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noviembre 28, 2007

Aumento del precio de los alimentos


por Gary Becker
Gary S. Becker es Premio Nobel de Economía (1992), profesor de economía de la Universidad de Chicago, académico de Hoover Institution y miembro del consejo asesor del Proyecto de Privatización del Seguro Social del Cato
* * *
Malthus y muchos de sus modernos seguidores asumen que el crecimiento de la población causa aumentos en los precios de los alimentos. En 1968, el biólogo Paul Ehrlich, en su libro “La bomba poblacional”, predijo que cientos de millones de personas morirían de hambre para mediados de los años 70. Desde luego que eso no sucedió y en los últimos 40 años el precio de los cereales y demás alimentos básicos ha bajado en relación con los precios de productos no alimenticios. Pero esto ha cambiado en los últimos dos años y en 2007 la inflación en el precio de los alimentos ha sido mayor que en todo lo demás.

Pero el aumento de la población mundial no resultó ser el factor determinante, entre otras cosas porque su crecimiento se ha reducido en los últimos 30 años. Una razón mucho más importante ha sido el aumento del ingreso per cápita en los países en desarrollo, especialmente en China y la India. Otro importante factor han sido los subsidios gubernamentales al maíz para producir biocombustibles que sustituyan al petróleo. La producción de etanol utilizará casi 30% de la cosecha total de maíz en Estados Unidos el próximo año.

El aumento del precio de los alimentos ha causado pánico en muchos países que han impuesto controles de precios y restricciones a las exportaciones de alimentos básicos. Otros países consideran ofrecer subsidios e imponer más regulaciones para impedir que sigan subiendo los precios de los alimentos.

La mayoría de esas medidas resultan contraproducentes porque desalientan en lugar de fomentar la producción de alimentos. Los agricultores se dedicarán a otros cultivos si les fijan un precio máximo al trigo, mientras que los subsidios agrícolas provocan mayor producción, pero distorsionan la asignación de recursos entre alimentos y demás bienes que los consumidores desean. Por el contrario, eliminar aranceles a la importación de alimentos, acabar con los subsidios a la exportación de alimentos y dejar que los agricultores hagan el uso que más les conviene de sus tierras contribuyen a la mayor eficiencia mundial en la producción y consumo de alimentos.

Los precios de los alimentos bajaron a lo largo de casi todo el siglo XX por los avances tecnológicos logrados. Éstos incluyen el desarrollo de mejores fertilizantes, la rotación de siembras, el control de enfermedades de las plantas y animales, modificaciones genéticas de cosechas y otras innovaciones. Todo esto debe seguir mejorando, especialmente si los gobiernos reducen sus restricciones a las modificaciones genéticas de los cultivos y si lo agricultores tienen la libertad de reaccionar libremente a los precios del mercado y demás indicaciones de lo que la gente quiere.

El rápido aumento del precio de los alimentos hace mucho más daño a los países pobres porque su gente gasta una considerablemente mayor proporción de sus ingresos en comida. La gente en Estados Unidos y en otros países ricos gasta alrededor de 10% de sus ingresos en alimentos, mientras que la gente de países muy pobres gasta más de 60%. Esto significa que un aumento de 30% anual en el precio de los alimentos durante cinco años reduciría el nivel de vida en apenas 3% en los países ricos, pero en 21% en los países pobres, si todo lo demás se mantiene igual.
Dentro de cada nación, los más pobres siempre son los más afectados por los aumentos de precio de los alimentos y por ello es que los gobiernos tienden a intervenir.

Mi conclusión es que los temores maltusianos no sucederán. La producción de alimentos se adaptará a la mayor demanda de los países en desarrollo y los precios futuros de los alimentos tenderán a la baja como sucedió en los últimos 100 años. Una incertidumbre tiene que ver con el calentamiento global y los biocombustibles porque cada vez mayores extensiones de tierras cultivables se dedicarían a la producción de etanol y no de alimentos.
Extraído del sitio:http://www.elcato.org/node/2962

octubre 15, 2007

Premios Nobel de Economía de la Sociedad Mont Pelerin


La Sociedad Mont Pelerin fue fundada por Fiedricha A Von Hayek en 1947, su nombre se debe al lugar donde se realizó el primer congreso de esta entidad. Se ha considerado a esta sociedad como la “Internacional Liberal”, y posee más premios Nobel de Ciencias Económicas que cualquiera otra organización, entre los que se destacan:










