mayo 02, 2007

Confluencia Colectivista Siglo XXI


Por José Benegas
Las teorías conspirativas son graciosas como tales, el problema es que son un instrumento para atribuir maldad desde la ficción a un grupo enemigo y justificar su castigo, sometimiento o exterminio. Hitler iba tras una teoría conspirativa de judíos malignos tratando de destruir Alemania. El comunismo va contra la teoría conspirativa de los ricos explotando a los pobres y en general todo miserable ha enarbolado una conspiración que disfrace su criminalidad de épica.
La diferencia entre una conspiración y una teoría conspirativa es que la primera es en un principio descubierta y luego se responsabiliza a quienes participan mediante referencia a sus actos. La segunda en cambio es construida una vez que se define al enemigo, es decir, al revés, y constituye un instrumento de poder. Una conspiración es algo de lo que hace falta defenderse, una teoría conspirativa es un libreto para atacar.
Es otra de las diferencias que debe sumarse a las que ya señalé respecto de la pretensión de los terroristas argentinos de asimilarse a judíos perseguidos en el Holocausto. La conspiración judía era falsa, la conspiración montonera era explícita y violenta. No era una suposición militar.
Fíjense que parece curioso que D’Elía, un izquierdista de pura cepa argentina, se alíe al fundamentalismo iraní, una teocracia que en el lenguaje aparente de su tribu idiotógica podría calificarse como de ultra-derecha. Recordé hace unos meses el vínculo histórico entre el terrorismo argentino y el islámico, pero hay más en común. Cuando hablamos de la izquierda, construida sobre cuanta teoría conspirativa sea necesaria para descalificar a sus contrincantes, tenemos que diferenciar la retórica que es lábil y se adapta a la necesidad política inmediata del pensamiento real.
La izquierda llama fascismo a todo lo que no es parte de su estrategia. Aplica una teoría conspirativa global que dice que todo el que no colabora con sus deseos de poder es de alguna manera simpatizante y/o cómplice del fascismo. No usan a los nazis en ese sentido por una cuestión musical. Es más efectivo decir fascista que nazi. El señor K por supuesto tiene a mano cuanta teoría conspirativa ad hoc sea necesaria para cada una de sus agresiones y ataques a gente pacífica que se permite no estar de acuerdo con él o no ser su cómplice. Pero vuelvo a la izquierda, no debe confundirse la teoría conspirativa con la realidad a la hora de sostener que existe algún tipo de contradicción entre la idiotogía del señor D’Elia y el fundamentalismo islámico iraní. La ficción conspirativa es la que se contradice, pero no el pensamiento y la acción en los que ambos grupos confluyen.
Muchas veces dije también en este blog que la izquierda latino americana es la verdadera heredera del nacional socialismo alemán. De hecho el llamado “socialismo del siglo XXI” no es otra cosa que la re-edición del sistema que Hitler impuso en Alemania, un totalitarismo con cómplices, sin socialización de los medios de producción.
Lo que demuestra este comportamiento es que también pueden prescindir de la teoría conspirativa marxista de la explotación si les es úti. La idea real que es además el elemento común entre el fundamentalismo islámico y la izquierda es el deseo de colectivizar a la sociedad, eliminar las individualidades que hieren la auto-estima dañada de los déspotas y regir a sus congéneres convirtiéndolos en piezas a su disposición. Es entonces cuando surge el único eje político que importa y ha importado siempre: individualismo versus colectivismo. Esos son los lados reales, esos que el semi-analfabetismo de los dirigentes del PRO quieren evitar. El colectivismo es por supuesto anti-norteamericano. Escribe todos los días alguna teoría conspirativa para hacer malo a los Estados Unidos con el mero recurso de la ficción y así avanza. No hay que confundirse, no hay otro propósito real, ni el trascendente, ni servir a la divinidad, ni servir a la igualdad, ni nada real o falso que no sea el deseo de ejercer el poder sin límites.
¿Y por qué me me mandé esta perorata en el día del descansador? Fue por un comentario que leí en el post sobre la defensa de D’Elía al lobo feroz que me llevó al blog El rejunte.il que además de tener una buena crónica del episodio de la Feria del Libro, menciona y demuestra que la Organización Islámica Argentina se hacía eco en su página de la existencia de un “plan andina”, otra conspiración judía pero esta vez para quedarse con la Patagonia. Y si bien el documento fue borrado no bien se les reprochó, el chaché de Google nos permite conocer igual su contenido.
Lo que tienen memoria habrán hecho la misma asociación que hice yo. Aunque el general Bendini se ocupó de negarlo, se le atribuyó alguna vez haber hablado del mismo “plan” conspirativo. Sería otro de los personajes cercanos al presidente con fobias anti-semitas, esta vez desde el supuesto otro extremo ideológico de D’Elía. La negativa de Bendini fue tan poco convincente que se formó una comisión para investigar si el episodio existió. Se están durmiendo una larga siesta los muchachos y nadie se ocupa de reclamarle al gobierno sus demoras en producir un resultado. Se diría que en este caso si podemos hablar de complicidad en la falta de investigación porque los hechos lo demuestran y no en el caso de la Cámara de Casación sobre la cual el presidente elaboró otra teoría conspirativa ad hoc que todos conocemos.
Termino con el parentesco. No es casual que los montoneros hayan salido de las filas del nacionalismo católico. Siempre han tenido, como la izquierda argentina en general, ese mix entre marxismo y nacionalismo que es justamente la esencia del nacional socialismo que terminó por florecer en esta cosa entre populista y cambalachera que padecemos en esta época.
Fuente: http://nomeparece.wordpress.com/

Día de la Constitución Nacional

"La Constitución no es una ley cualquiera ni ni un mero conglomerado de palabras vacías de contenido, sino un instrumento de enorme valor histórico, institucional y democrático...."

