Hugo Chávez igual o peor que Augusto Pinochet o los militares de Argentina. En qué quedan las críticas que los movimientos de izquierda hacían de la censura a la prensa, de la persecución de disidentes. Una gran parte de América Latina ha perdido la democracia que tanto se dice: "recuperamos". Los regímenes políticos de Venezuela en primer lugar, los de Nicaragua, Ecuador, Argentina, Bolivia y Paraguay están degenerando en los mismos vicios que achacan a los militares que gobernaron con mano dura en los años 70 y 80. Lo más grave es que en los países donde hay elecciones con más frecuencia es donde la democracia se ha perdido.
Los pueblos no aprenden de la historia. Los constituyentes decimonónicos temerosos de la democracia en su mayoría tenían motivos válidos para temerle, los estamos viendo ahora mismo en los países antes mencionados. La democracia termina degenerándose en una demagogia o convirtiéndose en una tiranía.
Los constituyentes decimonónicos veían en el poder político una amenaza a la vida, a la libertad y a la propiedad de las personas, por eso dividieron el poder para que nadie lo tenga todo. Sabían que el poder tiende a agigantarse, a rebasar sus límites; para que queden bien delimitados los poderes políticos se instituyeron las constituciones, cuyo fin era limitar el poder de los gobiernos. En Venezuela se ha votado y se ha reformado la Constitución para aumentar el poder político del gobierno y concentrarlo en una sola mano, pero por medio de un voto sobornado; ahora ven las consecuencias. Cómo quitarle los poderes a Hugo Chávez; por medio de las elecciones no le veo salida, donde los electores son esclavos de las dádivas que les da el tirano para sostenerse; la democracia popular nos lleva a la dictadura, vaya paradoja.
enero 26, 2010
Dictadura Chavista, Socialista y Bolivariana: más represión y censura.
mayo 24, 2009
Lo que sucede cuando se obtiene algo mal habido.

Como de costumbre estaba leyendo un post en el blog de José Benegas, que se refiere a la distribución forzosa de tierras, que el dictador venezolano Hugo Chávez ha hecho recientemente en su país, con resultados desastrozos aunque esperados, por quienes tenemos la fortuna de conocer algo de Ciencias Económicas.
Lo que escribí como comentario en ese blog es parte de lo que está escrito más abajo, aquí:
Hace pocos años, el dictador venezolano decidió expropiar tierras a terratenientes de su país, Venezuela, con el objeto de distribuirlas entre los campesinos pobres. El plan de Chávez no es nuevo, pues hay ejemplos de sobra en la historia de la humanidad de gobernantes que han hecho lo mismo, sin ningún éxito. Ahora se asombran de que la revolución productiva de Chávez, que sacaría de la pobreza a millones de personas no se está produciendo. Antes la pobreza era por la avaricia de los terratenientes, ahora es por la demora en la organización de los consejos comunales y mañana será por la maldad de Juan de los Palotes. Los campesinos reclamaban tierras, ahora reclaman herramientas y mañana querrán que el estado subsidie la actividad para transferirles costos a los contribuyentes. Las ganancias por su puesto no se distribuyen entre los contribuyentes, las pérdidas si.
En la Unión Soviética durante siete décadas los comunistas tuvieron los mismos resultados. Siete décadas de malas cosechas. Claro que nunca admitieron las fallas del sistema colectivista que llevó a ese desastre. El país con más superficie cultivable en el mundo no tenía suficiente alimento, y la gente padecía hambre. El sistema nunca fue el culpable para ellos, los comunistas siempre tuvieron a quien culpar.
En Argentina vamos por el mismo camino que Venezuela y el que transitó la Unión Soviética. El señor sabelotodo Guillermo Moreno, está destruyendo la industria láctea con sus “políticas geniales” en favor de los pobres, dilapidando el capital que no ha creado y que sirve para producir más riqueza. Falta poco para que no quede nada en la ganadería, en la agricultura y en la minería. Quien será el próximo culpable no lo sé, pero si se que no serán los colectivistas argentinos. Ellos no producen nada que no sea culpables, que nunca son ellos. Dentro de poco tiempo veremos lamentar a mucha gente cuando vea que no existen los capitales para su jubilación que el estado le prometió custodiar y engrandecer.
Cuando el ex dictador Juan Domingo Perón nacionalizó los ferrocarriles, quienes ganaron fueron los ingleses, quitándose de encima un clavo deficitario, que era más y más costoso cada vez su funcionamiento, mientras que el régimen se vanagloriaba de haber torcido el brazo del imperio por habérselos arrebatado. Era cuestión de tiempo ver como el proceso de deterioro de los ferrocarriles los dejaría inservibles para el desarrollo económico del país, se convierta en una caterva de sindicalistas ladrones, y una sangría para el contribuyente argentino, quien en definitiva pagó los costos del negociado político, pese a que no se dió cuenta.
Hay un viejo dicho, que es muy verdadero porque lo he vivido en carne propia, en mi propia familia; es ese dicho que dice: el ojo del amo engorda el ganado. Mi abuelo materno fue un gran estanciero, tuvo una de las estancias más grandes de la provincia, fue bodeguero y tuvo minas de mármol y cal; desgraciadamente fue político también: diputado provincial, alcalde y senador provincial, causa de su perdición, porque en esas épocas los miembros del cuerpo legislativo eran ad honorem, no eran cargos públicos sino cargas públicas, y el título era irrenunciable y las campañas políticas y los costos de la actividad debían asumirlos cada uno individualmente. Pero era visionario, todo lo que hacía era para obtener dinero y lo obtenía. Conocía el comercio y sabía hacer negocios. En el aspecto personal era mediocre, pero en el comercial siempre fue correcto.
Cuando murió y la herencia pasó a sus hijos, y a muchos otros hijos aparecidos repentinamente después de publicar los edictos de su muerte en el periódico, todo lo que construyó quedó hecho añicos. Toda la fortuna que acumuló por parte de él, y la que recibió por herencia de sus padres que fueron muy ricos también quedó dilapidada totalmente.
Hoy en día paso por el lugar y me da pena ver la estancia, parece que no vivió nadie ahí jamás. La casa está por el suelo, el parral tapado por la maleza, el ganado desaparecido, y el monte ha cubierto todo el campo, lo que costará una fortuna desmontar. Los hornos de cal parecen haber sido bombardeados por una escuadrilla de aviones, y la vieja bodega está más arruinada que la virulencia de diez terremotos no podrían conseguir.
