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febrero 15, 2008

Una fortuna inexplicable


Multiplicó su patrimonio por nueve en sólo cinco años: de 2 a 18 millones. Tres contadores explican por qué su declaración jurada no cierra.

Lo reveló Cristina Fernández de Kirchner en un discurso de campaña. Allá por 1976, cuando su entonces flamante marido Néstor la llevó a vivir a Santa Cruz a poco de comenzada la dictadura militar, él le dijo cuál era el objetivo: “Tengo que ganar mucha plata para ser gobernador”. Ella lo observó con una mezcla de admiración e incredulidad, pero la profecía terminó cumpliéndose.

El dinero y la política siempre fueron de la mano para el ahora ex presidente. Lo confirma la última declaración jurada que debió presentar ante la Oficina Anticorrupción antes de abandonar el poder: allí establece que tiene un patrimonio de 17.824.941 de pesos, un número impactante que lo convierte en el gobernante más rico de la historia argentina. Lo que no explica esa rendición de cuentas es cómo logró multiplicar por nueve su fortuna en sólo cinco años, desde el 2002 hasta hoy. En ese período no le sobró tiempo para hacer negocios ni planificar inversiones, sino que estuvo al frente de la Presidencia de la Nación. ¿Cómo hizo Kirchner para casi agregarle un cero a su fortuna cuando parecía tan ocupado gobernando el país? ¿Ese enriquecimiento relampagueante guarda relación con su paso por el poder?

NOTICIAS consultó a tres contadores reconocidos para analizar el aumento patrimonial que los Kirchner experimentaron año tras año. Dos de ellos aceptaron ser citados con nombre y apellido, mientras que el otro prefirió el anonimato por temor a las posibles represalias oficiales. Pero todos coincidieron en un punto: la declaración jurada del ex presidente no cierra.

¿Qué zonas oscuras hay en el patrimonio de quien aún hoy es el hombre más poderoso de la Argentina?

Otros temas vinculados a la corrupción en Argentina es el enriquecimiento rápido del ex secretario de Kirchner para el comercio con Venezuela Claudio Uberti, según el artículo publicado en Revista Noticias.

Artículo enviado por Eneas Biglione de Fundación Hacer

enero 03, 2008

Bancas Centrales



Autor: Manuel F. Ayau



El Banco de Guatemala (Banguat) destruyó el hábito de ahorro. Siguiendo la moda, persistentemente disminuye el valor de los ahorros de la gente en 4/5 por ciento anual. Le llaman inflación moderada. Pero ninguna ley económica justifica tan cruel proceder. ¿Acaso hay algún inconveniente con cero inflación e inclusive con uno o dos por ciento de deflación, como ocurrió en el Siglo de Oro, cuando el ahorro de la población se apreciaba con el tiempo?

Parece que los funcionarios no se aguantan las ganas de manipular. La inestabilidad causada por estar cambiando la tasa de interés cambia expectativas de consumo e inversión. Greenspan, primero alentó la demanda de vivienda, convirtiéndola en un artículo de especulación, y cuando vio el resultado, echó marcha atrás, causando muchas quiebras. En la década de los 1980, el Banguat causó la década perdida (ver La Década Perdida, CEES). A fines de la década de 1990 elevó severamente las tasas de interés, causando gran cantidad de pérdidas a personas y empresas otrora solventes.

Si investigamos el origen de las bancas centrales, encontramos que las razones han sido para beneficio de los políticos, y no económicas. Luego fueron imitadas por los paisitos que todo lo copian. A principios del siglo pasado, pocos países tenían bancas centrales. En EE. UU., alguna vez fue declarada inconstitucional y, para evadir ese "inconveniente", se organizó como institución privada que hoy pertenece a bancos miembros del Sistema de Reserva, con determinante injerencia del Gobierno. En Inglaterra, en el siglo XVIII, el Gobierno estableció el primer monopolio de emisión a un banco privado, a cambio de obtener más crédito. Más tarde lo nacionalizó.