Además del homenaje que a los trabajadores se les tributa el 1º de mayo de cada año, esta fecha tiene otra connotación especial que, aunque menos conocida, es de singular importancia para nuestra conciencia republicana y democrática.
En efecto, la Ley 25863 instituye a dicha fecha como el "Dia de la Constitución Nacional", evocando justamente el 1º de mayo de 1853, cuando los constituyentes daban sanción definitiva en Santa Fe a la Ley Fundamental, promulgada el 25 de mayo y jurada el 9 de julio, legando un texto que reconoce en las "Bases" de Alberdi una influencia gravitante. Se daba así configuración constitucional a nuestra Nación, completando el proceso político de independencia que comenzó el 25 de mayo de 1810. Se inauguraba también el ciclo contitucional originario que se cerraría en 1860 con la incorporación de la Provincia de Buenos Aires a la República Argentina por el Pacto de San José de Flores.
Aquella ley Nacional Nº 25863 fue sancionada el 4 de diciembre de 2003 y publicada el 15 de enero de 2004. Debe destacarse que fue promovida por la Asociación Argentina de Derecho Constitucional, asociación civil sin fines de lucro que cumple funciones académicas y científicas, y que aglutina a los profesores de Derecho Constitucional y materias afines de universidades públicas y privadas de todo el país, además de los más destacados especialistas del extranjero.
Es de subrayar que el art.2 de la ley dispone que el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación,en coincidencia con las autoridades educativas de las distintas jurisdicciones y en el ámbito del Consejo Federal de Cultura y Educación, deben acordar la inclusión de jornadas alusivas al día nacional que se intuye, en los respectivos calendarios escolares y académicos de los niveles medio y superior. La normativa señala claramente que el "el objeto de estas jornadas será el de reflexionar sobre los significados, importancia y efectividad de los postulados normativos de nuestra Constitución, particularmente los derechos y garantías de los habitantes y la observancia de los valores democráticos.
Las breves lineas precedentes han tenido el propósito de destacar que el "Día de la Constitución Nacional" no puede ni debe pasar inadvertido. Aquella no es una ley cualquiera, ni un mero conglomerado de palabras vacías de contenido, sino un instrumento de enorme valor histórico, institucional y democrático; símbolo de nuestra identidad como país; garantía de los habitantes contra los abusos del poder (por acción u omisión); instrumento para la protección de los derechos fundamentales; y núcleo integrador de normas, principios y valores que nos representan y singularizan.
Todo ello hace que la Carta deba ser difundida, conocida, comprendida, querida y respetada (no sólo en su día especialmente sino cotidianamente); fortaleciéndose el sentido de pertenencia a nuestra patria, dejando que germine en nosotros un profundo sentimiento constitucional y consolidando la férrea voluntad de defenderla, cumpliéndola y haciéndola cumplir; pese a algunos desbordes o gestos intempestivos que buscan desconocerla, mediatizarla o erosionarla.

Por Pedro Bazán
Profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad Católica de Cuyo, Secretario General de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional
Artículo publicado en Diario de Cuyo www.diariodecuyo.com.ar

mayo 01, 2007

Las armas podrían haber salvado vidas en Virginia


Anda el pusilánime progrerío escandalizado por lo que considera deficiente gestión de la matanza en Virginia, cuando en realidad en gran parte él es el culpable de esa treintena de muertos. Jorge Valín lo dejó claro con valentía cuando explicó cómo las armas salvaron vidas en Nueva Orleans, y es preciso dejar claro ahora que las armas habrían salvado vidas en Virginia. No todas, seguramente, pero muy probablemente las de los asesinados en el segundo tiroteo. Se dirá que Nueva Orleans fue una situación de crisis y que nadie podía prever algo así en un enclave de paz como es un campus universitario, pero todo momento es un momento de crisis potencial (ayer fue la prueba) y hay que andar precavido en todo instante. Antes de que un progre descerebrado me acuse de paranoico, recordaré que todos tenemos enemigos.
En este caso la colaboración de la izquierda antiarmas con el asesino es particularmente sangrante. Según la secuencia de los hechos tal y como se conoce ahora, hubo dos tiroteos separados por dos horas. El primero tuvo lugar en una residencia de estudiantes con casi 1000 personas viviendo allí, y solamente el hecho de que el asesino escapara permitió la segunda matanza en un aula llena de estudiantes. Pensemos en lo que una población estudiantil y armada podría haber hecho ante semejante amenaza. Imposible que hubiera salido de la residencia de estudiantes sin recibir un balazo; imposible que hubiera podido matar a 30 personas en un aula sin que alguien lo abatiera antes. El control de armas ha dejado a todas estas personas indefensas frente a quien no respeta la ley; la ley, de hecho, ha sido su mayor aliado.
En mi primera estancia en los EE.UU. conocí a parte de la colonia universitaria de la Universidad Estatal de Dakota del Sur. Eran cuatro gatos, pero hay buenas historias, alguna irritante, que tengo que contar algún dísa. Esa fue la época en la que descubrí todas las ventajas morales y espirituales que daba el manejo de las armas, aunque afortunadamente no tuve que darme cuenta de ninguna de sus ventajas prácticas. Lo que me sorprendió cuando visité a alguno de mis amigos en su residencia fue el hecho de que en el campus estaba prohibido portar armas escondidas y que estaba prohibido disparar desde los balcones de la residencia (cuyos planos , al parecer, coincidían con los de los módulos de un par de cárceles en Nebraska...). La propia administración universitaria les quitaba a los estudiantes esta oportunidad de crecer como seres humanos. Me quedé de piedra.
Lo cual me recuerda cómo en algunas universidades es imprescindible saber nadar para licenciarse. Era el caso en Kansas y, según me contó la hermana de un amigo a principios de los noventa, en Carolina del Norte. Como contrapartida a las donaciones de una dama que perdió a su hijo en el hundimiento del Titanic por no saber nadar y que se habría salvado de sí saber, las universidades instituyeron hace décadas un "swimming test" obligatorio para asegurar que sus estudiantes pudieran salvar la vida en situaciones de crisis. Algunos estudiantes lo pasaban el último día posible (como esta chica) y si no lo pasaban no podían licenciarse. ¿Sería mucho pedir que las universidades establecieran un requisito semejante con respecto a las armas? Un aprendizaje mínimo es imprescindible en todos los sentidos, y quien no lo tuviera no podría salir al mundo con un título en la mano. Aparte de cómo contribuyen a la educación integral que proporcionan las universidades estadounidenses, un uso adecuado de ellas podría indudablemente salvar las vidas de los estudiantes durante su estancia en la universidad o, de modo más importante, durante su vida futura. La familiaridad con las armas les animaría a poseerlas y llevarlas consigo y no les dejaría indefensos ante criminales y asesinos.
El mejor anuncio para la NRA que conozco es la película "Elephant". Recrea la matanza de Columbine de una forma muy diferente al panfleto tramposo e indecente de Michael Moore. La cuidadosa reconstrucción revela lo fácil que hubiera sido evitarla si hubiera habido estudiantes y profesores armados dentro del edificio. La película muestra una y otra vez la vulnerabilidad de quienes pueden matar solamente porque son los únicos individuos que pueden disparar. Amplios pasillos vacíos y llenos de luz convierten a cada asesino en un blanco perfecto. Sin embargo, nadie puede tenderles una emboscada, y el capitán del equipo de fútbol americano y la jefa de animadoras, líderes naturales, tienen que esconderse sin poder hacer nada hasta les encuentran y les matan. La banalidad de la violencia, la facilidad con la que individuos honrados y no maniatados por el Estado pueden defenderse, y la complicidad cobarde con los asesinos por parte del progrerío quedan perfectamente claras en Columbine, en "Elephant" y ayer mismo en Virginia. Hoy día las leyes matan, las armas salvan. Repítase hasta que se cambie una legislación y una forma de pensar manchadas de sangre inocente.

