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febrero 21, 2010

CFK avisó: tirará la economía al precipicio - Economía para todos

El Gobierno da señales de que piensa hacer un festival de gasto público y para ello recurrirá a la emisión monetaria, sin importar si eso acelera la inflación o provoca otros problemas.

Ver nota en el sitio de orígen:
CFK avisó: tirará la economía al precipicio - Economía para todos

En este video Roberto Cachanosky explica cuales son las causas de la creciente inflación argentina.

COMENTARIO 15 DE FEBRERO 2010 from Economia Para Todos on Vimeo.

octubre 28, 2008

Tormenta Perfecta en la Economía Argentina


Leía un artículo de mi economista preferido, Roberto Cachanosky publicado en el diario La Nación de Buenos Aieres, el 27 de octubre, donde lo titula "Tormenta Perfecta en la Economía Argentina". En ese artículo, Cachanosky explica como es engañoso el método de valuación de reservas del Banco Central, donde el gobierno se vanagloria del monto de dichas reservas sin tener en cuenta los pasivos (deudas y obligaciones varias) del banco.

Como he estudiado ciencias económicas, entiendo la partida doble. En el artículo al que me refiero, se hace cita a Luca Paccioli, que fue quien inventó la partida doble en la contabilidad, y por ella cada vez que se registra un activo (Dinero, Créditos, Bienes de Uso, Inmuebles y Derechos Varios) se debe registrar una partida equivalente en el pasivo (deudas y obligaciones). Es decir, que si las reservas del Banco Central son de 48.000 millones de dólares, pero tiene obligaciones representadas en bondos emitidos por el mismo banco por $ 26.000 millones, entonces las reservas netas son la diferencia de ámbas cifras, es decir $ 22.000 millones de dólares.

Otro grave inconveniente, por el cual el gobierno parece no tener una solución, porque el daño producido por el curso del tiempo ha sido muy grande es la distorsión de precios relativos en el mercado de la energía. Los precios relativos son las relaciones de precios que los bienes tienen entre si, y ese cálculo se determina dividiendo simplemente el precio monetario de ambos productos. Pero los precios relativos son importantes, porque es la información de la que se valen las empresas para tomar decisiones al momento de invertir, determinar que cantidad de bien producir, cómo producir, en que momento producir, y por su puesto al menor costo posible. La distorsión de precios relativos se ha ido agravando cada vez más por el desfasaje que ha producido la inflación sobre los precios de la energía. Recordemos que esos precios están regulados por el gobierno, y que los aumentos que esos precios han tenido respecto a la inflación de los últimos cinco años son muy inferiores a los precios de los demás artículos.

El resultado de esta intervención gubernamental, con fines políticos, pero economicamente desastrozos, es que la inversión en el mercado energético es casi nula, y sin inversión el capital existente se va depreciando y no es reemplazado por otro, por lo que a largo plazo, la industria energética quedará destruída. Sin energía suficiente, la economía en general tiene limitado su crecimiento. No podrán establecerse nuevas industrias, ni instalar nuevas maquinarias si no hay energía para ponerlas en funcionamiento. Hasta ahora, el mercado ha ido tirando con los subsidios pagados por el tesoro público, para paliar los crecientes costos de producción, pero con el agravante de que el festival de subsidios pagados por el estado a tantos sectores, está produciendo un quebranto que terminará llevando al tesoro a un colapso, y cuando llegue ese instante, los precios de los bienes que están regulados por el gobierno explotarán cuando el subsidio ya no pueda ser pagado.


Esta política de regulaciones, subsidios con fines políticos para crear relación de dependencia del subsidiado hacia el gobierno, y despilfarro público con la creencia de que así se reactiva la economía, ha sido una constante a lo largo de la historia argentina, por lo menos desde los años 40. Los resultados están a la vista. Cada diez años hay un colapso económico, con devaluaciones, incautación de depósitos y ahorros de la población, desocupación, cese de pagos de deudas públicas, y en lo político con renuncias de ministros, caídas de gobiernos o rupturas del orden constitucional, y violaciones sistemáticas contra la propiedad privada. Es penoso ver que a tan pocos años del nefasto suceso ocurrido en el 2001, y todas las locuras que vinieron después volvamos a caer en lo mismo.

julio 02, 2008

Los frutos del populismo más berreta


No es casualidad que la Argentina haya pasado del crecimiento de fines del siglo XIX y principios del silgo XX a esta continua degradación económica.

Casi como si fuera una verdad revelada, el argumento central del Gobierno para justificar las retenciones ha dejado de ser el de producir menos “yuyito” para diversificar la producción agropecuaria. Ahora, aseguran que el aumento de las retenciones será destinado a financiar más programas sociales. Así, redistribuir la riqueza ha pasado a ser el argumento central de los Kirchner. Y para financiar esa redistribución se le aplicaría una mayor carga tributaria a quienes tienen ganancias “extraordinarias”. No sólo el gobierno sostiene esta línea de argumentación, sino que la oposición, para no ser políticamente incorrecta, dice estar de acuerdo con la redistribución de la riqueza.