Antes de la generalización de bancos centrales, el mercado, y no los gobiernos, habían libremente establecido el oro como patrón, utilizando billetes redimibles en oro. La cantidad de oro extraído no era manipulable, pues dependía del costo marginal de extraerlo. Rara vez un nuevo descubrimiento causaba inflación local que se esparcía por el mundo con efectos similares a los causados por los gobiernos, pero nunca nada tan catastrófico y empobrecedor como las inflaciones galopantes recomendadas por CEPAL, que subdesarrollaron a Argentina, Chile, Perú, etc.

No sé de crisis monetaria (no las bancarias) en la historia no causada por algún banco central. La súbita reducción del 30 por ciento del medio circulante en EE. UU. causó la infame Gran Depresión de los años 1930. Las crisis inflacionarias, desde Francia, en el siglo XVIII, hasta la fecha, jamás pudiesen haber ocurrido en ausencia de ley de curso forzoso, pues la gente hubiese recurrido a otra moneda.
Cuando no existían bancas centrales y aumentaba la producción mundial de bienes, la cantidad de dinero (oro) no aumentaba a la par, y los precios bajaban paulatinamente. A los sueldos y salarios se les sumaba el aumento del poder adquisitivo del dinero que recibían y ahorraban. Hoy, aunque los salarios aumentan en efectivo, no aumenta su poder adquisitivo y, cruelmente, los ahorros pierden valor.

Aunque por milenios el mundo prosperó sin ella, la Banca Central estará con nosotros muchos años, porque su suntuosidad apantalla al incauto, y porque ya ni siquiera se sabe, pues no se enseña, cómo funciona un mundo sin ella.

Fuente: www.prensalibre.com
Este artículo fue enviado por Eneas Biglione de Fundación HACER

noviembre 21, 2007

Chávez, el golpista



Si alguien en Venezuela sabe de golpes ése es Hugo Chávez. Juzga y tilda a los demás de golpistas, pero él no ha dejado de conspirar desde que entró a la Academia Militar. Ha vivido siempre obsesionado por los levantamientos «cívico-militares» (los suyos o los pergeñados en su contra). Y atormentado por una manía persecutoria: cuando era un joven oficial, sus compañeros de armas se sorprendían con sus gritos fuera de lugar: «¡Me quieren matar, allá están!», proferidos ante imaginarios fantasmas.

Encabezó un golpe de Estado para saltar a la fama como líder «bolivariano», utilizó el golpe que dieron en su contra para afianzarse en el poder y, ahora, prepara un golpe institucional para mudar de régimen. Siempre se ha salido con la suya, y pretende seguir haciéndolo hasta 2030.

Cuando Don Juan Carlos le recibió en audiencia por vez primera en 1999, recién investido presidente, le dio la bienvenida con un abrazo y una pequeña broma: «Así que tú eres el que das golpes». Mucho ha cambiado el tono ocho años después.

Lo del golpe viene de cuando era un joven teniente coronel de paracaidistas y, tras diez años de conspiraciones, se levantó en armas en la madrugada del 4 de febrero de 1992. La asonada fracasó. La prensa ya había anunciado meses antes lo que se cocinaba en los cuarteles. Mientras el país era tomado por los insurgentes, Chávez se refugiaba en el Museo Militar, desde donde observó con prismáticos cómo los tanques en vano trataban de tomar el palacio de Miraflores. Desde aquel refugio asumió el mando de la intentona y negoció sus 15 minutos de fama. Al atribuirse la dirección de la asonada, tuvo la oportunidad de figurar ante las cámaras (su debilidad) frente a las que llamó a la rendición con su famoso «por ahora».

Con los golpistas en prisión, el 27 de noviembre se produce un segundo golpe para intentar liberar a Chávez, que también fracasó tras dejar un saldo sangriento en el camino. Entonces se hace famoso un gordito de franela rosada que aparece en las pantallas de la estatal Venezolana de Televisión narrando con tartajeo la asonada y mostrando un vídeo del comandante con su segundo «por ahora».