Que tienen los herederos de esa fortuna hoy en día, seguramente nada. Lo mismo sucede cuando se apropian de algo que no ha conseguido con propio esfuerzo, las personas que han obtenido algo por medio de una medida política. Quien ha conseguido algo mediante la rapiña, sin haber padecido el sacrificio de conseguirlo como la naturaleza manda, con el producto del trabajo o del precio pagado, tendrá esta maldición de recompensa. Y más tarde o más temprano lo que fue motivo de alegría en un principio se convierte en la causa brutal de sufrimiento.
octubre 20, 2008
Sudando Petróleo
Hugo Chávez, que tanto ha fanfarroneado con su revolución socialista con la que acabaría con el capitalismo, está en problemas. Probablemente el capitalismo acabe con la revolución socialista y quizá acabe muy pronto. Resulta que la revolución bolivariana consiste en repartir ganancias fáciles obtenidas de las ventas de un producto que no requiere esfuerzo intelectual para producirlo, pero no en crear riqueza., y a U$S 70 por barril las ganancias se esfuman. El costo de producción por barril asciende a U$S 55. El precio de venta promedio por barril vendido en los últimos 6 meses ha sido de U$S 103.
Asi son las revoluciones socialistas. La Unión Soviética cayó porque la población se cansó de tantos años de mentiras de los revolucionarios, que buscaban la dominación por medio de un aparato militar tan formidable como costoso e improductivo. La Revolución cubana, en sus cincuenta años no ha producido ningún milagro económico. La población cubana vive hoy peor que sus vecinos centroamericanos, y en un gran parte del territorio no tienen energía eléctrica, agua potable, transportes y comunicaciones adecuadas para un buen nivel de vida. Cuba en cincuenta años, ha subsistido primeramente por la ayuda económica que recibió de la ex U.R.S.S. y ahora de la ayuda que recibe de Venezuela, y paradójicamente de la explotación de sus trabajadores que trabajan para empresas extranjeras establecidas en Cuba, pero quedándose con el 90% de los salarios que les corresponden. La explotación del hombre por el hombre es mala en el mundo capitalista, pero en el socialismo cubano no.
Venezuela no es lo mismo que Cuba. Su población tiene un nivl de vida un poco más alto, sin embargo, Venezuela como todos los países de Latinoamérica, tiene una gran porción de su población en situación de pobreza grave y estructural. El auge del mercado petrolero en los últimos años ha sido una magnífica oportunidad para que ese país pueda conseguir un desarrollo perdurable, sin embargo, ha sido una desgracia en vez de una bendición, en lugar de emplear las ganancias extraordinarias para invertirlas en el desarrollo económico, ha sido utilizado de la peor manera: sostener una clase parasitaria y corrupta, para el pago de sobornos e intervención ilegal en otras naciones, para financiar bandas terroristas, para fomentar el negocio de la droga. Venezuela no produce casi nada excepto petróleo. Su economía es tan poco diversa que es vulnerable a cualquier crisis que se pueda producir, además el enemigo fabricado por Chávez, los Estados Unidos de América es su principal cliente, quien paga el mejor precio por barril y que además es el único que tiene la tecnología y capacidad necesaria para refinar el petróleo producido por Venezuela. Cuando los Estados Unidos tengan un resfrío, Venezuela tendrá neumonia.
La revolución socialista de Hugo Chávez, depende del precio del petróleo crudo en el mundo capitalista, no del precio del mundo socialista que le paga Cuba. Para triunfar, la revolución socialista necesita de la buena salud del capitalismo yanqui, y ahora estamos en una época de gripe en la economía de Estados Unidos, y el contagio a la región se expande por doquier.
mayo 21, 2008
La niña reservista de Chávez
Este gangster de Hugo Chávez que gobierna en Venezuela es capaz de las peores bajezas. Todos los días tiene que ser noticia esta basura que ahora utiliza niños para su sucio negocio., porque no me digan que esto que dice la niña es convicción pura.
Este video que se ve más abajo, es de la época de la capaña electoral presidencial de su protegido Hullanta Humala, que fnalmente fue derrotado por Alan García. En el video se ven banderas nazis, y se escucha insultos contra la comunidad judía.
mayo 08, 2008
enero 24, 2008
La conexión Teherán - Caracas
Después de las declaraciones de Hugo Chávez, de sus constantes amenazas contra los Estados Unidos, y de la grotesca intromisión en los asuntos internos de otros estados, no quedan dudas que Hugo Chávez tiene vínculos con las peores lacras del mundo.
Los empleados del aeropuerto de Caracas denuncian que aviones tipo Boeing 747 de la aerolinea Iran Air, llegan a ese aeropuerto y se anuncian como todos los vuelos regulares de pasajeros, pero en esos aviones llegan equipajes pero no pasajeros.
Este video es de propiedad de ORGANIZACION DE VENEZOLANOS EN EL EXILIO http://www.orvex.org/
enero 14, 2008
Socialismos en conflicto
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Para América latina es un tema de fogosa actualidad, como si las experiencias no hubiesen dejado enseñanzas. En un pasado próximo, cuando se quería dar un ejemplo de divisiones interminables, se recurría al modelo de los partidos socialistas, que eran escasos en número pero activos en mitosis. Heredaban de la biología la tendencia a partir sus núcleos y a continuación partir el cuerpo celular. De esa forma invadían el mapa politico con nombres y siglas nuevas, diversas, pero casi todas hilvanadas por el anhelo común de un mundo más equitativo. Desde afuera no siempre era sencillo entender la razón profunda de tanta fragmentación. Se peleaban y odiaban entre ellos, como una familia que no consigue convivir en paz. Quienes más cerca parecían estar, eran los que más rencor se tenían.
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La historia del socialismo es larga y puede remontarse a la antigüedad, cuando filósofos y profetas clamaban por justicia y derechos, en especial de los débiles y desheredados. Sus demandas solían venir atadas a la ética de las religiones monoteístas y no tardaron en volverse fanáticas, con las consecuencias que el extremismo siempre genera. Durante siglos, persecusiones y hogueras demostraron cuán difícil es conseguir equidad entre los seres humanos. Casi siempre el egoísmo derrotaba al altruísmo.
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Hacia fines del siglo XVIII se produjo la revolución americana y 13 años más tarde la francesa, ambas herederas de la revolución industrial inglesa. Las tres usaron los mismo colores, sólo cambiaba la disposición. La americana tuvo la cualidad de afirmarse en los derechos individuales, el mérito, el pluralismo y la tradición liberal inglesa; la francesa también en ellos, pero con los ingredientes del resentimiento. Por eso la revolución americana avanzó hacia una Constitución ejemplar y la francesa cayó en la guillotina implacable. Pero no cumplieron con sus postulados iniciales: la americana retaceó la igualdad de oportunidades a negros y pueblos originarios, lo cual produjo terribles conflictos basados precisamente en el no cumplimiento de la sabia Constitución. La francesa no impuso la libertad, igualdad y fraternidad tan voceadas, sino la opresión maximalista de los jacobinos, nuevas desigualdades en nombre de una falsa igualdad y el genocidio (genocidio en serio, porque anhelaba el exterminio total) de la clase nobiliaria, opositores políticos y sospechosos.
