Cuando se quiere imponer algo como una idea que no es aceptada por otras personas, la forma de imponerla es por la violencia. Pero la violencia, como la intimidación , la amenaza o el engaño son acciones que anulan la validez de los actos jurídicos.
El presidente de Bolivia, Evo Morales y también su partido MAS, quiere imponer a la fuerza una nueva constitución para el país. El proyecto no tiene el acuerdo de la mayor parte de la población, así que pues, sin la presencia de la oposición y bajo una celosa protección militar, policial y sindical, el oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) y sus aliados reanudaron ayer las plenarias de la Asamblea Constituyente en un recinto militar, con el objetivo de aprobar a la brevedad el nuevo texto constitucional. Para ello, modificaron en tiempo récord el Reglamento de Debates y decidieron quedarse a vivir en el lugar hasta concluir con su objetivo político, pero ahora hay algo más evidente, los diputados oficialistas no se les permite salir del recinto militar hasta dar consentimiento bajo amenaza de violencia. En una palabra han sido secuestrados.
Una constitución debe tener un amplio consenso. Debe ser aceptada por una gran mayoría de la población, no por una simple mayoría.
Una constitución no tiene sentido si no limita el poder, ni protege los derechos inalineables de los ciudadanos; aquellos derechos que existen innatos en la naturaleza humana incluso antes de la creación de los estados.
Está constitución ha nacido muerta. Y las consecuencias fatales de ese suceso lo va a pagar el pueblo de Bolivia.
Casa de Lezama Lima sepultada por la basura
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Con profunda indignación publico estas fotos realizadas en la calle
Trocadero, en La Habana, donde se encuentra la Casa Museo del poeta y
escritor cubano...
Hace 3 días.
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