El ex presidente Rafael Caldera libera al populista y le «premia» con un sobreseimiento del delito de traición a la patria y rebelión en armas contra el Estado. De no mediar esa gracia, en teoría podría haber sido condenado a muerte. Sólo pagó dos años de prisión.

Chávez siempre se ha cuidado de ocultar sus raíces marxistas. Sólo ha anunciado que su proyecto constitucional es un socialismo del siglo XXI. Alberto Garrido, justo acreedor al título de «chavólogo», cuenta que en 1980 tomó contacto con el guerrillero Douglas Bravo a través de su hermano comunista Adán Chávez e ingresó en el Comité Central militar de su Partido de la Revolución Venezolana (PRV). «Hace unos 20 años el mandatario venezolano asume las tesis del PRV que no es otra cosa que la insurrección cívico-militar, bolivarianismo revolucionario... utilización del petróleo como arma geopolítica, choque de civilizaciones...», afirmó en entrevista a ABC.

La intentona de 2002

Durante los 9 años de presidencia de Chávez el único político que olfateó los golpes antes de que ocurrieran fue el secretario general de Acción Democrática, AD, Henry Ramos Allup. Unas semanas antes de que se produjera la intentona del 11 de abril de 2002 ya la barruntaba en un diario nacional. Aquello fue una chapuza. Chávez fue depuesto y repuesto en su cargo apenas 48 horas después. En aquel golpe el mandatario apareció visiblemente asustado mientras era trasladado en helicóptero a la isla de Orchila. Los arzobispos Ignacio Velasco y Baltasar Porras contaron cómo Chávez se confesó y lloró abrazado a las túnicas de los prelados, a quienes, antes de aquel susto, por criticarle, les había dicho que tenían el diablo en la sotana.

Claro que tiempo tuvo después para resarcirse en sus apariciones en televisión. Chávez es un experto en las relaciones cara a cara, sobre todo cuando no tiene competencia. Por eso le gustan tanto las sesiones dominicales del «Aló Presidente» que pueden durar más de siete horas en las que salta de un asunto a otro como el mejor tele predicador de la escena. En las ruedas de prensa, le gusta tratar de aplacar a los periodistas preguntándoles de dónde son o qué conocen de Venezuela. A Enrique Serbeto, enviado especial de ABC, llegó a hacerle leer «La balsa de piedra», de José Saramago, tras comentarle que según la novela la tierra se rompía por los Pirineos «para que la Península Ibérica saliera al encuentro de sus hermanos latinoamericanos». En aquella época, le gustaba decir que su libro favorito era «El oráculo del guerrero», una especie de manual iniciativo un tanto esquizofrénico, escrito por un chileno que igual hubiera podido dedicarse a redactar el horóscopo en las páginas de «El Universal» de Caracas.

Bastaba con hojear «El Oráculo» para darse cuenta de la personalidad del mandatario. En septiembre de 2000, organizó en Caracas una cumbre de la OPEP con el objetivo de hacer subir los precios del petróleo y bajo el argumento de que «un barril de coca cola, o de helado, o de agua mineral, cuestan más que un barril de petróleo». Cuando el enviado especial de ABC le sugirió que si subía el precio del combustible también subiría el de los demás productos que citaba, le echó en cara en plena rueda de prensa que se notaba que estaba preocupado por el precio de los helados y que por eso tal vez le sobraban unos kilos de peso. Ése era su estilo expeditivo, su impulso de hablar primero y, tal vez, pensar después en lo que había dicho.

Tras el golpe de 2002, en las navidades de aquel año, le cayó encima una huelga general que él calificó de «golpe petrolero». Otro más. «Liberen al oso», reclamaron sus partidarios, en alusión al plantígrado que luce en sus botellas la cerveza más popular de Venezuela: «Polar». La cerveza —y la comida— empezaba a escasear tras casi un mes de paro obrero, cierre empresarial y huelga-sabotaje petrolero. Un intento de asfixia económica.