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En Europa continental la revolución no satisfizo las expectativas (terror, guerras napoleónicas, nuevas injusticias) y surgieron entonces los socialismos utópicos, epígonos de las utopías que puntearon siglos anteriores. Se multiplicaron iniciativas, luchas e ideales que ahora suenan ingenuos, pero que generaron en su tiempo una efervescencia considerable. Ninguno pudo imponerse, aunque desparramaron consignas fuertes, teorías atractivas y una potente ilusión.
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En 1848 apareció el Manifiesto Comunista de Marx y Engels como una semilla destinada a convertirse en un frondoso bosque. Rechazaba las utopías y se presentaba como un opción distinta, científica, por completo novedosa. Ejerció desde el comienzo una seducción importante. Reunía las cualidades de una maciza racionalidad junto a una esperanza mesiánica, determinista y fervorosa. Trasladaba a la política el sueño de los profetas y el alfa que avanza hacia el omega del evangelio. Era una teoría que empujaba a la práctica y una práctica respaldada por una excitante teoría.
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Debió enfrentar otras opciones también atractivas como el anarquismo y la balbuceante socialdemocracia. Pero el gran giro en favor de Marx y Engels se produjo cuando en 1917 Lenin desencadenó la revolución bolchevique y estableció el primer Estado socialista del mundo y de la historia. Contradijo la profecía de sus maestros, que anunciaron el amanecer del socialismo verdadero en los regímenes capitalistas maduros, no en un país atrasado y semifeudal como Rusia. Lenin tomó el modelo de la revolución francesa y dispuso genocidar a nobles, burgueses, terratenientes y opositores. Impuso una dictadura que no respetaba derecho individual alguno, sino el de una abstracción llamada "proletariado". Ni siquiera él mismo era un proletario y tampoco la mayoría de sus compañeros. Ejerció la dictadura "en nombre de", lo cual le concedía una dudosa legitimidad. Tan es así que pronto volvió a contradecir al viejo maestro, para quien esa dictadura tenía que ser breve, seguida por la dilución de la perversa maquinaria del Estado. Porque el Estado era considerado un verdugo al servicio de las minorías privilegiadas. Pero esa minoría, en el Estado soviético, ya no eran las demonizadas clases sociales ricas, sino la nueva, llamada Partido único o Nomenklatura o el autócrata que gobernaba como Iván el Terrible, sin límite alguno a sus caprichos y paranoias. El Estado leninista dejó de ser el odiado monstruo que saboteaba la libertad y la igualdad, para convertirse en su publicitada garantía. Por lo tanto, a más Estado, más socialismo. Toda una novedad. Algo que fue imponiéndose en contradicción con las raíces del marxismo. Por eso ahora se asocia marxismo-leninismo con un sistema estatal absolutista y policíaco, dueño de todo ("en nombre" del proletariado o del pueblo). Es la versión que se adoptó en casi todo el mundo, en particular América latina..
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La ilusión de que la expropiación sistemática de los medios de producción, el control absoluto y la planificación en todos los campos de la vida iba a llevar a una rápida victoria económica y política sobre el capitalismo, terminó en catástrofes. En lugar de aumentar las cosechas se produjeron hambrunas, en lugar de asegurar la libertad se cometieron asesinatos masivos, en vez de incrementar el derecho fue instituido el Gulag, en el sitio del hombre nuevo apareció un hombre degradado y sometido. Esa versión del socialismo equivalía a un régimen despótico, cada vez más cruel, intolerante al menor asomo de disidencia o pluralismo, inclusive hasta en el área inaprehensible de la música (¡!). Los textos de Marx, Lenin y Stalin se conviertieron en Sagradas Escrituras, cuyas líneas eran infalibles y contenían respuestas para todas la preguntas, también en América latina, ahora en Cuba y Venezuela. Hasta las interpretaciones debían responder a un lineamiento oficial. El jefe es perfecto, omnisciente y todopoderoso, como Dios. Tertuliano había dicho respecto de los dogmas que creía en ellos porque eran absurdos. El socialismo soviético también fue absurdo, porque había traicionado los principios que decía defender: la libertad, la dignidad de la persona, la igualdad de oportunidades, el creciente bienestar general, la fraternidad, la creatividad. Pero de eso no se habla. Por lo menos no se habla lo suficiente.
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Se impuso por la violencia y se mantuvo gracias a la violencia. La violencia no respeta al prójimo. Al contrario, se creía que era la partera de la historia, aunque procediese con instrumentos primitivos y matase a la criatura. En consecuencia, el modelo del régimen soviético (que se extendió a tres continentes) torturó, deportó y asesinó a millones de seres para imponer su utopía. Ejerció una propaganda obscena para defender lo indefendible. Esa propaganda fue exitosa porque mantenía la llama de la ilusión. Las ganas de creer son más fuertes que los sentidos y que la razón. Mentes lúcidas prefirieron la ceguera para no derrumbar sus fantasías. Pocos –Pablo Neruda entre esos pocos- confesó amargado antes de morir: "Me equivoqué". Howard Fast escribió su lamento en El dios caído. Muchos fanáticos creyentes en ese socialismo decidieron suicidarse al comprender su error, que era intolerable.
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Visité la Unión Soviética en 1984, un año antes de que asumiera Gorbachov, invitado por el Instituto de Ciencias. Fui como un latinoamericano deseoso de penetrar en sus meandros, que me esforzaba por imaginar maravillosos en base a mis lecturas marxistas –tan de moda en los 60 y 70- y la simpatía que por ellos manifestaba gran parte de los intelectuales. Además, era un sistema que ya había adoptado un tercio de la humanidad en varios países de Europa, Asia, Africa y uno de América latina: Cuba, dedicada a exportar guerrilleros. La URSS se presentaba como un sistema alternativo que construía el hombre nuevo, más digno y altruísta. Pero allí tropecé con los ubicuos ojos de los espías a toda hora y en todo lugar, la pobreza generalizada, la mediocridad, la resignación, el miedo, el fracaso. Tuve la oportunidad de alojarme en un hotel destinado a miembros de la Nomenklatura y su confort me produjo náuseas. Pude enterarme de los beneficios que recibía el funcionario obsecuente y el precipicio que esperaba al jerarca más encumbrado si se atrevía a desobedecer. El sistema era férreo, concebido por Lucifer. La decepción me estrujó las entrañas.
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Su modelo de persecusión, arbitrariedad y propaganda había sido adoptado por Mussolini, inspirado en Lenin, Trotsky y Stalin. No olvidemos que Mussolini había sido socialista marxista. El mismo modelo fue también adquirido por el nazismo, que es un nacionalismo socialista (¡socialista!); hubo una época en que se habló de nazi-bolchevismo. Aunque resulte asombroso -porque hemos incorporado la tesis errada de que son sistemas antagónicos-, en sus aguas profundas, el socialismo leninista, el fascismo y el nazismo tienen coincidencias impresionantes, empezando por algo tan evidente como su alergia por la democracia. También coinciden en su fría vocación de despreciar, mentir y matar.