Más asesinatos masivos en ‘gun free zones’ fuera de los Estados Unidos


Sábado, abril 28, 2007

Por Jorge Valin




Más asesinatos masivos en ‘gun free zones’ fuera de los Estados Unidos Por qué la prensa sólo cuenta los asesinatos masivos ocurridos en Estados Unidos? Todos lo sabemos. Aparte de la lista que muestra Fernando Díaz Villanueva en su web, John Lott nos cuenta unos cuantos más, que usted no conocerá porque han ocurrido fuera de los Estados Unidos. Todos ellos eran Zonas Libres de Armas:

20 de noviembre de 2006: Sebastian Bosse, de 18 años, empieza a disparar en su antiguo colegio de Emsdetten, Alemania; después se suicida. Cinco personas resultan heridas y docenas hospitalizadas por inhalación de humo después de que él activase unas bombas de humo.

13 de septiembre de 2006: Kimveer Gill, de 25 años, se lía a tiros en la cafetería del Dawson College en Montreal matando a un estudiante e hiriendo a 19 antes de suicidarse.

26 de abril de 2002: Robert Steinhaeuser, de 19 años, que fue expulsado de su escuela en Erfurt, Alemania, mata a 13 profesores, dos antiguos compañeros de clase y policía. Después se suicida.

28 de abril de 1996: Martin Bryant, de 29 años, en una cafetería del Puerto de Arthur en Tasmania, Australia, mata a 20 personas. Mientras se escapa con un vehículo mata a 15 más. Fue capturado y encarcelado.

13 marzo de 1996: Thomas Hamilton, de 43 años, asesina a 16 niños en un jardín de infancia y a la profesora en Dunblane, Escocia. Después se suicida.

6 de diciembre de 1989: Marc Lepine, de 25 años, entra en el Colegio Politécnico de Montreal, mata a una mujer, mata a nueve más y se suicida.

19 de agosto de 1987: Michael Ryan, de 27 años, mata a 16 personas en un pequeño mercado de Hungerford, Inglaterra, y luego se suicida.

Lott ofrece otro caso más. 27 de setiembre de 2001: Un tirador asesina a 14 personas en Suiza cerca de Zurich.

Muerte en Virginia


José Carlos Rodríguez

"Las matanzas públicas en colegios y universidades en Estados Unidos, que son muy excepcionales como lo son en otros sitios, ocurren prácticamente todas en "áreas libres de armas" como la Virginia Tech."

Nos hemos vuelto a estremecer todos con un nuevo episodio de tiroteo público, el que protagonizó un joven estudiante coreano en la Universidad Técnica de Virginia. Muchos se han indignado contra los Estados Unidos y su relativa libertad de armas, a la que ven responsable de lo que ha ocurrido. Ellos se tendrán que plantear lo siguiente: en caso de que, en contra de lo que piensan, la libertad de armas salvara vidas y el control favoreciera los asesinatos, ¿están dispuestos a cambiar su opinión? ¿No les importará mantener una idea que está favoreciendo que haya más muertes? Si su indignación es tan fuerte, ¿no será que el asunto es lo suficientemente importante como para hacer el ejercicio de plantearse su posición con honestidad? Yo lo hice, lo que me obligó a cambiar de idea.

Vayamos al caso de Virginia. Dicha universidad prohibió el uso de armas a profesores y alumnos. ¿De qué sirvió esa prohibición? Si una persona planea ejecutar una masacre, ¿se detendrá porque en la Virginia Tech no le permiten llevar armas? Quizá pueda parecer chocante para algún incapaz, pero resulta que los criminales no cumplen las leyes. ¿De verdad es sorprendente que tampoco sigan las leyes de control de armas, especialmente si las necesitan para sus planes?

Quienes sí cumplen la ley son las personas que las hubieran utilizado para defenderse. Vean, sino, el caso de una universidad cercana, la Appalachan School of Law. El 16 de enero de 2002 otro joven entró con la intención de acabar con cuantas vidas pudiera. Dos alumnos, que reconocieron a qué correspondía el estruendo que estaba causando el arma de Peter Odighizuwa, fueron a sus coches a coger sus armas. Le redujeron y le desarmaron. Odighizuwa sólo pudo matar tres personas, gracias a que dos personas pudieron defenderse y defender a sus compañeros con un arma. Uno de los alumnos de la Virginia Tech, que tiene licencia de armas y que la hubiera llevado habitualmente de no habérselo prohibido la universidad, se ha lamentado de que se le negara su derecho a defenderse y a hacer lo mismo con sus compañeros. ¿Cuántas muertes se hubieran evitado si alumnos y profesores hubieran tenido el derecho a llevar armas para su defensa?

En enero del año pasado, la corte de Virginia rechazó una ley que proponía permitir a empleados llevar armas para defenderse ante cualquier eventualidad. El portavoz de la Virginia Tech, Larry Hincker, declaró entonces: "Estoy seguro de que la comunidad universitaria apreciará la decisión de la Asamblea General, porque ésta ayudará a los padres, a los estudiantes, a la facultad y a los visitantes a sentirse seguros en nuestros campus". Treinta y tres muertes después, ¿qué pensará ahora Larry Hincker?

Las matanzas públicas en colegios y universidades en Estados Unidos, que son muy excepcionales como lo son en otros sitios, ocurren prácticamente todas en "áreas libres de armas" como la Virginia Tech. Allí los asesinos se saben poderosos, porque los demás estarán indefensos. Esto ocurre también con el crimen en general. Se dice que "cuando las armas están fuera de la ley, sólo los fuera de la ley tienen armas". Si los criminales las necesitan para sus planes y la gente que sigue las leyes las utilizaría sólo para defenderse, ¿no será razonable que, como demuestran los datos, el control de armas cause más crímenes y la libertad de poseer éstas los reduzca?