Sólo los buhoneros de Sabana Grande y los mercados populares —gestionados por las Fuerzas Armadas— lograron romper el «lock out». Técnicos contratados en el extranjero —las televisiones locales buscaban afanosamente a un hindú con turbante— pusieron en marcha la industria del país. Siete semanas después huían los cabecillas de la insurrección.

Pese a la escasez, no obstante, los caraqueños no dejaron de celebrar las Pascuas. Año Nuevo lo recibimos en dos escenarios: un barrio popular, donde una verbena algo cutre animaba a un puñado de chavistas uniformados de rojo. Y una explanada en la autopista Francisco de Miranda, en el elegantón municipio de Cachao, donde miles de personas de clase media se divertían con actuaciones sobre un enorme escenario, como sacado de una gira de los Rolling Stones. Las dos Venezuelas.

A Chávez aquel «golpe petrolero» le pareció una bendición, ya que le permitiría hacer una purga en la estatal de Petróleos de Venezuela, PDVSA, de donde despidió a 20.000 ejecutivos e ingenieros. En aquellos días se producían 3,2 millones de barriles diarios. Hoy, con una nómina de unos 100.000 empleados, la producción es de 2,5 millones. Tras constatar que han fracasado todos los intentos golpistas pergeñados por la oposición en nueve años, el ex guerrillero Teodoro Petkoff, hoy director del diario «Tal Cual», reflexiona: «¿Cuál fue el resultado de la táctica golpista de 2002? Reforzar a Chávez y entregarle en bandeja de plata la Fuerza Armada Nacional y PDVSA. Las armas y la plata».

Golpe desde el poder

Aprovechando que en el país del Orinoco aún hay más pobres que ricos —Chávez no ha hecho nada para remediarlo—, y que los primeros le muestran apoyo inquebrantable, el líder revolucionario se apresta ahora a perpetrar un golpe jurídico e institucional. Un cambio de régimen. Otro golpe.

La Constitución de 1999, la «Bicha», se le ha quedado corta. Necesita otra que le dé vía libre a su proyecto de estatización de la propiedad y a una nueva configuración política que le asegure el poder y la reelección vitalicia. Pero, por primera vez, el régimen cívico-militar comienza a presentar fisuras internas: desde los socios parlamentarios de «Podemos» al general Baduel, el mismo que salvó el culo a Chávez en la asonada de 2002.

A medida que se avecina el referéndum, Chávez denuncia turbios planes conspirativos para derrocarle, y advierte: «Los voy a aplastar». El mandatario es desafiado por un «Comando Nacional de la Resistencia», que ha anunciado una insurrección civil una semana antes de la consulta. A poco que se desmadre el movimiento y que éste se torne en otra chapuza, Chávez tendrá una nueva ocasión para denunciar otro «golpe» y remachar, por enésima vez, los clavos de su poder.
Autor: Ludmila Vinogradoff,Manuel M Cascante & Enrique Serbeto
Fuente:
ABC España
http://www.hacer.org/current/Vene193.php