Como señalaba en otra nota Antonio Margariti, no queda claro si el gobierno quiere redistribuir la riqueza o los ingresos, dado que no son la misma cosa. Dicho en otras palabras, ¿qué quiere el gobierno? Redistribuir el departamento (la riqueza) o el alquiler que cobra el dueño (los ingresos). Pero, como dice Margariti, al gobierno le da lo mismo hablar de riqueza y de ingresos como si éstos fueran sinónimos. Volviendo al tema de la riqueza y los ingresos, por ejemplo, ¿qué harían los Kirchner con su patrimonio para distribuir justamente la riqueza? ¿Entregarían el 40% de sus 18 casas y 4 departamentos o el 40% de los alquileres que le generan esas 22 propiedades?

Ahora bien, dejando de lado el gesto que podrían tener los Kirchner para mostrar su voluntad de liderar y dar el ejemplo en esto de redistribuir la riqueza repartiendo sus propiedades o ingresos que les generan, deseo pasar al tema de fondo. Y el tema de fondo es el principio de la redistribución del ingreso (no de la riqueza). Lo que voy a decir a continuación es políticamente incorrecto, pero como no pretendo ganar votos, no tengo problema en ser políticamente incorrecto. Vayamos al punto.

¿Por qué razón alguien que trabaja, obtiene utilidades basadas en su esfuerzo personal, iniciativa, riesgo y capacidad de innovación tiene que transferirle compulsivamente sus ingresos a otra persona que no generó nada de ese ingreso? No encuentro ninguna justificación moral por la cual el burócrata de turno se arrogue el derecho de confiscar el fruto del trabajo a unas personas para transferírselas a otra sin que esta otra haya hecho nada que justifique el reclamo de vivir a costa de los otros.

En rigor, seamos honestos, este no es un problema de los Kirchner solamente. Ni siquiera es un problema de la dirigencia política en particular. Este es un problema de la sociedad argentina, entendiendo como sociedad argentina a una mayoría significativa de los habitantes que considera que está bien que el Estado les quite el fruto de su trabajo a unos para transferírselo a otros. La redistribución del ingreso generalmente está bien vista y ampliamente aceptada por mucha gente…siempre y cuando no le toquen el bolsillo a ellos. Y no digo esto por el caso particular de los productores agropecuarios porque ellos mismos han dicho públicamente que están dispuestos a ceder parte de sus ingresos para que el Estado los redistribuya. Inclusive los productores ni siquiera luchan por la eliminación de las retenciones sino que se limitan a pedir un techo a las mismas. Lo que digo es que la sociedad argentina (utilizando este término para simplificar palabras) apoya la distribución del ingreso…ajeno. Es común escuchar que cuando el Estado le cobra más impuestos a un determinado sector de la sociedad, inmediatamente éste salta argumentando que les cobren a otros que ganan más o que roban. Un argumento hipócrita para aparecer sensible, pero tacaño al momento de abrir la billetera. Todos son muy solidarios con la plata ajena y, por lo tanto, la dirigencia política en general y los Kirchner en particular no hacen más que reflejar lo que la mayoría de la gente apoya. El que unos mantengan a otros.

El ejemplo más evidente que me viene a la memoria fue el de los 90 cuando los docentes reclamaban un aumento de sueldos. Todos estaban de acuerdo en que ellos merecían ese incremento salarial. Se aprobó entonces la famosa estampilla que había que pegar en el parabrisas que mostraba el impuesto que cada uno había pagado para financiar dicho incremento de salarios. ¿Qué pasó en ese momento? Todos los que tenían autos saltaron como leche hervida porque tenían que poner de su bolsillo el aumento de salarios de los docentes que tan vehementemente reclamaban incluso los dueños de los autos.

Por supuesto que a muchos políticos esta cultura de la dádiva les viene de perillas porque les permite armar una inmensa red de clientelismo políticos y bolsones de corrupción con la plata ajena. La reparten como si fuera propia. Pero el drama de la Argentina es, a mi juicio, el pronunciado acento que siempre se pone en la distribución del ingreso como si este se generara solo, sin necesidad de riesgo, trabajo, esfuerzo, innovación, entre otras. Y como si el que ganara plata fuera un ser perverso al que hay que castigar por su éxito.

Basta con ver el presupuesto de este año para advertir lo desvirtuado que está el Estado. De los $ 161.500 millones del presupuesto nacional, $ 98.720 millones, es decir el 61%, está destinado al rubro Servicios Sociales, incluyendo esto vivienda, jubilaciones y pensiones, educación, trabajo, etc. Casi dos terceras partes del presupuesto se destinan a redistribuir el ingreso, mientras que la seguridad y la defensa de la nación brillan por su ausencia. Es como si el Estado hubiese decidido privatizar la protección de la vida y la propiedad de las personas (seguridad) decidiendo que cada uno se encargue de defenderla, y se hubiese concentrado exclusivamente en repartir los ingresos. De esta forma, el monopolio de la fuerza que le fue delegado para defender la vida, la libertad y la propiedad de las personas, lo utiliza para expoliar a los que producen y redistribuir el fruto de su trabajo. El Estado argentino se ha transformado en una especie de delincuente que sistemáticamente se apropia de los ingresos y patrimonios de la gente bajo el argumento de la solidaridad.

Desde el punto de vista estrictamente económico, la mejor redistribución del ingreso se produce a partir de instituciones confiables que atraen inversiones, crean puestos de trabajo mejor remunerados y, de esta forma, la gente recibe una porción mayor del ingreso nacional gracias al resultado de su trabajo. Por otro lado, no hay mecanismo más eficiente para ejercer la solidaridad que la que surge de las asociaciones civiles que brindan apoyo a diferentes sectores gracias a las donaciones que reciben en forma voluntaria de personas y empresas. Porque son estas las que se encargan de controlar que los dineros que destinan a esas organizaciones sean efectivamente bien asignados y no se pierdan en los pliegues de la burocracia y la corrupción.