Hay quien achaca esta masacre a la cultura americana. Será que Cho Seung Hui quería descargar su odio a los "niños ricos" ¡con lo acompañado que se hubiera sentido en Europa, ya que no en Estados Unidos! Hay quien dice que si fuera más difícil acceder a un arma no habría podido matar a sus compañeros. Pero hemos podido ver que planeó muy bien su masacre, y no le costaría nada comprar un arma ilegal.

¿No es como para pensárselo, esto del control de armas?

Publicado en www.libertaddigital.com

Candidatos republicanos acomplejados?

Por Thomas Sowell

El caso es que defender ideas de derechas no debe ser tan difícil de realizar cuando las tertulias radiofónicas están dominadas por comunicadores liberales y conservadores de lo más elocuente.
¿Alguien recuerda haber visto a algún republicano mostrándose indignado? Los demócratas lo hacen cada dos por tres. Ted Kennedy se ha indignado más él sólo que todo el Partido Republicano al completo. Los demócratas pueden lograr que sus mentiras recorran el mundo antes de que los republicanos logren balbucear la verdad.
El caso es que defender ideas de derechas no debe ser tan difícil de realizar cuando las tertulias radiofónicas están dominadas por comunicadores liberales y conservadores de lo más elocuente. Hasta la prensa progre tiene columnistas conservadores tan claros y expresivos como Charles Krauthammer. También hay buenas secciones editoriales conservadoras en el Wall Street Journal y otros periódicos, así como inteligentes revistas de pensamiento de derechas como City Journal, The Weekly Standard o Commentary.
Es sólo en el lugar donde más importa, Washington, donde los conservadores se sienten cohibidos. Es uno de esos misterios que quizá nunca se resuelvan. Hasta algunos líderes republicanos lo reconocen. El anterior líder de los republicanos en la Cámara de Representantes, Tom DeLay, así lo reconoció durante una reciente entrevista en el programa de Rush Limbaugh. Tras recitar de un tirón los éxitos de la Cámara de Representantes cuando se encontraba bajo control republicano, se le preguntó por qué nadie los conoce. Admitió que los republicanos no hicieron muy buena labor dándolos a conocer.
Algo parecido estaba implícito en las declaraciones del antiguo presidente de la Cámara Newt Gingrich en las que señaló que existen distritos electorales en los que la mayor parte de los votantes tiene valores conservadores, pero que están representados en el Congreso por un demócrata progresista.
La ineptitud verbal de los republicanos es su problema, y en principio no tendríamos por qué preocuparnos por él si no fuera por una cosa. En un momento crucial de la historia del país y de la civilización occidental, los demócratas están adoptando una política exterior con una larga historia de derrotas que podría verse completada con la derrota definitiva ante naciones terroristas y movimientos con armas nucleares. Ese es el contexto en el que tienen que ser juzgados los muchos candidatos presidenciales de ambos partidos.
Entre los demócratas, todos los candidatos parecen intentar desbancarse entre sí defendiendo políticas derrotistas, como si pudiéramos poner fin a la guerra contra el terror saliendo de Irak con el rabo entre las piernas, entregando el país a los terroristas como base desde la que desestabilizar la región y lanzar aún más ataques contra Occidente, incluyendo a Estados Unidos.
Por eso es importante, incluso para quienes no somos republicanos, que éstos propongan un candidato que no sólo tenga agallas y cerebro, sino que también sepa cómo transmitir sus ideas a la opinión pública.
Buscar un candidato republicano elocuente reduce considerablemente el campo. Los mejores, aunque de distintas maneras, son Rudolph Giuliani y Newt Gingrich. El ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney es un caballero que habla como corresponde a una persona culta, y probablemente sería un buen presidente, pero los republicanos ya tienen a muchos como él que no han mostrado su indignación en pública ni una sola vez en toda su carrera.
No hay duda de que Newt Gingrich es un político hábil que, al mismo tiempo, domina los grandes problemas de nuestro tiempo, tanto domésticos como internacionales. Bien podría ser el mejor presidente de todos los candidatos de ambos partidos. ¿Pero qué tipo de candidato presidencial sería? Ciertamente es muy elocuente, pero en el sentido discreto y en ocasiones irónico de un profesor universitario, algo que fue en un momento de su vida. Es difícil recordar a Newt Gingrich mostrando indignación, ni siquiera cuando fue falsamente acusado de abandonar y matar de hambre a los pobres por no destinar suficiente dinero para los programas de ayuda pese a que, en realidad, había incrementado el gasto público destinado a los que menos tienen.
En cambio, Rudolph Giuliani es más un tipo corriente de Nueva York, que no responde a los ataques y mentiras con indiferencia, ironía y moderación académicas. Es un luchador. Por eso, tal vez la mejor esperanza de su partido, y del país, sea un pasaporte presidencial con Gingrich y Giuliani, o Giuliani y Gingrich. Ciertamente sería una gran mejora con respecto a algunos de los candidatos que los republicanos han propuesto en otras ocasiones.

Thomas Sowell es doctor en Economía y escritor. Es especialista del Instituto Hoover.