Este artículo fue enviado por Eneas Biglione de Fundación Hacer

octubre 23, 2007

Hugo Chávez intolerante contra quines piensan distinto


El caudillo venezolano respondió duramente a los obispos que cuestionaron su reforma constitucional. "Ellos son los moralmente inaceptables para nuestro pueblo, para los cristinanos, nos dan vergüenza", afirmó.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, devolvió a los obispos el calificativo de "moralmente inaceptable" que estos utilizaron para definir la reforma constitucional que promueve y que se votará en un referendo el próximo diciembre.
"Ellos dicen que es moralmente inaceptable la reforma. Ellos son los moralmente inaceptables para nuestro pueblo, para nuestra iglesia, para nosotros los católicos, los cristianos. Nos da vergüenza esos obispos que tenemos, y si alguno se considera la excepción que lo diga, porque el que calla otorga", afirmó.
"Con qué tristeza oía a un obispo, a unos obispos, mintiéndoles al país. ¡Qué Dios los perdone! por su ignorancia, por su insensatez", señaló Chávez en una llamada telefónica reproducida "en vivo" por la emisora estatal de televisión VTV y dirigida a activistas de su Partido Socialista Unitario de Venezuela (PSUV).
Chávez, quien le reveló a sus activistas del PSUV que sufre de una bronquitis, destacó que eso no le ha impedido revisar lo que llamó un "Plan Revolución 2008", del cual no dio más detalles y del que solo reveló que será "una revolución dentro de la revolución".
Estamos en un periodo "de transición, porque realmente el nuevo proyecto del gobierno de la revolución comienza el día en que se apruebe la reforma, pero no voy a adelantar nada sobre el R-2008" , aunque apuntará a "la profundización de la revolución", reiteró.
Tras ello, Chávez insistió en sus críticas a los obispos y aseguró que la posición que expresaron con respecto a la reforma sigue la línea que se trazaron "con el golpe de Estado" que lo derrocó durante dos días en abril de 2002.
Entonces, "los obispos todos callaron, por tanto, apoyaron el golpe y la masacre contra el pueblo y todo ese desastre que aquí hubo", subrayó.
La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) calificó el viernes de "moralmente inaceptable" el proyecto de reforma constitucional que Chávez impulsa, debido a su carácter "excluyente" y restrictivo de las "libertades", según un documento elaborado por el Episcopado y leído ese día por el obispo Diego Padrón.
"Por cuanto el proyecto de reforma vulnera los derechos fundamentales del sistema democrático y de las personas, poniendo en peligro la libertad y la convivencia social, la consideramos moralmente inaceptable a la luz de la doctrina social de la Iglesia", subrayó el documento episcopal.
La "radicalidad y profundidad de los cambios introducidos en la estructura del Estado" por el proyecto "va más allá de una reforma", que "más que enfrentar y superar la problemática vivida en el país, profundizaría la polarización entre los venezolanos, dificultaría la convivencia social, con el peligro de generar nuevos odios y conflictos que queremos evitar", señaló el texto episcopal.
"La proposición de un Estado socialista es contraria a principios fundamentales de la actual Constitución y a una recta concepción de la persona y del Estado (...) excluye a sectores políticos y sociales del país que no estén de acuerdo con el Estado socialista, restringe las libertades y representa un retroceso en la progresividad de los Derechos Humanos", sostuvo el Episcopado.

Fuente: Infobae.com
Este artículo fue enviado por Eneas Biglione de la Fundación Hacer

octubre 16, 2007

Mi Primo el Che

Por Alberto Benegas Lynch (h)



