En lo estructural, los argentinos tenemos que cambiar esa mentalidad de pensar que, por definición, todo aquél que gana plata es sospechoso de algo y que, además, tiene la “obligación” de mantener a otras personas que no conocen. Esta cultura de la dádiva ha terminado por denigrar el trabajo de la gente y su dignidad. La mayoría se siente con derecho a vivir a costa del trabajo de terceros. Por lo tanto, cada vez son menos los que producen y más lo que quieren vivir sin producir reclamando un derecho que no es tal.

En lo que hace al caso particular de los Kirchner hay dos problemas puntuales: a) en primer lugar se pasaron de vueltas con el gasto público y la carga tributaria llevando al punto del agotamiento fiscal de la población y b) nadie les creyó cuando 90 días después de lanzar las retenciones móviles se acordaron de avisar que eran para financiar planes sociales. Fue tan burda la maniobra que, en este caso, no prendió en la población el discurso sensiblero.

De todas maneras, insisto, mientras los argentinos no cambiemos esta manía de querer vivir a costa del trabajo del otro, considerando como un derecho que otro me mantenga, me pague la casa, los estudios de mis hijos, etc., va a ser cada vez más difícil encontrar a alguien que quiera arriesgar sus capitales y trabajo para que luego los políticos, bastardeando el concepto de solidaridad, se apropien de los ingresos que generan quienes invierten y trabajan.

No es casualidad que Argentina haya pasado del crecimiento de fines del siglo XIX y principios del silgo XX ha esta continua degradación económica. Es que antes, con todos sus defectos, el modelo de país se basaba en el trabajo, en el esfuerzo personal y en la atracción de capitales. A eso venían los inmigrantes. A trabajar duro para construirse un futuro que no conseguían en sus países europeos. Fue la aparición de la cultura de la dádiva que se instaló en nuestro país lo que nos ha llevado a ser una país decadente, y como buenos hipócritas, encima tratamos de explicar nuestra decadencia en conspiraciones internacionales que surgen de las afiebradas mentes de los resentidos que quieren vivir como se vive en los países capitalistas pero usando las reglas del populismo más berreta.

mayo 20, 2008

¿Puede haber un corralito bancario? R.Cachanosky responde


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Roberto Cachanosky responde a preguntas de sus oyentes que le preguntaron sobre si existe algún riesgo de un nuevo "corralito" en Argentina, debido al retiro masivo de fondos de los bancos en los últimos dias por parte de los depositantes y el refugio que los ahorristas buscan en el dólar.

Por estas declaraciones donde el economista no invita a nadie a retirar depósitos de los bancos, ni impulsa a los ahorristas a cambiar sus pesos por dólares, el Sr. Cachanosky ha sido denunciado en un informe que el presidente del Banco Central de la República Argentina ha enviado a la presidente Cristina F. Kirchner, como alguien que de mala fe busca un colapso del sistema bancario en Argentina.

Fuente: http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=2106

mayo 10, 2008

El Informe Económico de Roberto Cachanosky en FM Identidad

Roberto Cachanosky en su programa radial en FM Identidad, responde al dirigente Pablo Moyano sobre lo erróneo de culpar al paro agropecuario sobre las espectativas inflacionarias en Argentina.


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Felipe Noguera

Felipe Noguera habla de la popularidad del gobierno argentino en el programa de Roberto Cachanosky.


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Daniel Montamat explica en el programa radial de Roberto Cachanosky el problema de la escasez de combustibles en Argentina debido a las regulaciones gubernamentales al comercio. Importar combustibles del extranjero tiene un costo de $ 2.50 por litro sin incluir impuestos y el gobierno pretende que las empresas privadas lo vendan a $ 1.10. Naturalmente ninguna empresa está dispuesta a importar combustibles y por tanto es la escasez. Las empresas productoras de combustibles en Argentina están trabajando casi al 100% de su capacidad.


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Eugenio Paillet habla con Roberto Cachanosky sobre las peleas internas dentro del gobierno, entre los cristinistas y los duros partidarios de Néstor Kirchner.


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El programa del Sr Roberto Cachanosky se transmite los sábados a las 11:30 hs en FM Identidad. www.fmidentidad.com

mayo 04, 2008

Qué nos depara el kirchnerismo

Qué nos depara el kirchnerismo con sus desparpajos económicos y políticos. Esto es lo que pronostica este estupendo periodista y economista Roberto Cachanosky.





Otros vínculos al sitio Economía Para Todos

Sólo les falta decir “ el que apuesta al dólar, pierde”
http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=2083

Ya sabemos
http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=2087

La inevitabilidad del colapso
http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=2090

abril 18, 2008

Los gritos desde la tribuna no cambian la realidad

Por Roberto Cachanosky

Cuando un modelo se agota y entra en cuenta regresiva, los discursos no modifican el escenario. Eso sólo es posible con un cambio de políticas.