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En 1989 cayó el Muro de Berlín y siguió la implosión soviética, tan sísmica como inesperada. Pero el júbilo de la libertad no pudo administrarse bien. Los que habían sido jerarcas del antiguo régimen –corrompido e inescrupuloso- fueron los primeros en apropiarse de los bienes públicos. Surgieron mafias sanguinarias. El hombre nuevo que se venía construyendo desde hacía setenta años en el país más extenso del mundo no era nuevo, sino peor. El resultado de haber matado más gente que el mismo Hitler para imponer y sostener esa utopía, derivó hacia nuevas inequidades. La Unión Soviética había sido también una ilusión, sólo que más criminal que las combatidas teóricamente por Karl Marx.
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La implosión fue seguida por la independencia de varias de las repúblicas que integraban la caduca URSS. Se liberaron en dominó los países satélites de Europa Central y Oriental, con la excepción de Bielorrusia, que continúa ahogada por una tiranía staliniana. China se convirtió a la economía capitalista, provocando una cronología adversa a la dictada por las Sagradas Escrituras del marxismo. La secuencia esclavitud-feudalismo-capitalismo-socialismo-comunismo (que se parecía una ley de la física) hizo una voltereta, yendo del socialismo leninista-maoísta a un nuevo capitalismo, no al comunismo (por ahora, sin abandonar la dictadura "en nombre de"). En forma análoga se comporta Vietnam. En cambio Corea del Norte y Cuba se obstinan en practicar la asfixia, miseria y aislamiento de sus pueblos. Ahora lo pretende imponer el grupo militar que controla Venezuela, como si las evidencias del fracaso no le alcanzaran para entrar en razón.
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En las siete décadas que duró el Estado soviético hubo varios intentos de endulzar sus dogmas con la democracia. Terminaron mal, pese a las expectativas de multitudes, también en América latina. Ocurrieron en tres países de Europa: Hungría, Polonia y Checoeslovaquia. En los tres se procedió a una represión sangrienta, sin pudor alguno. Se había hablado de socialismo con rostro humano y acuñaron otras expresiones que revelaban al mismo tiempo el anhelo de cambio y su imposibilidad. El marxismo-leninismo, como sistema, no es compatible con la democracia. Instaura la dictadura "en nombre" del proletariado –o del pueblo- y funda una nueva clase privilegiada que nivela para abajo y necrosa. No acepta la democracia porque entonces debería renunciar al poder y los regalos que el poder le derrama.
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Otra experiencia inolvidable fue la de Chile con la Unidad Popular liderada por Salvador Allende. También quiso respetar la democracia, cosa que le resultó cada vez más difícil. Los sectores maximalistas no se sentían cómodos con el respeto a las instituciones. Fidel Castro fue a convencer a los más apurados para que no socavasen el prestigio y la fuerza del Presidente. Pero resultaba imposible armonizar el pluralismo de la democracia, la seguridad jurídica, el respeto por la propiedad privada, la total libertad de expresión y el derecho al disenso con el modelo leninista, donde nada de eso podía sobrevivir. La situación general se deterioró, porque ese socialismo no podía resolver su contradicción básica: dictadura o democracia. El presidente Allende llegó al límite de su resistencia antes del golpe de Estado, porque quería llamar a un plebiscito que le permitiese seguir gobernando o lo mandase a su casa. De no haberse producido el malhadado golpe de Estado, nuevas elecciones habrían permitido superar en calma un gobierno imposible. Y el socialismo marxista-leninista habría tenido otra prueba de su destino infernal.
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Mientras, otros modelos socialistas pudieron ser más exitosos y de veras más humanos. Me refiero a los socialdemócratas. Tuvieron larga duración en los países escandinavos y fueron probados en Francia, Alemania, Gran Bretaña e Italia. Integran un sistema político pluralista, con defensa del estado de derecho y garantías para la propiedad privada. En España el PSOE renunció públicamente al marxismo antes de conquistar el poder, lo cual generó críticas de traición y desencanto. Pero fue una medida sabia, imprescindible. Después solicitó ingresar en la OTAN, criticado también como felonía y sometimiento al imperialismo norteamericano. Más adelante dio otro paso decisivo: incorporarse a la Unión Europea. Este socialismo democrático, basado en un capitalismo moderno, con transparencia competitiva y un Estado sometido a controles, produjo una verdadera revolución progresista. No hubo necesidad de violencias como partera, ni dictaduras "en nombre de", ni cercenamiento de las libertades individuales ni de los dereechos humanos.
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En América latina había ocurrido un fenómeno inédito: la revolución cubana, que en pocos años manifestó la decisión de su liderazgo por someterse al modelo socialista soviético. El romanticismo de la guerrilla y su carácter juvenil la hizo aparecer como una experiencia nueva, maraavillosa. En cierta medida lo fue y desencadenó una arrasadora ilusión. El método guerrillero fue exportado a varios países de América latina y África. Pero sus resultados fueron siempre estériles, además de costosos en vidas y generadores de atraso en la economía, la salud y la educación. La guerrilla sostenida por Cuba produjo movimientos subversivos, expandió la ideología marxista-leninista, desestabilizó frágiles democracias, aumentó la pobreza y justificó la implantación reactiva de dictaduras sanguinarias. El romanticismo inicial generaba entusiasmo por un régimen que pretendía superar al capitalismo en una década y terminó transformado en un mendigo, primero de la asistencia soviética y ahora venezolana. Patético. Como había pasado con el stalinismo, muchos aún prefieren negarse a reconocer las evidencias de su calamidad. La socialdemocracia, en cambio, logró en España o Chile mucho más que Cuba en menos tiempo, sin costo de sangre, ni fusilamientos, ni violación de los derechos humanos, ni torturas ni prisiones.
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Los altos precios del petróleo introdujeron un nuevo factor en América latina: un coronel golpista se ha convertido en el dueño absoluto de Venezuela y en el sostenedor de Cuba y otros gobiernos que desean implantar regímenes autoritarios como Bolivia y Ecuador. Avanza con paso redoblado hacia su eternización en el cargo, la estatización de los medios de producción al caduco estilo soviético, imponer una mordaza al periodismo, aplicar el lavado de cerebro a los estudiantes en todos los niveles y crear una nueva clase privilegiada compuesta por militares y personajes obsecuentes que se enriquecen de manera obscena. En su modelo no existe la perspectiva de formar un hombre nuevo, pese a la propaganda, porque todo se reduce a la acumulación del poder unipersonal –inspirado en Stalin, Mao, Pol Pot y Fidel- gracias a los petrodólares que utiliza como si pertenecieran a su bolsillo hondo como una galaxia. Su narcisismo lo empuja a querer convertirse en el líder de una revolución continental y hasta mundial. Para ello no ha tenido pudor en manifestar su untuosa adherencia con sistemas repugnantes como los de Irán, Bielorrusia y Corea del Norte.