Tiroteos, otra herencia de los sesenta


Por Thomas Sowell



¿Cuándo ha abierto fuego un asesino múltiple contra una reunión de la Asociación Nacional del Rifle o contra un grupo de cazadores
Alguien decía recientemente que masacres como las de Virginia Tech o la del instituto Columbine son, en gran medida, un fenómeno propio de la década de los sesenta y posteriores. De ser así, estas tragedias pueden añadirse a la larga lista de desastrosas consecuencias de las excitantes ideas y extravagante retórica propias de aquellos años.
¿Qué había en la visión del mundo de la década de los sesenta que pudiera hacer concluir a alguien que es correcto disparar a personas que no le habían hecho nada?
La culpa colectiva es uno de los legados de los años sesenta que aún permanece con nosotros. Aún estamos viendo cómo se intenta hacer sentir culpable por la esclavitud a personas que nunca fueron propietarias de un esclavo en su vida, y a las que la mera idea de poseer uno les repele. Allá por la década de los sesenta, se consideraba el colmo de la sofisticación entre la intelligentsia izquierdista decir que la sociedad norteamericana –todos nosotros, colectivamente– éramos en cierto modo responsables de los asesinatos de los hermanos Kennedy o de Martin Luther King.
Durante los años sesenta se extendió como la pólvora la idea de que la culpa de que le faltara a alguien cualquier cosa la tenía otro, en concreto, la sociedad. Los pobres, ya fueran en Estados Unidos o en algún país del Tercer Mundo, eran "los desposeídos", aunque nunca hubieran tenido nada que se les pudiera haber quitado.
Los disturbios en los suburbios que proliferaron por el país durante los sesenta fueron todos achacados a la sociedad. Esta visión se formalizó en un informe ampliamente elogiado sobre la violencia urbana por una comisión nacional "oficiosa" encabezada por el gobernador de Illinois, Otto Kerner. El presidente Lyndon Johnson también culpó a las condiciones sociales de la violencia urbana, afirmando: "Todos nosotros sabemos cuáles son esas condiciones: ignorancia, discriminación, pobreza, barrios bajos, enfermedades, insuficientes puestos de trabajo."
Esta generalizada y excitante visión hacía innecesario rebajarse a examinar algo tan mundano como los datos, los cuales habrían incluido el hecho de que los disturbios urbanos tenían lugar con mayor frecuencia y violencia cuando y donde imperaba esta visión de culpa colectiva.
Las ciudades sureñas, que en aquellos días padecían la discriminación y la pobreza más graves del país, no sufrieron ni de lejos tantos tumultos, ni tan graves, como las ciudades alejadas del sur. Detroit, que sufrió el más letal de todos los disturbios de los años sesenta, con 43 muertos, tenía una tasa de paro entre los negros del 3,4%, inferior a la tasa de paro nacional entre los blancos. Chicago, cuyo alcalde, Richard J. Daley, no se tragó los intentos progresistas de hacernos sentir culpables colectivamente, fue una de las pocas grandes ciudades del norte en escapar de la oleada de disturbios que recorrió el país en 1967.
Este tipo de disturbios urbanos masivos que tuvieron lugar por todo Estados Unidos durante la administración de Lyndon Johnson pasaron a ser virtualmente desconocidos durante los ocho años de la de Reagan, que proyectaba una visión del mundo completamente distinta. Pero tanto entonces como ahora los hechos quedaban en un discreto segundo plano frente a trasnochadas visiones y su retórica radical.
Si resulta que fueran otros los responsables de lo que quiera que esté ausente en su vida, arremeter indiscriminadamente contra gentes que no le han hecho nada personalmente puede sonarle razonable a muchos. Ya sean o no los asesinatos de Virginia Tech resultado de una demencia médicamente comprobable, lo cierto es que siempre ha habido personas dementes, pero nunca han tenido lugar masacres de este tipo con la frecuencia con que las llevamos sufriendo desde los sesenta.
El control de las armas tampoco es la respuesta mágica, como sugieren con frecuencia el mismo tipo de personas que creen en la responsabilidad colectiva en lugar de la responsabilidad individual. Puesto que el asesinato es ilegal en todas partes, ¿por qué iba a obedecer una ley en contra de obtener armas –que son fáciles de conseguir ilegalmente– una persona que no está dispuesta a obedecer la ley en contra del asesinato?
Uno de los muchos hechos obvios que pasan voluntariamente por alto las personas impresionadas por las visiones y la retórica es que las masacres tienen lugar casi siempre en zonas libres de armas, como escuelas, lugares de trabajo o casas de oración. ¿Cuándo ha abierto fuego un asesino múltiple contra una reunión de la Asociación Nacional del Rifle o contra un grupo de cazadores? En lugar de prohibir las armas, tal vez deberíamos volver a evaluar críticamente los dogmas que nos dejaron en herencia los años sesenta.

Thomas Sowell es doctor en Economía y escritor. Es especialista del Instituto Hoover.

El Objetivismo - Filosofía Objetivista

Ayn Rand, llamó a su filosofía, "Objetivismo", describiéndola como la filosofía para vivir en la tierra. El objetivismo es un sistema integrado de pensamientos, que define principios abstractos en los que el hombre debe pensar y actuar si es que quiere vivir la vida propia de un hombre. En primer lugar, Ayn Rand, presentó su filosofía a través de las novelas, ambas best-sellers, "The Fountainhead" (1943), traducida al castellano como "El Manantial", y "Atlas Shrugged" (1957), como "La Rebelión de Atlas". En estas se presenta al hombre como un ser heróico, un individuo racional digno de vivir en la tierra, ya que puede lograr lo mejor de sí mísmo. Posteriormente, presentó su filosofía en forma de no-ficción.
Los principios básicos del objetivismo son los siguientes:


METAFISICA:

La realidad, el mundo exterior, la existencia independiente de la conciencia del hombre; independiente de cualquier conocimiento, creencias, sentimientos, deseos o temores. Esto significa que A es A, los hechos son hechos, las cosas son lo que son; y la tarea de la conciencia del hombre es percibir la realidad, no crearla o inventarla. Así, el objetivismo, rachaza toda creencia en lo supernatural, y cualquier aclamación de individuales o grupos que dicen crear su propia realidad.

EPISTEMOLOGIA:

La razón del hombre es completamente competente de conocer los hechos de la realidad. La razón, facultad conceptual, es la facultad que identifica e integra el material provisto por los sentidos del hombre. La razón es el único medio del hombre para adquirir conocimientos. Así, el objetivismo, rechaza al misticismo (no acepta a la fe y a los sentimientos, como medios de conocimiento); y al escepticismo (que proclama la imposibilidad del conocimiento y/o estar seguro de algo).

LA NATURALEZA HUMANA:

El hombre es un ser racional. La razón, único medio de conocimiento del hombre, es su medio de supervivencia. El hombre es un ser de conciencia volitiva, por eso el ejercicio de la razón depende de la elección de cada individuo. Tu conciencia es lo que solés llamar alma o espíritu; y a lo que llamás 'libre albedrío', es a la libertad que tiene tu mente de pensar o no. Esta es la única elección que tienes, tu única libertad. Es la elección que controla tadas las otras elecciones que hacés; y determina tu vida y tu caracter . Así, el objetivismo, rechaza toda forma de determinismo; la creencia de que el hombre es víctima de fuerzas que escapan a su control (como ser: dios, el destino, los genes, condiciones de nacimiento o económicas).