¿Quién puede invertir en un país en el cual su presidente da cuatro discursos en una semana, todos ellos cargados de amenazas, descalificaciones, contradicciones y temas que no tienen nada que ver con los problemas reales de la gente (por ejemplo, como mencionar al golpe de Estado 1976 mientras se habla de las retenciones al campo)? ¿Quién puede invertir en un país en el cual el representante de las fuerzas de choque del gobierno es sentado en un sitio de honor junto al presidente luego de haber usado la fuerza bruta para agredir a quienes piensan diferente? ¿Quién puede invertir en un país en el cual el titular del Ejecutivo, en vez de buscar las soluciones a los problemas, convoca a un acto de apoyo a su gestión y crea una escenografía de cartulina para tratar de convencer a la gente de que cuenta con el apoyo popular? ¿Quién puede invertir en un país donde el esposo del primer mandatario lanza sus tradicionales diatribas y luego habla de amor y de diálogo? ¿Quién puede invertir en un país en el cual el secretario de Comercio se cree un iluminado que puede exigirles a las empresas a qué precios tienen que vender y qué rentabilidad tienen que obtener de sus inversiones? Leer más



DIALOGO CON EL ECONOMISTA AGUSTIN MONTEVERDE SOBRE LA ECONOMIA ARGENTINA



Vinculos relacionados: El setenstismo se bate en retirada por Alejandro Salas

febrero 18, 2008

Roberto Cachanosky entrevista a José E. Miguens y Roberto Bosca

El auge de las religiones en los últimos años se ha vuelto un problema político que los dirigentes no saben manejar. El principal problema es el fundamentalismo islámico.

Los sociólogos José Enrique Miguens y Roberto Bosca hablan del tema de las religiones.



Fuente: www.economiaparatodos.com.ar

diciembre 31, 2007

Argentina: La cultura del saqueo

He pensado mucho en el relato de Ayn Rand que está en el encabezado de este blog. En Argentina hace muchos años que ha prendido la cultura fascista de justicia social y de distribución de la riqueza. Por su puesto que la clase dirigente argentina está muy comprometida con este concepto de distribuir riqueza. Distribuir la riqueza de otros no la de ellos. El relato escrito en el encabezado del blog lo elegí porque se adecua perfectamente a la realidad argentina. El concepto de justicia social es opuesto al de justicia propiamente dicho. Justicia significa dar a cada uno lo suyo, restituir las cosas a su estado original. El concepto de "justicia social" significa distribuir la riqueza producida por otros en beneficios de quienes no tienen. Ambos conceptos son contradictorios entre si. El segundo consiste realmente en extraer compulsivamente el producto del trabajo ajeno, es decir un robo a mano armada cuya arma es la ley y un agente de policia para quien se niegue a entregar la parte exigida. Éticamente hablando el concepto de justicia social, es un acto delictivo, un acto típico de saqueadores y piratas, no tiene nada de justo y es antisocial en grado sumo.

El concepto de distribución de la riqueza, tan pregonado por la Iglesia Católica parte de un error filosófico. Se cree que la riqueza es algo dado que sólo debe ser distribuida, pero la riqueza es algo que debe ser producida antes de ser distribuida. El error consiste en que se ignora el primer paso. La riqueza debe ser producida antes de ser distribuida, y en esto Ayn Rand lo dice claramente en sus obras, pero también lo dicen muchos economistas clásicos.

La única manera de crear riqueza es por medio del trabajo en cualquiera de sus formas. No es riqueza la tierra sino el producto de la tierra. Para que la tierra produzca riqueza se debe labrar, y labrar significa trabajo; para labrar se necesitan herramientas y las herramientas significan trabajo de otras personas que han hecho posible su existencia. El oro, los metales, el petróleo, no es riqueza propiamente dicha hasta que la acción humana los extrae del suelo. El trabajo es lo que da valor al producto. La riqueza producida por un país es lo que producen sus habitantes con su trabajo, y la forma de distribuir esa riqueza se llama de diversas formas según el origen de su contribución para conseguirla: salarios para los empleados, dividendos para quiens han aportado el capital que ha hecho posible la producción, beneficios para el empresario que ha organizado la producción, rentas o alquileres para quienes han prestado sus propiedades para la producción; esa es la forma en que se distribuye la riqueza, la única forma civilizada de distribuirla; la otra es por medio de la extorsión, la violencia o el robo. A este último género pertenece la "justicia social" impulsada por el estado, y sostenida intelectualmente por la Iglesia.

Quien no ha contribuido a la creación de riqueza en ninguna de las formas que he mencionado en el párrafo anterior: con trabajo, o aportes de bienes de capital, con dinero o con herramientas, no tiene derecho a recibir el producto de esa riqueza. Por esta razón justicia social es éticamente hablando una inmoralidad, una estafa, un saqueo legalizado. La distribución de riqueza por orden y en nombre de la "justicia social" es un asalto a la buena fe del hombre honrado que trabaja de sol a sombra para ganar su sustento; además en una contradicción a los mismos preceptos del cristianismo. Pero en Argentina el concepto de "justicia social" ha venido de parabienes a la mayoría de la población que no tiene hábitos de trabajo y casi siempre tiene excusas para no trabajar; también a venido bien a la clase política que son verdaderamente parásitos que no producen nada y usan el altruísmo, "la justicia social" y el amor al prójimo como mascarada para vivir a expensas de la clase productiva. Los intereses de la clase gobernante y de la clase gobernada son coincidentes, ambas tienen el mismo interés; el único que está en desventaja es quien trabaja y produce honradamente y de buena fe.