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Cuando un periodista me preguntó por qué fascina Chávez, mi respuesta fue otra pregunta: "¿A quién fascina? ¿fascina a los canadienses? ¿irlandeses? ¿franceses? ¿alemanes? ¿australianos? ¿o sólo a estúpidos como nosotros?" Porque la verdad ya no se puede ocultar ni deformar como en la URSS de Stalin. No es posible considerar válidas las resoluciones de un Congreso en Venezuela donde ahora sólo está representada una fracción de la sociedad. No es sostenible que haya mejorado la seguridad. Tampoco que la escasez proviene de la manipulación y no de la ineficiencia de esta administración narcisita-leninista (Andrés Oppenheimer dixit). Produce carcajadas que un ministro asegure que Venezuela es el país con mayor crecimiento del mundo. La corrupción, en vez de disminuir, ha crecido en forma exponencial. Las fuerzas armadas son sometidas a las nuevas milicias con carga ideológica paleocubana. Los estudiantes indóciles son reprimidos con ferocidad. La gente digna se harta de los insultos que escupe Chávez a los que disienten con sus delirios de un geriátrico. Es evidente que los venezolanos más lúcidos se oponen a una reforma constitucional que pretende violar la Constitución para instalar un régimen absolutista, copia del viejo socialismo real que ha mostrado suficientes síntomas de su cancerígena patología. Ese socialismo, bautizado en forma pomposa como del "siglo XXI", sólo recoge lo peor del XX. Anhela instalar los fraudes, los abusos, la intolerancia, la inequidad y la corrupción que existió en los países más castigados del planeta. Como ya se dice en Venezuela, pareciera que el objetivo es crear un horroroso Zimbawe latinoamericano.
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Este socialismo hasta ahora tiene a Cuba como aliado fundamental (o como inválido que debe transportar en silla de ruedas). Además apoya de modo manifiesto al gobierno de Evo Morales en Bolivia y a Correa en Ecuador. Pero en América latina, por suerte, funcionan otros gobiernos socialistas que no quieren la tiranía, ni el poder unipersonal, ni el pensamiento único, ni la represión de la prensa, ni la imposición por el fraude o por la fuerza. Son los de Chile, Brasil, Uruguay. Y les va mucho mejor. En este conflicto de socialismos, será más costoso para todo el continente el encarnado por Chávez y Cuba. Con su socialismo de museo histórico proseguirán las bribonadas que tanto dolor, muerte y vergüenza generaron en el siglo pasado.
diciembre 14, 2007
El circo socialista venezolano
Si algo tiene la izquierda, es que sabe hacer reír. Como parodia no hay nada mejor en política. Sus argumentos no resisten la lógica, ni siquiera una pregunta medianamente razonable.
Hace dos domingos atrás José Benegas hablaba en su programa de radio, con un funcionario que decía que la gente en la provincia de Entre Rios se desmayaba por el olor que emanaba de la pastera Botnia instalada en la costa uruguaya. La izquierda ha declarado una guerra contra esta pastera, pero el periodista le preguntó si los obreros operarios usaban algún tipo de protección o máscara para respirar, y la respuesta obviamente fue no, por que es lo real. Si la planta no produce gases contaminantes u olores naúseabundos que afecten a sus empleados o a la gente que vive alrededor de la planta, muchos menos puede afectar a la población de Gualeguaychú, en Entre Ríos que está a 45 km de distancia.
La guerra declarada por los ecologístas y la izquierda tiene más prejuicio anticapitalista que preocupación por la ecología. Las acciones de los activistas no es el cuidado del medio ambiente, sino la extorsión contra una empresa multinacional. Aman el dinero sobre todas las cosas.
El hecho de Botnia tiene similitud con los ataques sufridos hace algún tiempo contra la empresa de capital estadounidense McDonald, donde un cliente denunció haber sido intoxicado por comer una hamburguesa en mal estado. En otro caso similar, una mujer denunció a la empresa alimenticia Parmalat, de capital multinacional, por haber encontrado una rata en un tarro de salsa de tomate. El hecho nunca fue probado, no hubo casos similares, pero el daño a la imágen de la empresa fue muy grande. Esta mujer no pagó por el daño causado a la empresa. Su propósito seguramente era extorsionar a la empresa Parmalat.
Es curiosa la coincidencia que: la hamburguesa contaminada, el tarro de salsa con un rata, la discriminación contra un niño en una escuela, o el mal trato recibido por un individuo en cualquier sitio; siempre sea con gente que tiene odio hacia el capitalismo.
Este monigote venezolano, funcionario del gobierno de ese país, declara ante un periodista que el socialismo es la solución para la pobreza en Venezuela. El funcionario despotrica contra el capitalismo, llamandolo salvajismo, sin embargo luce lujosos atuendos propios de una sociedad capitalista. Este no es el socialismo chino de Mao Tse Tung, ni el del dictador ruso Josefh Stalin en donde todos vestían mamelucos. Parece que existe solamente el capitalismo salvaje pero no el socialismo salvaje.
Este video se lo he sustraído a José Benegas de su blog "No me parece".
noviembre 24, 2007
La racha triunfadora se ha terminado
Las encuestas electorales le dan una clara desventaja, con 20 puntos porcentuales de desventaja, pero el voto en Venezuela es optativo, y ha habido altos índices de abstención, que el demagogo seguramente aprovechará, como lo ha hecho en el pasado, forzando a los empleados públicos a votar a favor de la reformas, recurriendo a las fraudulentas prácticas de marcar los votos, y a la intimidación. Desde el comienzo del régimen chavista, el plantel de empleados del estado venezolano ha aumentado en más de 2 millones de personas.
Chávez a dicho a la prensa que quien no apoya las reformas, es un traidor a su régimen y un traidor al pueblo.
noviembre 19, 2007
Confederación Venezolano-Cubana
noviembre 17, 2007
noviembre 06, 2007
La batalla por Bolivia y Ecuador

por Gustavo Coronel
Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio "Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez" [0] publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).
La batalla por la democracia y la libertad se intensifica en Bolivia y en Ecuador. En ambos países, la mano peluda promoviendo la implantación de regímenes autoritarios y anti-democráticos es la de Hugo Chávez. Esto significa que lo que suceda en Venezuela tendrá un impacto directo e instantáneo en estos dos países.