ETICA:

La razón del hombre es la única fuente que le permite juzgar valores y guiarlo hacia la acción. Un estándar de ética correcto es: la supervivencia del hombre como hombre, es decir, lo requerido por su naturaleza para sobrevivir como un ser racional (y, no una momentánea supervivencia física como un bruto sin mente). La virtud básica del hombre es su racionalidad, y sus tres valores fundamentales son: razón, propósito, auto-estima. El hombre es un fin en sí mísmo, y no un medio para los fines de los demás; debe vivir por su propio propósito, sin sacrificarse para otros o sacrificar a otros para sí; debe trabajar por su propio interés racional y lograr su propia felicidad como el propósito moral más alto de su vida. Así, el objetivismo, rechaza cualquier forma de altruismo (que dice que la moralidad consiste en vivir para otros o para la sociedad).

POLITICA:


El principio social básico de la ética objetivista es que ningún hombre tiene el derecho de buscar valores ajenos por medio de la fuerza física. Ningún hombre o grupo tiene el derecho de usar la fuerza física contra otros; con exepción de cuando actúa en propia defensa y solo contra quienes inicien su uso. Los hombres deben tratar unos con otros como comerciantes, dando valor por valor, por medio de un libre y mutuo consentimiento y mutuo beneficio. El único sistema social que erradica de las relaciones humanas, la fuerza física, es el capitalismo de laissez-faire (libre comercio). El capitalismo es un sistema basado en el reconocimiento de los derechos individuales, y protege a los hombres de aquellos que inician el uso de la fuerza física. Así, el objetivismo, rechaza cualquier forma de colectivismo, como lo son, el fasismo y el socialismo. También rechaza la actual 'economía mixta', noción de que el gobierno debería regular la economía y redistribuir la riqueza.

ESTETICA:

El arte es una re-creación selectiva de la realidad, acorde al juicio metafísico del artista; es concretizar su visión fundamental de la existencia. Ayn Rand, describe su aproximación al arte como: "Realismo Romántico": "Yo soy Romántica en el sentido de que presento a los hombres como deberían ser. Soy Realista en el sentido de que los ubico aquí, ahora y en esta tierra". El propósito de las novelas de Ayn Rand no es didáctico; es artístico: la proyección de un hombre ideal: "Mi propósito, primera causa y desencadenante, es el retrato de Howard Roark o John Galt o Hank Rearden o Francisco d'Anconia como un fin en sí mísmo, y no como un propósito para un fin posterior". - Dijo uno de los presentes:- Convénceme de que la lógica es útil.- ¿Quiéres que te lo demuestre? - Sí. - Entonces....es necesario que recurra a una demostración.Y al ver que el otro asentía le dijo: - Si te engaño con sofismas, ¿cómo harás, pues, para darte cuenta?El otro guardó silencio. - Ya ves como te das cuenta de que la lógica es necesaria y que, apartándote de ella, ni siquiera puedes llegar a saber si es necesaria o no.

Cuestión de Límites

Por Ricardo López Göttig

El magnífico film “Noche de Paz” (Joyeux Noël) comienza mostrando a niños alemanes, franceses e ingleses recitando poemas bélicos de odio y destrucción a sus vecinos durante sus horas de clase, en tiempos previo a la primera guerra mundial. El adoctrinamiento político y militarista hizo mella en varias generaciones de europeos, desembocando en guerras que casi borraron del mapa al Viejo Continente, arrasando con decenas de millones de vidas en cada una de esas conflagraciones.En nuestro país, durante muchos decenios la obsesión política por la demarcación de los límites geográficos de la Argentina ganó los corazones y las mentes de muchos compatriotas, llevando a ocupar un lugar central en la enseñanza escolar. Las denuncias altisonantes contra nuestros vecinos “voraces” e “insaciables” nos llevaron al enfrentamiento con naciones con las que nos hermana una cultura e historia común. Esa hostilidad persiste en la actual disputa con la República Oriental del Uruguay, en la que la cuestión medioambiental cedió su posición a una reyerta política bullanguera.Esta obsesión por los mojones en las fronteras se acentuó con la expansión del poder ilimitado del estado. Mientras se hacía tanto hincapié en los límites geográficos, se olvidaban los límites constitucionales al poder. A los gobernantes de los últimos decenios les preocupaba más aislarnos del mundo que la decreciente calidad de vida que esto significaba para los habitantes de la República. Se estatizaron numerosas empresas con criterios de estrategia militar, alimentados por la hipótesis de conflictos bélicos con nuestros vecinos sudamericanos, de modo que la economía y el empleo comenzaron a ser controlados por los gobernantes de turno. Los alumnos de varias generaciones escucharon en las aulas sobre las tentativas de chilenos, bolivianos, brasileños, uruguayos y paraguayos para achicar el territorio argentino, pero no recibieron clases sobre los límites al poder. Y es que, para derrotar a estos enemigos, el poder debía estar concentrado y no recibir críticas de “antipatrias”. Así fue como el espíritu de la Constitución se volvió extraño a los futuros ciudadanos y se sentaron las bases culturales para avasallar la autonomía de la sociedad civil, el pluralismo y la libertad en la educación, la República y el federalismo.Nuestra Constitución nació con el objetivo inmediato de fijar fronteras al poder ejecutivo, ya que los constituyentes tenían en mente la experiencia contemporánea de la suma del poder público que tuvo el gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas. A pesar de haber padecido tantos regímenes autoritarios, los argentinos de inicios del siglo XXI nos olvidamos de los resultados de esas experiencias amargas que nos llevaron a la violencia y la pobreza. La desmesura se ha convertido, insólitamente, en una virtud presidencial para deponer magistrados, vulnerando las fronteras constitucionales a sus atribuciones. Puede arrancar aplausos a un auditorio que festeja con bombos y platillos, puede provocar el entusiasmo pasajero en algunos distraídos, pero ahuyenta al inversor, desalienta al emprendedor y nos aleja cada vez más del gobierno de las leyes.

El autor es Doctor en Historia, Director de la Carrera de Ciencia Política en la Universidad de Belgrano e investigador de la Fundación Hayek.
Artículo publicado en Economía Para Todos, jueves 5 de abril del 2007.

El bolivarismo del siglo XXI. ¿Socialismo o dictadura?

Por Gustavo Kupfer

Durante los últimos años, hemos escuchado hasta el cansancio sobre la “bolivarización” de América Latina. En terminología chavista, la conversión hacia el nuevo socialismo o socialismo del siglo XXI. En lunfardo criollo, el neoprogresismo.