A continuación, un artículo escrito por Roberto Cachanosky en su sitio web: http://www.economiaparatodos.com.ar/. En el que describe de manera similar lo que he querido decir en este post. Más abajo dos videos del mismo autor, en donde se habla del vergonzoso escándalo de las maletas encontradas en el aeropuerto provenientes de Venezuela y por las cuales el gobierno argentino pretende hacerse pasar como víctima y culpar a los Estados Unidos de un supueto complot o "operación basura". En el primer video, Roberto Cachanosky pregunta porqué a Antonini Wilson no se lo arrestó antes de fugarse de Argentina, cuando hubo tiempo suficiente para hacerlo, la pregunta de Cachanosky es porqué hasta ese momento no se había descubierto la mentira dicha por Néstor Kirchner de que Antonini Wilson cenó con él en la Casa Rosada.

El empleo de la coacción, la violencia y la fuerza como métodos para obtener aquello que se desea, por más justo o merecido que sea, es una de las causas de la decadencia argentina.
Si alguien dudaba de que Argentina se dirigía de cabeza a una crisis, lo que hoy estamos viviendo debería terminar de convencerlo. Las luchas por el poder sindical llegan hasta el límite de comportamientos mafiosos. Los piqueteros están nuevamente en las calles cortando el tránsito y tomando reparticiones públicas, la calle es un caos por ausencia de autoridad, los precios se siguen disparando y el gobierno acaba de anunciar un plan de emergencia energética que refleja la improvisación con que se manejó este tema todos estos años.
En el fondo, la crisis es solo el emergente de valores totalmente subvertidos del cual el gobierno parece no haberse enterado, por el contrario, sigue dando vuelta los hechos al punto que la presidente (y digo presidente y no presidenta porque presidente es el cargo que figura en la Constitución) acaba de afirmar: “en este programa estamos yendo al tercer eslabón de la responsabilidad, que es la responsabilidad social, porque se puede tener muy buen gobierno pero si no se tienen buenas instituciones en lo privado y en la sociedad, es muy difícil abordar la transformación de un país". Con esta afirmación pareciera ser que Cristina Kirchner considera que el suyo y el de su marido han sido dos muy buenos gobiernos y que si las cosas no marchan mejor es por culpa de culpa de los empresarios y de la gente. Algo similar sostenía, Hitler cuando estaba por caer Berlín en manos de los rusos. Decía el dictador, en su delirio, que su pueblo iba a sufrir porque no lo había acompañado en el sacrificio.
Pero volvamos al caso argentino. Lo que uno ve desde décadas, y más acentuado ahora, es que al revés de lo que marca la presidente, es que justamente ha sido el Estado el que ha subvertido los valores de la sociedad y no se le puede pedir a la gente que tenga comportamientos diferentes si desde lo más alto del poder se actúa con impunidad, mentira y desprecio por el orden jurídico.
¿Qué valores puede exigirle Cristina Kirchner al resto de la sociedad si a sólo 48 horas de instalada en la casa de Gobierno se ha destapado un caso de corrupción que la involucra como candidata presidencial y compromete seriamente a su marido, que es el mentor de su candidatura?
Cuando Cristina Kirchner les exige seriedad a los empresarios y a la sociedad tiene que tener presente que las reglas de juego que hoy imperan en la Argentina fueron impulsadas por gobiernos con pensamiento populista como el de su marido y el de ella. ¿Qué valores impusieron? El de usar al Estado como instrumento de coacción para beneficio propio y de unos pocos amigos del poder. La cultura del trabajo, del esfuerzo personal fueron dejadas de lado para dar paso a la cultura de la prebenda y de la demostración de fuerza. Basta ver como facciones sindicales se enfrentan por cuotas de poder utilizando la calle como forma de manifestar su poder basado en la fuerza bruta. Aquí no hay razones, hay demostraciones de fuerza. Unos haciendo piquetes en 39 lugares diferentes de la ciudad violando el derecho de la gente a transitar libremente ante la pasividad de la autoridad pública, y otros amenazando con sacar los camiones a la calle como si fueran el séptimo de caballería.
Grupos piqueteros, que dicen ser partidarios del kirchnerismo, se dan el lujo de tomar por la fuerza bruta un edificio público en la ciudad de La Plata, lesionando gravemente a dos policías y los responsables son liberados casi inmediatamente.
Al mismo tiempo tenemos a algunos dirigentes empresariales que le chupan la media al gobierno de turno para mantener sus privilegios o los beneficios del eufemismo del tipo de cambio competitivo.
Argentina tiene reglas en las cuales el saqueo está a la orden del día. El saqueo como regla impuesta por el Estado por la cual se pervierte la ley para quitarle el fruto de su trabajo a quienes lo generaron para transferírselo a quienes no les corresponde. En nuestro país la ley está prostituida. No se la usa para establecer reglas de convivencia sino para saquear “legalmente” a diferentes sectores de la sociedad y para destruir el sistema republicano. Le ley no le pone límites al Estado, se los amplía generando océanos de corrupción.
La banda piquetera que tomó el edificio en La Plata se siente con derecho a exigir que le entreguen más dinero, canastas navideñas y no sé cuantas cosas más. ¿Quién tiene la obligación de pagar todos esos “beneficios” y por qué? ¿Qué estímulos puede tener el hombre o la mujer que se levanta temprano para ir a su trabajo a ganarse honestamente su sustento si ve que una banda de forajidos toma impunemente el edificio, es liberada y encima exige que ese señor o señora le de el fruto de su trabajo, luego de treparse viajar en condiciones infrahumanas en un colectivo, soportar los paros de subtes y aguantar los piquetes de Quebracho o la UOCRA (Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina)?
Del lado empresarial, hay sectores que, cual ladrones de guantes blancos, estimulan el tipo de cambio competitivo que no es otra cosa que cobrarle el impuesto inflacionario a la gente para transferirle a ellos los beneficios de un dólar caro, cuando no piden créditos subsidiados sin aclarar quién y por qué tienen que financiarles tal petición.
Todos piden y nadie dice por qué el que paga tiene la obligación de pagar la cuenta. Se crea así, una cultura del saqueo impulsada desde el mismo Estado, cuando no es que los mismos funcionarios del Estado forman parte del saqueo.
Ya no queda gran margen para esconder este uso desvergonzado del poder, de la mentira, para disimular la inflación, la crisis energética y la caída del salario real.
Argentina está nuevamente en la pendiente descendente porque no se han cambiado las reglas del saqueo, solo se han cambiado las personas. Y las mismas reglas con diferentes personas igual dan los mismos resultados.