En Bolivia la situación es ya tan complicada para las fuerzas del fascismo que lideran Morales y Linera que, hasta mercenarios a sueldo de Hugo Chávez como Heinz Dieterich, admiten los errores del régimen. Dieterich critica el intento del gobierno de Evo Morales de impulsar una Asamblea Constituyente que los movimientos cívicos de protesta en una gran parte del país han dejado agonizante. Dice el cínico Dieterich: “Al no obtenerse la mayoría para conferirle el carácter jurídico de ‘originaria’ a la Asamblea hubiese sido más benéfico marginar de facto ese foro”. Al decir esto, admite que la verdadera intención detrás de la Asamblea Constituyente Boliviana no era la de dotar al país de una nueva constitución sino la de lograr un descabezamiento general de todas las instituciones del Estado, a fin de estructurar un sistema marxista-fascista, como el que Chávez está tratando de instalar en Venezuela. Se lamenta Dieterich (ver www.aporrea.org/tiburon/a43719.html [1]) que de los nueve departamentos bolivianos seis de ellos estén con lo que él llama “la derecha” y nosotros denominamos las fuerzas cívicas y progresistas de Bolivia: Santa Cruz, Cochabamba, Beni, Tarija, Pando y hasta Chuquisaca. Según Dieterich estas provincias están controladas “desde Washington”. Quien haya ido a ver, de primera mano, como lo hizo el suscrito, la acción ciudadana espontánea que impera en estos departamentos tiene que reírse de lo que dice Dieterich desde su “bunker” Caraqueño.

Mientras en Bolivia las huestes del fascismo marxista parecen estar en franca desbandada otro panorama se presenta en Ecuador, al menos en esta etapa de su proceso. Allí Rafaél Correa ha podido conformar una mayoría significativa en la Asamblea Constituyente y está hablando abiertamente, no ya de una nueva constitución, sino de disolver el Congreso y abrazar lo que el llama “el socialismo del Siglo XXI”, un guiso ideológico-estratégico creado por el mismo Dieterich a pedido de Chávez, para disfrazar sus ambiciones de poder ilimitado. Correa también amenaza con expulsar del país las empresas cementeras extranjeras, al FMI y al Banco Mundial. Hasta la CAF y el BID han sido objetos de advertencia: “Si esos organismos no responden a los intereses del país que se vayan” (www.aporrea.org/internacionales/n104160.html [2]). A las empresas extranjeras les ha dicho: “Si no les gustan las nuevas reglas del juego que les vaya bonito”. (El Mundo de España, “Ecuador anuncia que revisará los contratos con multinacionales…”, Noviembre 4, 2007). La arrogancia y la rudeza verbal de Correa, quien no comparte aquello de “lo cortés no quita lo valiente”, parecen estar calcadas del lenguaje chavista, un lenguaje diseñado para ofender al adversario ideológico.
Sin embargo, todavía es temprano para saber que pasará en Ecuador. La oposición en ese país tiene la ventaja de ver lo que ha pasado y está pasando en Venezuela y en Bolivia. En Venezuela la destrucción nacional a manos del hombre fuerte ha sido impresionante, pero sus pretensiones de presidencia vitalicia parecen constituir la gota que podría derramar el vaso. La oposición Boliviana, indignada por la exclusión y el centralismo que caracterizan el régimen de Morales, ha logrado paralizar el progreso del modelo chavista. Ello debería ser ejemplo para que en Ecuador la ciudadanía le exija a Correa un comportamiento democrático y civilista desprovisto de bravuconería y autoritarismo y una verdadera atención a los problemas fundamentales del país.
El caudillismo tiene que ser barrido definitivamente de América Latina.
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octubre 31, 2007
Chávez parece ignorar que Carlos Marx odiaba a Simón Bolivar
por José Enrique Miguens *
Cunde en algunos países de América latina, incluida la Argentina, la impresión de que las grandes decisiones políticas se están manejando con un bajísimo nivel cultural, de conocimiento de los asuntos y de responsabilidad por las consecuencias.
Se está viendo en los gobernantes una incomprensión de las dificultades que atraviesan las sociedades actuales, una infantil simplificación de las alternativas que se presentan y una enorme irresponsabilidad con respecto a las posibles consecuencias de lo que deciden.
El autoritarismo que conlleva el pensamiento único hace que las decisiones políticas se adopten en conciliábulos de no más de tres o cuatro personas, con lo que se pierde el valioso aporte de las muchas personas capaces e informadas que hay en todo país.
Un caso paradigmático de este tipo de manejo político, sorprendente por varias razones, es el del llamado “socialismo bolivariano” del presidente de Venezuela, general Hugo Chávez, con su decadente retorno al marxismo y su inconsulta decisión de imponer la enseñanza del marxismo en todas las escuelas del país.
Sorprendente por su decadente anacronismo, pero más sorprendente todavía porque parece ignorar el manifiesto y explícito desprecio de Marx y Engels por nuestros países latinoamericanos y la admiración de ambos por los Estados Unidos, cuyo imperialismo sobre nuestros países aprobaban. Nuestro asombro llega a su máxima expresión cuando vemos que se enseña obligatoriamente a los niños y a los reclutas militares venezolanos a estos dos autores que vituperaron a su héroe nacional, Simón Bolívar, con sus más soeces y despectivas injurias.
El anacronismo de este decadente retorno al marxismo se puso en evidencia con la extrañeza que surgió de los actuales gobernantes rusos (que algo saben de marxismo) cuando el presidente Chávez, en visita oficial, les dijo que extrañaba al marxismo en Rusia y que no deberían haberlo dejado atrás. Se vio también en el asombro que manifestó el importante consejero político español Miguel Angel Cortés, del que se hizo eco La Nacion. Este especialista, comentando la decisión chavista de imponer la enseñanza del marxismo en las escuelas venezolanas, dijo: “Es un retorno a la Edad de Piedra, o una vuelta al pleistoceno superior”.
Pero este anacronismo, esta imposición de “utopías regresivas”, como las denominó el ex presidente de Brasil el sociólogo Fernando Henrique Cardoso, no nos puede asombrar demasiado. Estamos acostumbrados en estos lares a que cualquier presidente, apoyado en una ocasional mayoría, se sienta con impulsos dictatoriales para arrear a sus pueblos hacia donde le indica su capricho político.
Es más grave la ignorancia que trasunta el desconocimiento de las posiciones políticas concretas de Marx y Engels, que eran de un orgulloso europeísmo y de una convicción de que el porvenir estaba en los dos países que ellos consideraban depositarios de la civilización y el progreso, cuya obligación era llevarlo a los demás: los Estados Unidos a los países latinoamericanos y Alemania a los países eslavos del Este. Veamos nuestra parte.
Siguiendo a su maestro Hegel, y en la típica actitud del modernismo, Marx y Engels exhiben un europeísmo altanero con respecto a nuestros pueblos, que Hegel denominaba despectivamente “pueblos sin historia”.