junio 10, 2007

Criminalidad y Desarrollo Económico


Por Gary S. Becker*

Aunque las estadísticas oficiales sobre crimen a menudo no son confiables, no hay duda que las tasas de criminalidad varían mucho entre diferentes países. Lo que más interesa es que los países pobres y aquellos que crecen más lentamente sufren de mayor criminalidad. Hay varias razones para ello, pero sí creo que la criminalidad contribuye a la pobreza y a un lento desarrollo.Las estadísticas claramente muestran que hay una relación negativa del crimen con los ingresos y el desarrollo. Por ejemplo, en el período 1998-2000, los países con las más altas tasas de asesinatos y secuestros incluían a Colombia, Jamaica, México, Sudáfrica, Rusia, Zimbabwe y otras naciones con poco crecimiento económico. Hay más criminalidad en una economía que le va mal porque los delitos aumentan cuando los salarios son bajos y el desempleo alto. La rentabilidad de la educación y demás capital humano suele ser baja en las economías estancadas, por lo que los jóvenes no terminan sus estudios y, por lo tanto, tienen más tiempo para dedicarse a robar o a vender drogas.
Aquí me concentraré en por qué las altas tasas de criminalidad también frenan el crecimiento económico y el progreso. Capté una de las razones hablando recientemente con un empresario en Ciudad de México, donde hay tasas muy altas de secuestros y robos. Me dijo que las esposas a menudo no quieren vivir en la capital mexicana por temor de lo que le puede suceder a los hijos. Por esa misma razón, muchos extranjeros con familia no aceptan ir a trabajar a países con alta criminalidad.
El crimen aumenta los costos de operación de las empresas. Para empezar, son altos los gastos en seguridad no solamente para los ejecutivos y empleados, sino también con respecto a las instalaciones, maquinarias e inventarios. Por ejemplo, los mexicanos, brasileños y sudafricanos ricos emplean a cientos de guardias de seguridad para proteger a sus familiares y ejecutivos. En parte, más gente va en su propio automóvil al trabajo y a las tiendas por temor a caminar y a usar el transporte público. Esto aumenta la congestión de las calles y autopistas, lo mismo que el costo y el tiempo del transporte diario de la casa al trabajo. Quienes caminan en ciudades como Caracas, Ciudad de México y Río de Janeiro dejan sus relojes y joyas en casa, como también se aseguran de tener poco dinero consigo.
Las altas tasas de criminalidad suelen ser el resultado de la corrupción de policías y jueces. Mucha gente deshonesta está dispuesta a ganar sueldos bajos como policías porque complementan sus ingresos con sobornos.
La corrupción entre quienes están supuestos a hacer cumplir las leyes promueve la corrupción en el cumplimiento de contratos y regulaciones, por lo que el soborno y las altas tasas de criminalidad tienden a crecer de manera paralela. Es cierto que la corrupción ayuda en los países con malas leyes, pero en general retarda el desarrollo porque desalienta las inversiones, ya que la rentabilidad suele decaer. Esto a menudo afecta especialmente a la inversión extranjera porque en esos países se suelen interpretar los contratos y las regulaciones a favor de los inversionistas nacionales y en contra de los extranjeros.
La producción y distribución de drogas también se dispara donde la policía y los jueces son corruptos. Y lo que es peor, los narcotraficantes entonces suelen dedicarse a comprar jueces y policías, por lo que el ambiente se deteriora progresivamente.
Por todas estas razones, a los países con altas tasas de criminalidad se les dificulta mucho el desarrollo económico.


___* Profesor de economía de la Universidad de Chicago y Premio Nobel.
© http://www.aipenet.com/

mayo 13, 2007

Propiedad Privada y Socialismo ¿Contradicción?


Gary S. Becker recibió el Premio Nobel de Economía en 1992. Es profesor de economía y sociología de la Universidad de Chicago, donde recibió su doctorado. Es académido de Hoover Institution y fue presidente de Mont Pèlerin Society. Entre sus libros: "A Treatise on the Family", "Human Capital" y "The Economics of Life" que escribió con su esposa Guity Nashat Becker y que fue publicado en español como "Economía cotidiana" (Planeta, 2002) e incluye muchas de sus columnas distribuidas por AIPE.