Advertencia: el segundo video tiene un problema de edición. No coincide el audio con el movimiento de la imágen. Si el audio se hoye entrecortado es aconsejable hacer un click sobre la tecla "Pausa" y esperar unos segundos que se cargue completamente el buffer.

diciembre 29, 2007

La cultura del saqueo


El empleo de la coacción, la violencia y la fuerza como métodos para obtener aquello que se desea, por más justo o merecido que sea, es una de las causas de la decadencia argentina.

Si alguien dudaba de que Argentina se dirigía de cabeza a una crisis, lo que hoy estamos viviendo debería terminar de convencerlo. Las luchas por el poder sindical llegan hasta el límite de comportamientos mafiosos. Los piqueteros están nuevamente en las calles cortando el tránsito y tomando reparticiones públicas, la calle es un caos por ausencia de autoridad, los precios se siguen disparando y el gobierno acaba de anunciar un plan de emergencia energética que refleja la improvisación con que se manejó este tema todos estos años.

En el fondo, la crisis es solo el emergente de valores totalmente subvertidos del cual el gobierno parece no haberse enterado, por el contrario, sigue dando vuelta los hechos al punto que la presidente (y digo presidente y no presidenta porque presidente es el cargo que figura en la Constitución) acaba de afirmar: “en este programa estamos yendo al tercer eslabón de la responsabilidad, que es la responsabilidad social, porque se puede tener muy buen gobierno pero si no se tienen buenas instituciones en lo privado y en la sociedad, es muy difícil abordar la transformación de un país". Con esta afirmación pareciera ser que Cristina Kirchner considera que el suyo y el de su marido han sido dos muy buenos gobiernos y que si las cosas no marchan mejor es por culpa de culpa de los empresarios y de la gente. Algo similar sostenía, Hitler cuando estaba por caer Berlín en manos de los rusos. Decía el dictador, en su delirio, que su pueblo iba a sufrir porque no lo había acompañado en el sacrificio.

Pero volvamos al caso argentino. Lo que uno ve desde décadas, y más acentuado ahora, es que al revés de lo que marca la presidente, es que justamente ha sido el Estado el que ha subvertido los valores de la sociedad y no se le puede pedir a la gente que tenga comportamientos diferentes si desde lo más alto del poder se actúa con impunidad, mentira y desprecio por el orden jurídico.

¿Qué valores puede exigirle Cristina Kirchner al resto de la sociedad si a sólo 48 hs. de instalada en la casa de Gobierno se ha destapado un caso de corrupción que la involucra como candidata presidencial y compromete seriamente a su marido, que es el mentor de su candidatura?

Cuando Cristina Kirchner les exige seriedad a los empresarios y a la sociedad tiene que tener presente que las reglas de juego que hoy imperan en la Argentina fueron impulsadas por gobiernos con pensamiento populista como el de su marido y el de ella. ¿Qué valores impusieron? El de usar al Estado como instrumento de coacción para beneficio propio y de unos pocos amigos del poder. La cultura del trabajo, del esfuerzo personal fueron dejadas de lado para dar paso a la cultura de la prebenda y de la demostración de fuerza. Basta ver como facciones sindicales se enfrentan por cuotas de poder utilizando la calle como forma de manifestar su poder basado en la fuerza bruta. Aquí no hay razones, hay demostraciones de fuerza. Unos haciendo piquetes en 39 lugares diferentes de la ciudad violando el derecho de la gente a transitar libremente ante la pasividad de la autoridad pública, y otros amenazando con sacar los camiones a la calle como si fueran el séptimo de caballería.

Grupos piqueteros, que dicen ser partidarios del kirchnerismo, se dan el lujo de tomar por la fuerza bruta un edificio público en la ciudad de La Plata, lesionando gravemente a dos policías y los responsables son liberados casi inmediatamente.

Al mismo tiempo tenemos a algunos dirigentes empresariales que le chupan la media al gobierno de turno para mantener sus privilegios o los beneficios del eufemismo del tipo de cambio competitivo.