Hegel llega hasta afirmar en su Filosofía de la historia universal que en América latina se degenera todo lo europeo, no solamente las personas, sino hasta los animales y las plantas importadas. En esa línea, escribe Marx a Engels en un carta del 2 de diciembre de 1854: “Los españoles están completamente degenerados. Pero, con todo, un español degenerado, para un mexicano, constituye un ideal”.
En carta a Kautsky, del 21 de enero de 1893, comentando sobre los partidos brasileños, extiende su desprecio a todos los sudamericanos: “La importancia de estos partidos sudamericanos está siempre en relación inversa a las alharacas de sus programas”.
No se queda atrás Engels cuando habla de la conquista de la California mexicana por los texanos de los Estados Unidos, en dos artículos periodísticos: “En América latina hemos presenciado la conquista de México, lo que nos ha complacido. Constituye un progreso. Es en interés de su propio desarrollo que México estará en el futuro bajo la tutela de los Estados Unidos” (23/1/1848).
En la época de Engels, se disfrazaba de “tutela colonial” –en Gran Bretaña, de “carga del hombre blanco” y de “misión civilizadora” en Francia– a lo que a partir de 1902, con J. A. Hobson (seguido y citado por Lenin desde 1917) se llama directamente imperialismo.
Pero no todos se engañaban como Engels con el canto de la tutela colonial y la misión civilizadora. Un año antes de esta publicación, el Congreso del estado de Massachusetts había condenado enérgicamente esta conquista, declarando que era una injusta maniobra de los terratenientes esclavistas del Pacífico. Sin embargo, todavía dos años después de esta condena, el 15 de febrero de 1899, Engels sigue en su posición, escribiendo contra Bakunin, que también se oponía: “¿Y les reprochará Bakunin a los norteamericanos realizar una guerra de conquista, pero que fue llevada a cabo única y exclusivamente en beneficio de la civilización? ¿O acaso es una desgracia que la magnífica California haya sido arrancada a los perezosos mexicanos, que no sabían qué hacer con ella?”.
¿Estará Chávez de acuerdo con todo esto, para enseñarlo a los niños venezolanos?
Valga, aunque sea difícil de aceptar y menos de comprender, que un país enseñe obligatoriamente las doctrinas de pensadores que los desprecian, pero lo que es realmente incomprensible es que se enseñe obligatoriamente a autores que insultan a su héroe nacional y al título adoptado de República Bolivariana de Venezuela.
El desprecio de Marx por Simón Bolívar es tan profundo que en la extensa biografía que escribió para la New American Cyclopaedia de los Estados Unidos, donde revisa pormenorizadamente todas y cada una de sus campañas, le niega aptitudes militares y, peor aún, valentía, porque, según Marx, casi siempre abandonó a sus hombres en las batallas para huir cobardemente.
Comenta que quería unificar toda América del Sur “en una república federal cuyo dictador quería ser él mismo”. En carta a Engels del 14 de febrero de 1858, le dice: “Simón Bolívar es el canalla más cobarde, brutal y miserable”, y lo compara con Faustin Soulouque, el negro haitiano que se proclamó emperador.
Lamento tener que transcribir todas estas cosas, que, por supuesto, no comparto, por el respeto que tengo por el pueblo venezolano y su nación y porque ese desprecio me afecta como latinoamericano orgulloso de serlo
Además, he combatido el eurocentrismo en varias publicaciones mías. Pero ésta es la expresión fehaciente de las opiniones de Marx y Engels, que los gobernantes venezolanos parecen no conocer o no querer escuchar.
Cuando uno entra en utopías regresivas tropieza con todo el contexto histórico que las rodea y del que no puede desembarazarse.
Nada de esto es para criticar a países ajenos al mío; está expuesto como ejemplo dirigido a nuestros gobernantes, para que experimenten en cabeza ajena las consecuencias de las improvisaciones políticas.
Espero que les sirva para que tomen en cuenta aquel precepto que enseñaban nuestros viejos estadistas cuando la Argentina era un país respetable: “Gobernar no es payar”.
* El autor es doctor en Derecho y Ciencias Sociales.
octubre 21, 2007
Columnistas del Cato Institute en Buenos Aires
Gustavo Coronel y Juan Carlos Hidalgo son columnistas del Cato Institute. Estuvieron en Buenos Aires donde dieron una conferencia en C.E.M.A., y fueron entrevistados por Roberto Cachanosky en su programa El Informe Económico. Los visitantes hablaron de las tendencias políticas en América Latina y principalmente de Hugo Chávez y Venezuela.
Via libre para cualquier cosa para Hugo Chávez
La república de Venezuela o lo queda de ella se ha convertido en una perfecta republiqueta bananera. El tirano Hugo Chávez acomoda la constitución del país a su gusto y necesidad. La Asamblea Nacional de Venezuela, los nuevos chicos cantores de la nación, han comenzado a aprobar las reformas constitucionales solicitadas por Chávez, que inicialmente eran 33 artículos y luego se amplió a 58. Entre las más destacadas se indica: extender el periodo presidencial a siete años en lugar de seis; reelección ilimitada; facultar al presidente para nombrar vicepresidentes por decreto, sin limitación alguna y en las cantidades que desee; facultar al presidente para modificar los limites estaduales, crear nuevas provincias estados o unir varios en uno; facultades para deponer gobernadores por decreto, dirigir directamente el banco central, sin limitación alguna, y disolver las asambleas parlamentarias.
La reforma constitucional incluye además quitarle la patria potestad de los padres respecto a sus hijos y por la cual ahora pasa a ser del estado a partir de los tres años de edad. Los niños serán educados en establecimientos, bajo los preceptos del socialismo del siglo XXI, y el sistema educativo no estará basado en el conocimiento, ni habrá calificaciones. Para que los niños no pierdan los vínculos con sus padres, estarán con ellos sólo los fines de semana.
Pero la miseria avanza en Venezuela, y pese al avance de ella también crece la popularidad de Chávez. Es un círculo vicioso en donde el poder del gobernante se basa en el sometimiento de la población mediante dádivas y regalos desde el poder con los ingresos crecientes provenientes del negocio del petróleo. La delincuencia reina por doquier en Venezuela, no obstante el gobierno gasta partidas gigantescas en armamento para las fuerzas armadas, con el fin de exportar la revolución fuera de Venezuela y hostilizar a otras naciones.
Tampoco el panorama es halagüeño en otras áreas como la salud o la libertad de expresión tal como muestran los videos en este post.
Fuente: http://www.youtube.com/user/mangelorta
Fuente: www.youtube.com/user/Drodve
Este es un artículo publicado por el diario La Nación de Buenos Aires, el 21.10.2007
octubre 20, 2007
Chávez ha cometido graves actos de corrupción
Este es un artículo publicado en el diario La Nación de Buenos Aires, escrito por Gustavo Coronel, quien también es columnista del Cato Institute.
octubre 15, 2007
Venezuela: ¿Saltará la rana?