Ahora que se han aquietado algo las aguas de un nuevo aniversario de la muerte del Che Guevara, escribo sobre este personaje macabro con algún ingrediente que, en parte, introduce otra perspectiva.
En mi familia se ha hablado bastante del Che ya que mi padre era primo hermano del suyo. El abuelo del sujeto de marras era una persona excelente, Roberto Guevara, casado con Anita Lynch, hermana de mi abuela materna. En tren de genealogía, consigno que soy mas Lynch que Benegas ya que tanto mi padre como mi madre descienden de dos de los hijos de Patricio Lynch, de quien desciende también el Che.
De entrada este revolucionario nato reveló cierta inclinación por el incumplimiento de la palabra empeñada puesto que le prometió a su primera novia que saldría a comprar cigarrillos y nunca mas volvió. Mostraba también ciertas rarezas al esforzarse en dar diez pasos a la salida de todos los ascensores y caer con la pierna izquierda, cosa que si no lograba volvía al adminículo y repetía la operación hasta que daba en la tecla (ya lo de la pierna izquierda parecía anunciar algo de su futuro dogmático).
Mi padre solía repetir el conocido aforismo de aquello que "los parientes no se eligen, se eligen los amigos". Si bien es cierto que en todas las familias hay bueno, regular y malo en proporción al tamaño de las mismas, siempre noté cierta dosis de vergüenza por el hecho de que se había filtrado en la nuestra un personaje de características tan siniestras.
En una oportunidad, una de mis tías me contó que de muy chico el Che se deleitaba con provocar sufrimientos a animales y, de mas grande, insistía en que la muerte (de otros) no era tan mala después de todo y que, en este contexto, se adelantó a la definición de Woody Allen: "morir es lo mismo que dormirse pero sin levantarse para hacer pis".
Esto último que puede parecer gracioso y ocurrente cuando proviene de ámbitos cinematográficos, resultó un una tragedia mayúscula para los cientos de asesinados por el Che quien finalmente transformó aquella definición en que "el verdadero revolucionario debe ser una fría máquina de matar". Y todo por la manía de los Stalin, Pol Pot, Hitler y Castro de este planeta que en sus ansias por fabricar el consabido "hombre nuevo" han torturado, vejado, mutilado y asesinado a millones de seres humanos.
Y pensar que Cuba, a pesar de las barrabasadas de Batista, era la nación de mayor ingreso per capita de Latinoamérica, eran sobresalientes en el mundo las industrias del azúcar, refinerías de petróleo, cerveceras, plantas de minerales, destilerías de alcohol, licores de prestigio internacional; tenía televisores, radios y refrigeradores en relacion a la población igual que en Estados Unidos, líneas férreas de gran confort y extensión, hospitales, universidades, teatros y periódicos de gran nivel, asociaciones científicas y culturales de renombre, fábricas de acero, alimentos, turbinas, porcelanas y textiles. Todo antes de que el Che fuera ministro de industria, período en que el desmantelamiento fue escandaloso. La divisa cubana se cotizaba a la par del dólar, antes que el Che fuera presidente de la banca central.
Como no podía ser de otro modo el Che comenzó su carrera como peronista empedernido. Recordemos que la política nazi-fascista de Perón sumió a la Argentina en lodazal del que todavía no se ha recuperado y que, entre otras cosas escribió en 1970 que "Si la Unión Soviética hubiera estado en condiciones de apoyarnos en 1955, podía haberme convertido en el primer Fidel Castro del continente" y, cuando estaba en el poder vociferó en 1947: "Levantaremos horcas en todo el país para colgar a los opositores" y, en 1955, sentenció que "Al enemigo, ni justicia".
Es inadmisible que alguien con dos dedos de frente sostenga que la educación en Cuba es aceptable puesto que, por definición, un régimen tiránico exige domesticación y solo puede ofrecer lavado de cerebro y adoctrinamiento (y con cuadernos sobre los que hay que escribir con lápiz para que pueda servir a la próxima camada, dada la escasez de papel). Del mismo modo parecería que aun quedan algunas mentes distraídas que no se han informado de las ruinas, la miseria y las pocilgas en que se ha transformado el sistema de salud en Cuba y que solo mantiene alguna clínica en la vidriera para impresionar a cretinos.
Esperemos que los que siguen usando lo símbolos del Che como una gracia perciban que se trata de la humorada mas lúgubre, mórbida y patética de cuantas se le pueden ocurrir a un ser humano. Es lo mismo que ostentar la imagen de la tenebrosa cruz svástica como señal de paz.
* Alberto Benegas Lynch (h) es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias, en Argentina. Es Doctor en Economía y es Doctor en Ciencias de Dirección. Integra también la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Es autor de once libros y cuatro más en colaboración y enseña desde hace 35 años en universidades de la Argentina y del exterior. Sus libros incluyen prólogos del premio Nobel en Economía James M. Buchanan, del ex-Secretario del Tesoro del gobierno de los Estados Unidos, William E. Simon, del premio Nobel en Economía F.A. Hayek y de Jean-François Revel, miembro de la Academia Francesa. En dos oportunidades integró el Consejo Directivo de la Mont Pelerin Society y fué asesor económico de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, de la Cámara Argentina de Comercio, de la Sociedad Rural Argentina y del Consejo Interamericano de Comercio y Producción. Ha dictado seminarios y pronunciado conferencias en Canadá, Estados Unidos, Austria, Suiza, España, Australia, Corea del Sur, la República de China y en la mayor parte de los países latinoamericanos.