Argentina tiene reglas en las cuales el saqueo está a la orden del día. El saqueo como regla impuesta por el Estado por la cual se pervierte la ley para quitarle el fruto de su trabajo a quienes lo generaron para transferírselo a quienes no les corresponde. En nuestro país la ley está prostituida. No se la usa para establecer reglas de convivencia sino para saquear “legalmente” a diferentes sectores de la sociedad y para destruir el sistema republicano. Le ley no le pone límites al Estado, se los amplía generando océanos de corrupción.

La banda piquetera que tomó el edificio en La Plata se siente con derecho a exigir que le entreguen más dinero, canastas navideñas y no sé cuantas cosas más. ¿Quién tiene la obligación de pagar todos esos “beneficios” y por qué? ¿Qué estímulos puede tener el hombre o la mujer que se levanta temprano para ir a su trabajo a ganarse honestamente su sustento si ve que una banda de forajidos toma impunemente el edificio, es liberada y encima exige que ese señor o señora le de el fruto de su trabajo, luego de treparse viajar en condiciones infrahumanas en un colectivo, soportar los paros de subtes y aguantar los piquetes de Quebracho o la UOCRA?

Del lado empresarial, hay sectores que, cual ladrones de guantes blancos, estimulan el tipo de cambio competitivo que no es otra cosa que cobrarle el impuesto inflacionario a la gente para transferirle a ellos los beneficios de un dólar caro, cuando no piden créditos subsidiados sin aclarar quién y por qué tienen que financiarles tal petición.

Todos piden y nadie dice porqué el que paga tiene la obligación de pagar la cuenta. Se crea así, una cultura del saqueo impulsada desde el mismo Estado, cuando no es que los mismos funcionarios del Estado forman parte del saqueo.

Ya no queda gran margen para esconder este uso desvergonzado del poder, de la mentira, para disimular la inflación, la crisis energética y la caída del salario real.

Argentina está nuevamente en la pendiente descendente porque no se han cambiado las reglas del saqueo, solo se han cambiado las personas. Y las mismas reglas con diferentes personas igual dan los mismos resultados.

Fuente: http://www.economiaparatodos.com.ar

noviembre 29, 2007

La religión y la política. Nuevo auge de la religión

Roberto Cachanosky habla en su programa El Informe Económico con el sociólogo José Enrique Miguens y Roberto Bosco, quienes han escrito un libro llamado "Política y Religión".

Cuentan un relato de las persecuciones religiosas, de los fundamentalismos, y de los choques entre ideas religiosas y políticas.



Advertencia: El video tiene algunos problemas de visualización. Según el ancho de banda de conexión a internet puede tardar más o menos. Si se visualizan cortes, es mejor apretar play para iniciar la descarga. Luego hacer click sobre pausa, el video se detiene pero sigue la descarga. Se verá correctamente cuando se haya cargado todo el buffer.

noviembre 25, 2007

Argentina-Brasil: el problema energético común, y el déficit comercial

Felipe de la Balze, habla con Roberto Cachanosky, en El Informe Económico, de la visita de Cristina Kirchner a Brasil, del problema energético común a las dos naciones, y del déficit comercial entre Argentina y Brasil.

noviembre 22, 2007

Ese invento nuevo: el "productivismo"

Roberto Cachanosky nos habla de ese invento nuevo llamarse "productivista" , como lo llama ahora el gobierno al plan de gobierno, tamibén habla de la deignación de Martín Losteau como Ministro de Economía.




Autor: Roberto Cachanosky, programa "El Informe Económico"

noviembre 20, 2007

La caída del muro de Berlin 18 años después.

Andrés Cisneros, Jorge Casto y Alejandro Gómez hablan con Roberto Cachanosky, sobre la caída del muro de Berlín y los cambios políticos que le subiguieron




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noviembre 13, 2007

Un veterano del periodismo

Bernardo Neustad es un veterano del periodismo argentino. Ha sido el pionero de los programas políticos en televisión. Su larga carrera ha estado repleta de incidentes con los diferentes gobiernos que han intentado callarlo. Ha sido víctima de persecuciones, atentados y difamaciones. Ahora retirado del periodismo ha sido entrevistado por Roberto Cachanosky en su programa El Informe Económico, donde Neustad cuenta sus anéctodas.



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Fuente: www.economiaparatodos.com.ar

octubre 25, 2007

Las elecciones en Argentina

Roberto Cachanosky hizo en su programa un análisis de las encuestas y de los posibles resultados electorales del domingo 28 de octubre, comparándolos con los resultados de las elecciones congresionales del año 2005. En el segundo segmento intervienen Carlota Jackisch, Gustavo Martinez Pandiani y Agustían Pieroni.



La elección: acelerar el cambio o que Cristina se haga cargo

El resultado electoral del domingo próximo revelará si la población prefiere cambiar el rumbo de la Argentina o si, en cambio, opta por que la primera dama se hago cargo de la pesada herencia que deja su esposo.