Más allá de utilización oportunista del difunto prócer colombiano, quien si se levantara de su tumba se cambiaría el apellido, poco se ha dicho sobre que implica esta nueva “ideología”. Y esta ambigüedad es más que funcional para quienes se han auto elegido como sus implementadores. Obviamente, en nombre de los pueblos que dicen representar.


Venezuela: Bolivarismo originario

El fallido golpe institucional y su posterior asenso por medios democráticos, le permiten a Chávez no tener que discutir la legalidad de su arribo a la primera magistratura. Pero allí se termina su apego a las leyes.

Es que este Mussollini latinoamericano, por estar parado sobre importantes yacimientos petrolíferos, se ha convertido en un importante impulsor del movimiento bolivariano. Una versión exacerbada del socialismo en efectivo. O en bonos.

Mientras que financia experimentos en el resto del subcontinente, algunos fallidos (Perú, México), los venezolanos ven escaparse las oportunidades para generaciones presentes y futuras. Pero esto no es un privilegio exclusivo de los venezolanos, tal como veremos.

Parado sobre la caja de PdVSA y al costo de haber bajado de manera más que temeraria la reinversión necesaria para asegurar su capacidad de extracción en el mediano y largo plazo, el gobierno venezolano ha decidido atacar de manera hasta ahora exitosa, los derechos más básicos. No sólo ha avanzado sobre la propiedad privada, al confiscar tierras que sus burócratas han definido como “improductivas” para entregarlas a sus seguidores, sino que ha terminado con el derecho de expresión, al silenciar de manera total toda posibilidad de opinión no oficialista, revocando la última licencia que no controlaba.

De manera paralela, la Asamblea Nacional delegó en el presidente todas las facultades legislativas que le son propias, convirtíendose así en superfluo la existencia de aquella. La institucionalidad venezolana, se convirtió en un eufemismo. Está claro que la justicia ya ha sido cooptada, quedando así el país hermano a merced del humor y las necesidades del dictador Chávez. Esto permite el manejo discrecional de la caja, ya sea aumentando las jubilaciones a menos de un mes de la reelección o la compra de bonos en países sin acceso a los mercados internacionales (Argentina), con la creación de proyectos de alto impacto marketinero y demandantes de importante cantidad de fondos aunque de resultados y/o viabilidad limitada, tales como el gasoducto sudamericano, el banco del sur y otros. Hoy, la única legalidad es el chavismo.


Bolivia: El aprendiz de brujo

Hace poco más de un año que Morales asumió la primera magistratura, con algo más de la mitad de los votos legalmente emitidos. Y desde el principio quedó claro que en nombre de la mayoría aborigen se justifica cualquier atropello. Es así que casi la otra mitad de los bolivianos ven amenazadas sus libertades individuales.

Si esto al menos sirviera para que aquella mayoría viva mejor, podríamos hablar de un plan progresivo de distribución, el cual de ninguna manera avalamos, pero a muchos bolivianos podría simpatizarles. Hasta que les toque ser parte de los que dan en vez de recibir, pero para ese momento ya sería tarde para cambiar. Pero no es el caso.

Este modelo sólo le sirve a algunos, que son “más iguales que otros”, generalmente funcionarios o amigos de estos. Tan es así, que a poco de nacionalizar el sector petrolero, hubo que cambiar al ministro de energía por corrupción. Poco después hubo que hacer lo propio con el presidente de YPFB (YPF de Bolivia). Ambos del círculo más cercano del presidente Morales. Finalmente, aparecieron en los 44 contratos que se habían mandado al Senado para su ratificación, condiciones contractuales distintas a las publicitadas a través de la prensa amiga, y más favorables para empresarios amigos y funcionarios.

Emulando a su maestro, buscó realizar confiscaciones masivas de tierras “improductivas”. Pero para no afectar a bolivianos, buscó tierras en la zona fronteriza. Y el presidente Lula le recordó que apropiarse de tierras de brasileros, no estaría exento de consecuencias, por lo que se debió congelar la medida.

Donde si seguir los pasos de Chávez tuvo mayor receptividad, fue en el intento de modificar la Constitución. Se convocó a una constituyente, en la cual si bien obtuvo la mayoría (55%) no logró el número mágico de los dos tercios, con lo que podría haber escrito la constitución que más le gustara. Debido a esto, intentó forzar la interpretación para obtener en la política lo que no logró en la elección. Por ahora deberá negociar con la minoría (45%) y de esta forma consensuar resultados. Salvo, que tal como veremos, use el estilo Correa y modifique las proporciones de la constituyente.

De todas formas, las instituciones bolivianas están en jaque desde el momento que se pretende redefinir de manera completa los poderes del estado e incluso forzar a una renuncia generalizada de todos los actuales funcionarios, para así lograr el control total de una sola vez, en elecciones adelantadas.


Ecuador: El novato, no tanto.

Recién asumido, el presidente Correa ya a logrado un record difícil de igualar. Dado que ganó las elecciones sin presentar candidatos para el Congreso, carece de representación allí. De tal manera, al querer forzar una aprobación legislativa de un llamado al plebiscito realizado días atrás, para convocar a una constituyente “originaria” al estilo boliviano, y ante un conflicto entre el poder legislativo y el Tribunal Electoral, hizo echar a 57 diputados de partidos opositores por no permitir a este tribunal a realizar la convocatoria, cuando la misma es potestad del Legislativo Nacional. Obviamente, no es preciso probar que sus respectivos suplentes fueron crematísticamente convencidos de votar distinto que sus antecesores.

Y para asegurarse tener la voz mas fuerte, convocó a una pueblada. Por lo que no sólo se llevó “puesto” al congreso sino al sistema representativo. Y las instituciones, bien gracias.


Argentina: La exégesis del progresismo

En casa no estamos mucho mejor. De hecho si no estamos peor es tan sólo porque el manejo político de la administración K ha sido tan malo, que no ha logrado revertir su 22% original.

Es por eso que, aunque le encantaría, aun no ha ido por la Constitución Nacional. Pero se han llevado puesta la Justicia, al cambiar totalmente la Corte, redefinir y copar el Consejo de la Magistratura y en consecuencia, poder acosar y amenazar a todos los jueces cuando los fallos no les resulten simpáticos. O las investigaciones, las autorizadas (vbgr. Caso Skanska).