Fuente: Liberpress
http://www.hacer.org/current/LATAM269.php

Este ha sido un mensaje enviado por Eneas Biglione de Fundación Hacer, a mi dirección de correo electrónico

La Argentina del boicot y la mentira

Un artículo de Gabriela Pousá enviado por Eneas Biglione de Hacer a mi cuenta de correo electrónico.



por Gabriela Pousa *


Semana previsible la que comienza aunque en el escenario político nacional nada pueda preverse con demasiada exactitud y los imponderables sean ya una característica intrínseca de la política argentina. Posiblemente, lo que sea predecible es la conducta de la dirigencia y, en consecuencia, hasta las sorpresas dejan de asombrar como las elecciones dejan de convocar. A nadie le interesa demasiado que, en menos de 14 días, haya que votar en la Argentina.
Ni siquiera se debate a pocos días de los comicios quién y cómo va a gobernar, el tema del momento es la baja de precios. El bolsillo siempre fue el órgano más sensible del pueblo. La política económica se resume en el boicot y las presiones, primero impuestos por la Secretaria de Comercio y ahora también por la sociedad adiestrada para ello. El tomate fue víctima, la papa ya tiene su versión oficialista y la calabaza puede serlo en los próximos días. El Gobierno se confunde con el Estado y es éste el que dictamina qué debe hacer y consumir la ciudadanía: meses atrás, a los argentinos se les pedía no consumir carne para que el precio baje, la campaña en pro de las ensaladas ganaron el discurso oficialista. El boicot fue entonces contra los productores que no enviaban vacas al mercado: la simplificación más absoluta del problema agropecuario en la Argentina. El país llegó a consumir las vacas del Ejército. Hoy, la situación es distinta. La taba se dio vuelta y las verduras son las que cotizan. Las variables económicas pasan, pues, por el mercado de Liniers y las verdulerías, de nada sirve que haya o no un Ministerio de Economía.
De los subsidios que se esconden detrás de estas supuestas “rebajas” que coronan el estilo “populista” nadie habla. Entre este tipo de coyunturas tan efímeras como nulas se mueve la Argentina. Todo aparece solucionado sin que haya solución alguna. Lo mismo sucede con las encuestas: ofrecen ya resuelta la contienda política. El resultado electoral está dado antes aún de que se abran las urnas. La sociedad presencia absorta y hasta agradecida que la elección le sea develada antes de que ella se expida. El Estado benefactor ofrece todo en bandeja, Cristina Fernández es el plato de la fecha. De ese modo no hay responsabilidad en lo que vendrá, aunque si bien se mira tampoco hay libertad para que se decida. ¿Hay interés en decidir, en pensar, en madurar? El voto en blanco, el voto nulo y la concurrencia al cuarto oscuro el próximo domingo 28 darán la respuesta correcta a esa pregunta. A la apatía social se suma la desidia de la dirigencia y la confusión de ideas.
Si la oposición no “enamora” es porque es demasiado peronista, porque es en extremo radical o porque está infectada del gen nacionalista… Nada científico avala una u otra “crítica”. Con el silencio, huyendo al debate abierto y sin argumentos se defenestra directamente al adversario. La estrategia, guste o no, parece estar dando el resultado esperado por el Gobierno. Cristina gana en primera vuelta, esa es la consigna. Los medios se hacen eco. Apenas un par de encuestadores se atreven a otro vaticinio. Y es que los indecisos parecen ser la mayoría. Borges tenía razón: “la democracia es un abuso de la estadística”. Octavio Paz lo decía a su manera: “la democracia es el régimen de las opiniones relativas”. Y relativizados viven los argentinos esta nueva epopeya electoralista. Haber conseguido extender el sistema de votación en un lapso de tiempo determinado (24 años) es el triunfo, qué se elige luego es algo que no cuenta para evaluar si funciona o no la democracia o una forma eufemística usurpó el lugar de ésta. Lo que queda claro es que no es la democracia de Alexis de Toqueville la que se vive en la Argentina.