A menos de una semana de las elecciones presidenciales, llama la atención las pocas encuestas que se han publicado. En otras oportunidades, aparecían como hongos en todos los medios. Tal vez el manoseo que se ha hecho de ellas y los gruesos errores del pasado reciente hayan determinado que su demanda sea baja, por la reducida credibilidad que hoy tienen ante la opinión pública. Por supuesto, algunas he visto y la verdad es que las hay de todo tipo. Desde las que dan como ganadora a Cristina Kirchner en la primera vuelta, hasta las que colocan a Alberto Rodríguez Saá en el segundo lugar y a la primera dama bastante lejos del 40%. Lo cierto es que todavía no sabemos cuál va a ser el resultado del domingo que viene, aunque, por lo que dicen todos, parece que la senadora Kirchner ganará en primera vuelta. ¿Para qué disentir con esa opinión generalizada si en una semana nos vamos a enterar de la realidad? Ahora bien, algo que se observa claramente es la capacidad que ha tenido el gobierno de Néstor Kirchner para dividir a la sociedad: están, por un lado, los que van a votar a Cristina Kirchner –si bien debo confesar que todavía no me topé con demasiados de ellos– y, por otro, los que están dispuestos a votar a cualquiera con tal de que la primera dama no se convierta en presidenta. Yo diría que hasta algún liberal podría llegar a festejar que Elisa Carrió gane las elecciones o un anti-peronista podría descorchar una botella de champagne si el vencedor es Rodríguez Saá. En todo caso, las ideas han sido dejadas de lado y el rencor y el resentimiento que ha transmitido permanentemente Néstor Kirchner en estos cuatro años y medio de presidencia han saturado la capacidad de tolerancia de buena parte de la población. La única transversalidad que ha conseguido el presidente es lograr enemigos en todos los sectores sociales e ideológicos de la Argentina. Un mérito que no es menor. No me sorprendería que, si los números no le dan a Cristina para ganar en la primera vuelta, le termine pasando lo mismo que a Carlos Menem en 2003, que habiendo salido primero en la primera vuelta, no podía ganar en la segunda. Sería una verdadera ironía de la vida. Si en su propia provincia los Kirchner no pueden pisar el suelo sin una fuerte custodia de la Gendarmería, es de imaginar lo que puede ocurrir en el resto del país. Por ejemplo, en Entre Ríos, provincia en la que primero cebaron a la gente con el enfrentamiento por las pasteras y ahora dejaron colgados del pincel a los entrerrianos. Justamente, el tema de las pasteras me lleva a recordar que la mentira sistemática ha sido otra de las características de un gobierno que en 2003 entró por la ventana de la Casa Rosada gracias a la visión de estadista de Eduardo Duhalde, el mentor de Kirchner. Y ni qué hablar de los resonantes casos de escándalos de corrupción que durante semanas se fueron sucediendo uno atrás de otro. O del manejo arbitrario del poder y de los fondos públicos. A estas conductas vergonzosas se les suman actitudes también deplorables, como estar permanentemente revolviendo el pasado en forma parcial y arbitraria, esparcir resentimiento en cada discurso, atacar y despreciar a quienes piensan diferente, usar el Estado como si fuera propiedad privada del matrimonio presidencial, mentir y aislar a la Argentina del mundo civilizado llevándonos a los brazos del déspota Chávez. Todo esto puede estar explicando el comportamiento tan atípico de estas elecciones, en las cuales la mayoría de la población deja de lado sus ideales y busca la manera de frenar esta orgía de patoterismo e impunidad en el manejo de la cosa pública. Es como si la gente estuviera pidiendo una bocanada de aire fresco después de tanta polución de insultos y de desprecio por los valores republicanos. Me da la impresión de que cada uno, a su manera, está buscando la forma de recuperar algo de la dignidad del ser argentino y eso explicaría el comportamiento tan atípico del electorado no kirchnerista y que, como decía antes, un anti-peronista pueda festejar que gane un peronista o un liberal si vence Carrió. Es más, hasta hay anti-kirchneristas que, maquiavélicamente, proponen votar a Cristina para que se haga cargo de la herencia que dejará su esposo. Como se puede ver, hay de todo. Y aquí viene el verdadero problema. ¿Qué le espera a la Argentina después del 28 de octubre? Lo que nos espera es la dura realidad de tener que enfrentar la cantidad de problemas que ha venido creando el Gobierno, escondiéndolos detrás de subsidios, barriéndolos debajo de la alfombra o disimulándolos mediante amenazantes llamadas telefónicas. Cuando Kirchner y su esposa hablan de pacto social lo hacen porque están abriendo el paraguas frente a la avalancha de problemas que se avecinan. Inflación, crisis energética, demanda salariales siderales por parte de los dirigentes sindicales, pedidos de los tradicionales sectores prebendarios para que aumente el tipo de cambio nominal, exigencias de créditos baratos, ausencia de inversiones, dificultades para afrontar los vencimientos de la deuda pública el año próximo e inseguridad son sólo algunos de los temas a resolver de un largo listado. Es bastante poco probable que un eventual gobierno de Cristina Kirchner pueda resolver todas estas cuestiones, por la simple razón de que fueron ella y su marido quienes las crearon. Digamos que crearon su propio Frankenstein y, curiosamente, se entregan a sus brazos para ser destruidos. Lamentablemente, en el medio hay millones de argentinos que van a tener que padecer la macabra obra de los Kirchner. Pero, si la Argentina sobrevivió al Rodrigazo, al fin de la tablita cambiaria, al Plan Austral, a la hiperinflación y a la crisis de 2001-2002, ¿por qué no ha de sobrevivir a lo que viene? El único interrogante que queda por develar es si el electorado acelerará el cambio de rumbo el 28 de octubre o le dejará a Cristina la herencia de su propia obra para que se haga cargo.

Autor: Roberto Cachanosky
Fuente: www.economiaparatodos.com.ar