El congreso chino promulgó en marzo la legalización de la propiedad privada, dándole el mismo estatus que la propiedad estatal. Como principio, esta es una medida revolucionaria, ya que la abolición de la propiedad privada siempre ha sido un principio fundamental del socialismo. Pero en realidad, China dejó hace tiempo de ser un país socialista, con un rápido crecimiento del sector privado que ya produce alrededor de dos terceras partes del producto interno bruto (PIB).En 1989 visité a Polonia, durante la transición del socialismo estatal a la empresa privada y la propiedad privada. Durante una reunión con el jefe de ideología del Partido Comunista Polaco, le pregunté si la propiedad privada era consistente con el comunismo y el socialismo. Me contestó que todavía se estaba debatiendo ese punto. Los comunistas perdieron el poder poco más tarde, antes de que sus ideólogos pudieran contestar a esa pregunta. Por el contrario, China ha dado su respuesta.
Queda claro que legalizar la propiedad privada es un salto distanciándose del comunismo. Una ley legalizando la propiedad privada había sido pospuesta debido a la oposición de quienes consideran que la propiedad privada es inconsistente con el socialismo. Esa oposición fue ahora aplastada y 3.000 delegados al Congreso aprobaron la ley, mientras que muy pocos votaron en contra. Esto, sumado a la admisión de empresarios como miembros del partido, significa el reconocimiento oficial del capitalismo.
Me concentraré aquí en las probables consecuencias en el desarrollo económico de China. Ese país ha tenido un extraordinario crecimiento en los últimos 30 años, alcanzando un aumento promedio de 7% anual. Podemos entonces deducir que la protección de los derechos de propiedad no es esencial para lograr el desarrollo desde muy bajos niveles de ingresos y que China, en realidad, protegía suficiente a su sector privado para que creciera desde prácticamente cero hasta convertirse en el sector predominante.
A pesar de la limitada protección oficial, las viviendas, las tierras, los negocios y las acciones se compran y se venden privadamente. Grandes incentivos fomentan la creación de nuevas empresas, inversiones agrícolas y el aumento de la productividad. Cálculos recientes indican que la eficiencia de la economía china ha mejorado 4% al año desde 1993, mientras que el aumento del capital invertido por cada empleado contribuyó igualmente al aumento de la productividad de 8,5% al año. Estos son logros sin precedentes, especialmente si los comparamos con el período de 15 años anteriores a 1993.
Yo mitigaría ese impresionante logro de tres maneras. La inversión a largo plazo en el campo ha sido desalentada por la inseguridad de los campesinos sobre la posesión de las tierras. Ha habido frecuentes manifestaciones violentas en protesta de expropiaciones por parte de gobiernos locales, sin adecuada compensación. Ni siquiera la nueva ley dará derechos totales sobre la propiedad. Quienes viven en las ciudades también temen por la propiedad de sus viviendas que a veces son expropiadas por autoridades municipales que requieren los terrenos para otros usos. La nueva ley menciona una compensación, pero no cuál debe ser.
Pienso que el mayor respeto a la propiedad es indispensable para que China siga creciendo y pueda convertirse en una nación de altos ingresos. Las naciones avanzadas que China quiere imitar protegen las patentes, franquicias, programas de computación, complicados contratos de arrendamiento y demás formas de propiedad tangible e intangible. Tal respeto es esencial para fomentar ese tipo de inversiones que es más importante a medida que la economía avanza.
Total protección de los derechos de propiedad requieren un sistema judicial independiente y eficiente. Las naciones anglosajonas han sido los mejores protectores de los derechos de propiedad. En China no hay independencia judicial y por ello no hay garantía del cumplimento de contratos. Los tribunales son parte del gobierno central y los jueces ni siquiera alegan tener autonomía. Los tribunales chinos son arbitrarios.
Si es apropiadamente instrumentada, la legitimación de la propiedad privada en China tiene importantes implicaciones en la futura dirección de la economía. Que tales implicaciones significan una evolución y no una revolución es indicativo de lo mucho que China se ha alejado de su pasado socialista.

___* Profesor de economía de la Universidad de Chicago y Premio Nobel.
©
http://www.aipenet.com/