La etapa proselitista pone de manifiesto cómo se manipula a la gente, y como se miente alevosamente. Amén de manejarse las encuestas para dejar sin chance a la oposición y, consecuentemente, sin posibilidad de opción a la ciudadanía se habla y se promete impunemente. Esta semana se podrán escuchar anuncios de todo tipo, desde baja de tasas para créditos inexistentes hasta listas de productos que descienden un 7% en supermercados y almacenes. Si el pueblo después no accede al préstamo o no encuentra disponible el producto el problema es suyo, no del Gobierno. El Gobierno sólo se ocupa del anuncio.
Así se pasó la administración de Néstor Kirchner entre proclamas vacías como la de las inversiones chinas, las computadoras portátiles para las escuelas a menos de 100 dólares, la garrafa social, los créditos para inquilinos al costo de la vivienda, los cortes vacunos populares, la papa kirchnerista, los índices de inflación adulterados, la inauguración de escuelas, la construcción de viviendas… De la misma manera se declama ya el triunfo de la senadora y candidata oficialista. Con la foto y el atril, Kirchner gobernó durante más de 4 años la Argentina. Ni siquiera se sabe si la continuidad que impone Cristina tendrá Salón Blanco o solamente álbum fotográfico en otras geografías como lo tiene su campaña proselitista.
Ahora bien, hay un dato a tener en cuenta: la dirigencia empresaria participó de la mentira con complicidad excesiva, acudió a las reuniones, prestaron el físico para las conferencias de prensa “monologadas” desde Balcarce 50, y se fueron de allí sin saber siquiera para qué se los citaba ni firmar ningún acta por más que se anunciaran luego grandes “acuerdos”. El doble discurso no es sólo propiedad del Gobierno. Hay un vasto sector de la dirigencia que le tomó el tiempo al Primer Mandatario y le sigue el juego. Responde como este desea. Le hace la venia en la Casa Rosada y le da la espalda una vez fuera de esta. Es la misma que aplaude a la candidata en sus actos en hoteles cinco estrellas y se rasgan las vestiduras luego aduciendo que no los representa.
La política de Estado es el boicot, éste se hace eco de arriba hacia abajo en las jerarquías. De allí que hordas de piqueteros hayan bloqueado acceso a entidades financieras la última semana acusándolas de manejar los bonos en detrimento del Gobierno. Quienes efectuaban esos reclamos jamás vieron un bono en su vida, ni siquiera tienen cuentas bancarias ni saben que quiere decir la sigla “CER” ni les preocupa si el dólar sube o baja. Habrá que ver si algún día el boicot que promueve la dirigencia llega a la ciudadanía y esta boicotea no sólo el tomate sino el sistema electoral que impide que sea la mayoría la que defina quién gobierna a la Argentina. Néstor Kirchner asumió con un magro porcentaje de votos, se espera que lo mismo suceda con su esposa. El distrito de la Matanza es clave en un país que, amén del Gran Buenos Aires, posee otras 23 provincias…
Paradójicamente o no, en ese distrito donde se concentra la mayor parte del padrón electoral no hay listas colectoras ni boletas que confundan quien apoya a Cristina. Paradójicamente o no, en la Matanza el nivel de desempleo del total del país se duplica. Paradójicamente o no, en la Matanza se concentra la mayor parte de los planes Jefes y Jefas de Hogar. Paradójicamente o no, de su intendencia salió Alberto Balestrini, el candidato a vicegobernador de Daniel Scioli en la provincia. Paradójicamente o no, allí cerrará su campaña – después de huir de la gente o saludarla tras las rejas – la Primera Dama la próxima semana. No es de asombrar que lo haga ratificando la continuidad: es decir con anuncios y fotografías…


“El pasado es el prólogo” decía Harry Truman. * Gabriela Pousa es analista Política. Lic. en Comunicación Social (Universidad del Salvador) Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE).

Fuente: Informe Politico Semanal de Gabriela Pousa