Se han llevado puesto el Poder Legislativo, obteniendo tantas delegaciones, directas e indirectas (DNU), que en 2007 ya se ha definido que solo habrá dos sesiones por mes y cuando se acerque Octubre, ninguna. Y eso no modificará en nada la vida de los argentinos. No olvidemos que poco de lo aprobado en el 2006, no fue enviado desde la Casa Rosada.

Se han llevado puesta gran parte de la prensa al ahogar a todos los medios con pautas en los casos de los jugadores más chicos o negocios en el caso de los multimedios. Por lo que la voz opositora no controlada, se ha vuelto totalmente marginal.

Para callar a la izquierda setentista, de la cual dicen ser fieles representantes, los “duermen” con una visión parcializada de los Derechos Humanos. De esta forma buscan aplacar las ansias de revancha de algunos. Y con algunos cargos aplacan sus ansias más mundanas.

Para aquellos sectores empresarios que se avienen a apoyar al menos de manera pública la gestión de gobierno, se ha creado un presupuesto paralelo, sin control de ninguna clase, que administra dinero público a través de los fondos fiduciarios, dependientes del Ministerio de Planificación. Diezmo incluido. (A aquel libro de Verbisky “Robo para la Corona”, sería bueno reeditarlo, aunque habría que cambiar fechas y provincias de origen).

Pero aquellos sectores que no quieran o no puedan practicar el Kapitalismo, verán como se les crea empresas del estado competidoras, con exenciones impositivas que sacan toda competencia del mercado o bien se nacionaliza las empresa entregándolas a empresarios amigos. Quienes luego logran aumentos de tarifas.

Aunque la Constitución dice que este es un estado Federal, esto es sólo una expresión de deseo y aquellos gobernadores que no se alinean y no han logrado equilibrar sus cuentas, deberán arrodillarse ante el poder imperial. Y cuando hubo un cuadro mayoritario de presupuestos provinciales superavitarios, desde la Kapital se decretaron sucesivos aumentos de salarios de los distintos gremios de empleados públicos (docentes incluidos), de forma de volver a estar nuevamente en posición dominante. No sea cosa que alguien crea seriamente en el federalismo.

Finalmente, para toda la gente que debe votar por la necesidad y no por la convicción, se ha creado un sistema de reparto (antes de las elecciones solamente), de forma de comprar por un plazo fijo, las voluntades necesarias para poder continuar con el simulacro de democracia. Correctamente administrado, ese plazo será breve pero efectivo. Efectivo o especies.

La contracara es una presión impositiva tan alta que atenta cada vez más contra la recaudación. Esta, si bien de manera interanual sube nominalmente, si se le quita la inflación real y el crecimiento, veremos que no solo no sube sino que ha tenido incluso alguna baja. Lo que si sube y en términos reales (incluyendo inflación) es el gasto público. Claro que aun no hemos visto nada.


Conclusiones

Como podemos ver, las diferencias son tan solo de grados de avances pero de ninguna manera de fondo. En todos los casos donde la demagogia ha logrado instalarse, el objetivo final es el mismo: El control del poder. Y de manera absoluta.

Y este objetivo ni siquiera es parte de una corriente de pensamiento. Es más bien la única forma de asegurar la necesaria impunidad parar cometer los mismos latrocinios que acusan a sus adversario de querer cometer. Es que en la mente de un criminal, sólo hay una forma de pensar.

Así, la corrupción (caso Skanska/ Infinity), la digitación de licitaciones (tren de alta velocidad, centrales eléctricas, redes de alta tensión, gasoductos, etc.), la venta forzada de empresas a amigos del poder (Edenor, Aguas, Transener, etc.), subsidios a discreción (transportes), exenciones oportunas (Arsat), negocios varios (Sancor, Sol Petróleo, bonos, etc.), convierten a la administración de gobierno en una relación comercial entre corporaciones (políticos, empresas prebendarias, sindicatos), por fuera del mercado. Y dada la imprevisibilidad jurídica que genera, en la única forma de hacer negocios.

Los cambios en la educación, cuando la misma se da, son fundamentales. El estado omnipresente, buscará estar también en las mentes de los habitantes (a esta altura, ya no son más ciudadanos). Aun de manera forzada. Argentina implementa un Plan Federal, que pretende centralizar la currícula y así uniformar los mensajes. Venezuela acaba de hacer obligatoria la capacitación socialista de los trabajadores. Cuatro horas semanales.

Como consecuencia de este escenario, el aislacionismo internacional es más una necesidad que una opción. A excepción de la relación con aquellos otros países que buscan instalar sistemas políticos similares. Es que nadie serio va a invertir por estos lares si antes no puede asegurar los “contactos” necesarios para estar entre los que se sientan a la mesa y no los que tan sólo pelean por las migas que caen. ¿O que se derraman?

Quien quiera creer que la utopía socialista es posible, es carne de cañón para ser estafado por políticos corruptos. Es que sin controles, el ser humano tiende a ambicionar todo para si. Y el único control válido está dado por el correcto funcionamiento de las instituciones republicanas. Estos controles evitan que el progresismo sea sinónimo de “progreso del dirigente”.

Es el funcionamiento de estas instituciones, las que han logrado un relativo éxito en países como Chile, Brasil o Uruguay. Estos países aplican la misma ley a todos sus ciudadanos, sin importar en que bando estaban treinta años atrás. No buscan fundar un nuevo estado cada vez que asume un mandatario de signo distinto que el anterior. A los funcionarios nunca se les ocurriría poner como Sindico General a un familiar. Es más, prefieren a alguien de otro partido. Nunca avasallarían la propiedad privada. Defienden el derecho de opinar de sus propios opositores.

Y no lo hacen porque son mejores personas. A lo sumo son mejores ciudadanos. Pero básicamente, en un modelo de alternancia, quien hoy está en el poder, tiene seria probabilidades de ser opositor mañana. Quien no cree en la alternancia, no tiene ese riesgo.

Kirchner, Morales y Chávez han demostrado que son similares. En contraste, Lula, Bachelet y Vázquez, han demostrado una calidad superior, aun dentro del mismo espacio político.

Cualquier preferencia política es valida en la medida que se respete a TODOS los ciudadanos y no sólo a los que comparten la misma ideología. Las ideas que hoy recorren Latinoamérica son un sistema de acumulación de poder y de riqueza orientado tan solo a unos pocos.

Es responsabilidad de los ciudadanos evitar que le quieten sus derechos. Cuando los pierda, ya no habrá vuelta atrás.