Esta analogía explica porqué las insurgencias políticas con violencia han fracasado con frecuencia en América Latina. Para tener éxito en consolidar su poder, un aspirante a ser dictador tiene que ir con calma.
Recientemente, Hugo Chávez reveló una descarada propuesta de reforma constitucional en Venezuela. Todavía no está claro si sucederá y cuando sucederá, pero si tiene éxito, habrá hervido a la rana, convirtiéndose en un dictador mientras pretende trabajar en un sistema que aparenta ser democrático a la distancia.
La reforma de Chávez incluye únicamente 30 de los 350 artículos de la Constitución, pero difícilmente representa un pequeño cambio. Contiene reformas radicales que, en caso de ser aprobadas, le darían a Chávez el estatus y poder de un monarca absoluto.
El ejecutivo tomaría el control de muchas actividades que antes estaban en manos de los estados y los gobiernos municipales, como la administración de hospitales y escuelas estatales y municipales, así como la administración de puertos, aeropuertos y autopistas de peaje.
El presidente tendría la autoridad de disolver la Asamblea Nacional y convocar una Asamblea Constituyente. Es difícil pensar en un ejemplo más claro de sustituir el imperio de la ley con el imperio de un hombre.
El periodo de gobierno del presidente será de siete años y podría ser reelegido indefinidamente, contrario a la Constitución actual en la que el presidente tiene un periodo de siete años con posibilidad de reelección inmediata en dos periodos consecutivos. Además, el presidente estará autorizado para nombrar cuantos vicepresidentes desee, sin que tengan que rendir cuentas a nadie más que a él, para supervisar las actividades económicas y políticas.
El presidente podría decidir cómo utilizar las reservas financieras internacionales quitándole la autonomía al Banco Central y ahuyentando a los inversionistas extranjeros. Esto provocaría la pérdida de credibilidad del gobierno ante la comunidad financiera internacional y aceleraría la salida y pérdida de capital.
El presidente también podría crear ciudades nuevas, nuevos territorios y provincias federales, un poder que seguramente abusará con el fin de premiar a sus seguidores.
El país tendrá días laborales de 6 horas. Esto disminuirá la productividad industrial aún más aumentando el desempleo en el mediano plazo y haciendo al país menos competitivo.
El presidente promoverá a los oficiales militares, otra autoridad que correspondía previamente a la Asamblea Nacional. Las fuerzas armadas “bolivarianas” tendrán un nuevo elemento, la “milicia popular”, tomando como ejemplo el Ejército Popular Cubano y la Guardia Revolucionaria Iraní, organización militar semi-oficial que funciona como un Estado dentro del Estado, dando poder y enriqueciendo a los simpatizantes del presidente. Chávez lo describe como un ejército entrenado para combatir la invasión norteamericana.
El Estado será socialista, en el sentido político y económico, aunque todavía se permitirá la propiedad privada mientras no interfiera con los intereses nacionales. Este modelo ha probado ser un fracaso dondequiera que ha sido intentado.
Chávez ha aprendido la importancia de ejecutar sus planes poco a poco. En febrero de 1992 trató de llegar al poder de la manera tradicional. Después de haber planeado su golpe de estado durante diez años, todo se vino abajo en diez horas gracias a su ineptitud militar. En 1998 ganó la presidencia por medio de elecciones y a pesar de la euforia por su victoria, no le gustaba la idea de respetar las reglas democráticas. Por consiguiente, ha enfocado sus esfuerzos para convertirse en dictador pretendiendo ser democrático.
Esta reforma constitucional será objeto de un referéndum nacional organizado por el Consejo Electoral Nacional, una organización que él controla y en la cual los venezolanos no confían para nada. Los venezolanos se enfrentan al dilema de votar para instalar una dictadura “constitucional” o abstenerse completamente. Ambas alternativas tienen sus riesgos.
Los venezolanos que aman la democracia están contra la pared, pero paradójicamente también lo está Chávez. Si la gente presionada para votar a favor de eliminar la democracia en el país se decide por una protesta popular masiva, Chávez podría ser desbancado de nuevo, como sucedió en abril del 2002 cuando alrededor de 700,000 ciudadanos indignados se manifestaron en contra de su abuso de poder. Como sucedió en aquella ocasión, la rana podría saltar. Pero esta vez podría resultar en una guerra civil.
Este artículo apareció en el American Spectator el 26 de septiembre de 2007.
Source URL:http://www.elcato.org/node/2844
octubre 11, 2007
Hugo Chávez y Fidel Castro
Fidel Castro y Hugo Chávez
Parte1
Parte 2
Chávez le quita la conceción a RCTV
Fuente: DarkAvenger27
Hugo Chávez visita a Fidel Castro en Cuba
Hugo Chávez visita a Fidel Castro en su cumpleaños.
Hugo Chávez visita a Fidel Castro en navidad
octubre 09, 2007
Millones de firmantes contra Chávez se les violó la privacidad de sus datos.
Cuando se celebró el plebiscito revocatorio del mandado de Hugo Chávez como presidente de Venezuela hace pocos años, Pepe firmó la petición para que se realice ese plebiscito, y esta firma de Pepe ha sido para él la espada de Damocles. Pepe no tiene trabajo, porque ha pasado a ser un marginado en Venezuela como mucha gente que firmó la petición, su situación económica es difícil porque se quedó sin empleo y nunca más consiguió otro, y por ahora no le queda más alternativa que emigrar otra vez.

El caso de Pepe es similar al de mucha gente. El tirano que gobierna esa nación latinoamericana, tiene archivos con datos de todos sus adversarios políticos; datos conseguidos a la vez por el cruzamiento de datos de diversos orígenes. Por esas bases, el tirano puede monitorear todos los actos de sus adversarios, como por ejemplo: saber a que entidades están asociados; saber que compran y cuanto pagan, y que actividades realizan. Por ejemplo, por cada compra que realiza una persona, debe quedar registrado su nombre en el recibo y ese dato luego pasa a formar parte de las bases de datos del gobierno, entonces, sin un adversario compra un artículo en una tienda que el gobierno considera de lujo, recibe en su domicilio un ejército de inspectores de impuestos a hostigarlo. Estos son métodos que Chávez utiliza solamente para sus adversarios.
Las personas que firmaron la petición para llevar a cabo el plebiscito revocatorio, han pasado a ser ciudadanos de segunda clase, sin derechos políticos. Las represalias vienen también por denunciar abusos en medios de prensa o haber manifestado su oposición al régimen por cualquier modo.

Les invito a leer este artículo publicado hoy en Diario de América, haciendo clic en el hipervínculo más arriba en este post, que tiene relación directa con la carta que mi amigo Pepe me envió.




