su culpa, de su dinero y de su vida, tal como lo merece.

Entonces verán aparecer los hombres de doble moral: los que se basan en la fuerza, y sin embargo, dependen de quienes viven del comercio para darle valor a su dinero robado. Son los que quieren ser virtuosos gratuitamente, aquellos que en una sociedad moral son los criminales de quienes la ley debería proteger a los demás. Pero cuando una sociedad establece la existencia de criminales por derecho y de saqueadores legales, es decir de personas que utilizan la fuerza para apoderarse de la riqueza de víctimas desarmadas, entonces el dinero se convierte en vengador de su creador.

Esos ladrones se sienten seguros al robar a indefensos, luego de haber sancionado una ley para desarmarlos, pero su botín se convierte en un imán para otros saqueadores que también se lo arrebatan de la misma forma como ellos lo hicieron. Entonces el éxito irá, no la más competente en la producción, sino al capaz de la más despiadada brutalidad y crueldad. Cuando la fuerza se convierte en norma, el asesino vence al carterista, y la sociedad desaparece entre ruinas y cadáveres.

¿Quieren saber si ese día se acerca? Observe al dinero, pues es el barómetro de las virtudes de una sociedad. Cuando vea que el comercio se hace, no por consentimientos de las partes, sino por coerción; cuando adviertan que para producir, necesitan obtener autorización de quienes no producen nada; cuando comprueben que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciban que muchos se hacen ricos por el soborno y por las influencias más que por el trabajo, y que las leyes no los protegen contra ellos, sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare en que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en auto sacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.

El dinero es un medio tan noble que no compite con las armas, ni pacta con la brutalidad. Nunca permitirá sobrevivir a un país basado parcialmente en la propiedad y parcialmente en el robo. Siempre que aparezcan elementos destructores entre los humanos, comienzan destruyendo al dinero, porque éste es la protección del hombre y la base de su existencia moral. Los destructores se apoderan del oro, y entregan a cambio un montón de papel impreso. De esta forma, destruyen todas las normas objetivas del valor y dejan al hombre en las garras de un juez arbitrario. El oro era un valor objetivo, un equivalente a riqueza producida. El papel es una hipoteca sobre riqueza que no existe, respaldada por un arma apuntada al pecho de quienes se espera ha de producirla.

El papel es un cheque librado por saqueadores legales sobre una cuenta ajena: sobre la virtud de las víctimas. Espere al día en que ese papel sea rechazado con la leyenda “sin fondos”.

Cuando se haya convertido a la maldad en medio de supervivencia, no espere que los hombres sigan siendo buenos, no espere que conserven la moral y pierdan la vida convertidos en forraje de los inmorales, no espere que produzcan cuando la producción sea castigada y el robo recompensado. Entonces, no deberá preguntar “¿Quien está destruyendo al mundo? Porque será usted mismo el que lo estará haciendo.

Se encuentra entre los mayores logros de la civilización más productiva y se pregunta porqué todo se derrumba, mientras maldice la fuente que le da la vida: el dinero. Ve al dinero como lo han hecho sus antepasados salvajes. En la historia de la humanidad, el dinero ha sido siempre botín de saqueadores, de un tipo o de otro, cuyos nombres fueron cambiando, pero cuyos métodos fueron siempre los mismos: apoderarse del dinero por la fuerza y mantener cautivos a los productores, degradándolos, difamándolos y despojándolos de su honor. Esa frase acerca de la maldad del dinero, que expresa con meticulosa imprudencia, viene de la época en que la riqueza era producida por el trabajo de los esclavos, esclavos que repetían los movimientos inventados con anterioridad por la mente de alguien y que siguieron ejecutándose sin mejora alguna durante siglos. Mientras la producción fue gobernada por la fuerza y la riqueza se consiguió por usurpación, había poco para conquistar. Sin embargo, a lo largo de los siglos de miseria y de hambre, las personas exaltaron a los saqueadores como aristócratas de la espada, como aristócratas desde la cuna, y más tarde, como aristócratas de la burocracia, despreciando a los productores, como esclavos, comerciantes, vendedores o industriales.


Para gloria de la humanidad, existió por primera y única vez en la historia un país del dinero y no es posible dar un mayor tributo a los Estados Unidos de América, porque eso significa un país donde reinan la razón, la justicia, la libertad, la producción y el progreso. Por primera vez, la mente y el dinero de los hombres quedaron libres, dejó de existir la fortuna como botín de conquista y, en lugar de guerreros y esclavos, surgió el verdadero productor de riqueza, el gran trabajador convertido en el tipo más elevado de ser humano: el auto suficiente, el industrial estadounidense.

Si se pide que dé algún nombre a la distinción de la cual los estadounidenses pueden estar orgullosos, elegiría porque contiene a todas las demás, la de haber sido el pueblo que acuñó la expresión “ hacer dinero” Ninguna otra lengua o nación había utilizado semejante fórmula, porque los hombres siempre consideraron a la riqueza como una cantidad estática que sólo podía ser arrebatada, mendigada, heredada, distribuida, saqueada o obtenida como favor. Los estadounidenses fueron los primeros o mejor dichos los únicos que comprendieron que la riqueza debe ser creada. La frase hacer dinero contiene la esencia de la moralidad humana.

Sin embargo, debido a esas palabras, los estadounidenses fueron denunciados por las culturas podridas de estos continentes de ladrones. Ahora, el credo de los saqueadores los ha llevado a pensar que los más dignos industriales son motivo de vergüenza, que su prosperidad es motivo de culpa, que los industriales más eminentes son unos canallas, que sus magníficas fábricas producto de su trabajo honrado son el fruto del trabajo de esclavos movidos por el látigo, como los que construyeron las pirámides de Egipto. El depravado que se lamenta de no ver la diferencia en su propia piel como ocurrirá a la larga.

Hasta que descubra que el dinero es la raíz de todo lo bueno, seguirá encaminándose hacia su propia destrucción. Cuando el dinero deje de ser la herramienta mediante la cual los hombres se relacionan entre sí, los hombres mismos se convertirán en herramientas e otros hombres. Sangre, látigos, armas; o dólares. Debe elegir. No hay otra opción.

Autor: Ayn Rand
Libro: La Rebelión de Atlas